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Autor: Miguel García Ferrandez
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.Función de onda planetaria
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FUNCIÓN DE ONDA PLANETARIA
Introducción
Hace al menos cuatro años (Balagué y García, 1993) que di nombre a un modelo matemático de la interacción de los planetas con las natividades -el objeto primordial de la Astrología- como un futurible que vendría a sustituir a las técnicas astrológicas tradicionales en materia de prognosis. La Función de Onda Planetaria tendría que ser algo así como las ‘ecuaciones de campo’ de la Ciencia Astrológica, que permitiría calcular rigurosamente la probabilidad de manifestación de determinados efectos astrológicos en función del tiempo.

Por supuesto, así definida, es un objetivo que a mi aún me queda lejos, puesto que mis investigaciones en la modelización matemática de la Astrología apenas están saliendo de la fase embrionaria -aunque, por lo que parece, creciendo deprisa-. Aquí presento un boceto que estamos experimentando como modelo de las técnicas dinámicas de prognosis, lo que no excluye que sirva como plataforma de discusión de cuestiones esenciales en la comprensión de la fenomenología astrológica. Tema, este último, que abordo aquí.

Este modelo es esencialmente idéntico al presentado en (García, 1991), la diferencia estriba en que, con el tiempo, se han concretado muchas de las intuiciones de aquella época y las implicaciones han aumentado considerablemente desde 1991. Los conceptos están ahora más claros y, además, el paralelo entre este modelo astrológico y la función de onda de la mecánica cuántica es mucho más evidente.

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LA FUNCIÓN DE ONDA PLANETARIA

En un par de trabajos anteriores (García, 1997 y Maciá & García 1997-II) he definido algunos de los conceptos esenciales que voy a usar aquí y he mostrado la relación matemática entre armónicos planetarios -mi vector armónico- y recuentos de aspectos -los harmogramas-. También establecí que el cuadrado del armónico h de una colección de planetas se podía asimilar a una especie de ‘energía’ de dicha colección ‘en el armónico h’.

En este punto voy a echar marcha atrás y voy a volver a conceptos más fundamentales desde una nueva óptica.

Empezaré por lo más elemental: La función de onda de un planeta en un momento del tiempo es una distribución -en sentido matemático- que se puede representar como un pico inconmensurablemente agudo en su posición zodiacal, domal, etc. Así definida equivale a una colección de ondas, en su círculo pertinente, que guardan relaciones armónicas y que se muestran [algunas, no todas] en la figura 1. Se trata de la delta de Dirac periódica, o Peine de Dirac.

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FIGURA 1

En la figura 1 se ha trazado también una línea discontinua de referencia para que se pueda apreciar cómo las ondas alternan una parte hacia afuera -positiva- y una parte hacia adentro -negativa-. En un dibujo de estas proporciones la onda de un solo máximo casi no parece una onda. Confío en que el lector pueda imaginarse que, si la circunferencia de línea discontinua se estirase, cada una de las líneas parecería una onda que sube y baja con suavidad.
Insisto en que la función de onda no es la posición zodiacal, domal, etc., sino el conjunto de todas las ondas -que son infinitas, y que hay una por cada número entero-. A cada una de las ondas sueltas las denomino armónicos de la posición radical. El armónico UNO de una posición planetaria es una onda pura [suave] cuyo máximo coincide con la posición del planeta. Tiene amplitud 1 y frecuencia 1. Los demás armónicos tienen también amplitud 1, y uno de los máximos coincide con la posición planetaria; la frecuencia -el número de máximos que hay en un ciclo- es precisamente el número del armónico.

Para dos o más planetas la función de onda será por definición la suma ponderada de las funciones individuales. Sean dos planetas p1 y p2, cuyas funciones de onda representaré por <p1> y <p2>, la función de onda combinada de ambos planetas, con pesos c1 y c2, se escribe: c1<p1> + c2<p2>. De momento los pesos -que llegarán a ser números complejos en un futuro modelo, que aún está en fase de gestación- son iguales a la unidad. Así que la función de onda combinada se reduce a <p1> + <p2>. La idea se generaliza a más planetas de manera trivial. La figura 2a presenta la función de onda combinada del Sol y de la Luna en mi carta. En la figura 2b puede verse una representación más vistosa, que data de la primavera de 1994.

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FIGURA 2a
 
FIGURA 2b

Para un planeta -u otra posición relevante- tenemos una onda de frecuencia 1 para el armónico UNO; otra onda, de frecuencia 2, para el armónico DOS; una tercera onda de frecuencia 3 para el armónico TRES; y así sucesivamente para cada número, como puede apreciarse en la figura 1. Si en vez de un solo planeta utilizamos una colección de planetas o puntos, tendremos también una onda de frecuencia uno, para el armónico UNO, que se obtiene sumando las ondas individuales de cada planeta; otra onda de frecuencia dos para el armónico DOS; etc.
Como una onda pura puede representarse por una flecha en la posición del máximo, la suma de ondas se calcula mediante una construcción gráfica sencilla que se ilustra en la figura 3. Es una cuestión de trigonometría elemental que no voy a desarrollar aquí. Hay otra forma, algebraica, de hacer los cálculos, que ya he presentado suficientes veces con anterioridad.

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FIGURA 3

Cuando nos referimos a una colección de planetas natales, la función de onda de estos puntos así definida se llamará, obviamente, función de onda radical. Toda esta exposición presupone un círculo en el que medimos ángulos para construir la función de onda. Todos los ejemplos se muestran utilizando el círculo zodiacal. El concepto es aplicable a cualquier círculo relevante en Astrología.
Lo que estoy haciendo no es más que generalizar la Resultante Planetaria de Boudineau (RPB) a todos los armónicos de una carta. Como quiera que sea, llegué a este modelo antes de tener conocimiento de la propuesta de Boudineau. Y sólo cuando se emplea la generalización que acabo de definir es cuando se obtienen los importantes resultados teóricos que presentaba en trabajos anteriores, y que continúo en éste. En el punto siguiente vamos a ver algunas de las propiedades de la Resultante Planetaria en conexión con mi modelo.


La Resultante Planetaria Generalizada
De sobra conocidas son las Cartas Armónicas de una carta radical, para cualquiera que tenga un conocimiento somero del tema armónico, así que no me extenderé sobre este particular. La propiedad básica que me interesa destacar es que si la resultante planetaria se calcula en todas las cartas armónicas de una carta radical se obtiene lo que acabo de definir como función de onda radical.

Para calcular la función de onda radical basta con saber calcular cartas armónicas y con saber calcular la resultante planetaria de Boudineau de una carta [radical o armónica, puesto que se hace de la misma forma] . La resultante planetaria se calcula como se ilustra en la figura 3. Lo que añade mi modelo, además de trabajar simultáneamente con todos los armónicos, es darle una interpretación ondulatoria a la resultante planetaria, como acabo de exponer en el apartado anterior. La figura 4 combina la resultante planetaria, al estilo Boudineau, con la representación ondulatoria.

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FIGURA 4

No perdamos de vista que la onda equivalente a la RPB es lo que yo llamo ‘el armónico uno’ de la colección de puntos. Ambas denominaciones tiene su justificación, como vamos a ver. Insisto, porque es la clave de todo este trabajo, en que, para calcular el armónico h de una carta, primero se calcula la carta armónica que corresponde al número h, y, a continuación, la RPB de esta nueva carta. Pero la función de onda es el conjunto de todos los armónicos, no uno cualquiera suelto. A cada uno de los armónicos que constituyen la función de onda se les llama, como es lógico, componentes de la misma.

Indice de Concentración Planetaria
La RPB, o el armónico uno, de una carta es una onda, o una flecha, que se caracteriza por tener una fase -posición zodiacal, domal, etc.- y una longitud. Pues bien, la fase es la media circular de la colección de puntos, una especie de super punto medio de todos los planetas implicados -que, cuando trabajamos con dos planetas, coincide con el punto medio clásico-. Y la longitud es el índice de concentración [planetaria] y está relacionado con la varianza circular por una fórmula sencilla. Para entendernos: si la longitud es exactamente igual al número de planetas, quiere decir que todos están en conjunción partil. A medida que disminuye la longitud de la RPB, los planetas se van dispersando. En la figura 5 he representado seis distribuciones distintas de planetas, con valores distintos crecientes del índice de concentración, correspondientes a cartas reales del cielo del siglo XX.

FIGURA 5

Ritmos Cíclicos
Consideremos una carta como la de la figura 6a, con un índice de concentración elevado [en el armónico UNO] . Cada mes la Luna pasa tres semanas sin hacer tránsito de conjunción con ningún planeta de esa carta para, en sólo una semana, transitarlos todos. Se puede decir lo mismo del Sol o de cualquier otro planeta; hay una parte considerable de su ciclo durante la que no realiza ninguna conjunción, y luego las realiza todas en poco tiempo. Por no hablar de la ascensión o la culminación, o cualquier dirección cíclica que se aplique a esa carta.

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FIGURA 6a

Este situación puede presentarse en cualquier armónico y tiene una contrapartida en el correspondiente ritmo. Para verlo consideremos una carta como la de la figura 6b -que se ha elegido para que tenga un índice de concentración alto en el armónico CINCO -. Para resaltar dicho armónico sólo se han trazado aspectos de quintiles y biquintiles.

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FIGURA 6b

Se ve en seguida que cualquier planeta que transite, o ciclo que actúe sobre la carta, tendrá un ritmo ‘pentagonal’ [-^--^--^--^--^-] , por decirlo de alguna forma. El ciclo tendrá ráfagas de aspectos de quintiles y biquintiles separadas por espacios de ‘tranquilidad’ en la serie de aspectos de este número. Si enrollamos la carta -trazando el armónico cinco, en la figura 6c- se apreciará cómo dicha situación es similar a la que teníamos en la carta de la figura 6a. La concentración planetaria en un armónico se traduce en un desarrollo temporal con períodos de mayor actividad de aspectos de dicho número, alternando con periodos de tranquilidad relativa.

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FIGURA 6c

Tenemos que pensar que los organismos vivos funcionan siempre con cierta inercia, después de un evento, del tipo que sea, requieren de un tiempo de recuperación. Así que no es difícil aceptar que este tipo de distribuciones, cuando se dan en la carta de un organismo, puede crear una sensibilidad especial a los ritmos derivados del número armónico correspondiente.
Este planteamiento subyace en el atrevimiento de haber considerado esta forma de interpretar la estructura de las cartas astrales como digna de experimentación. Después, ha sido cuestión de observar cómo, en efecto, se puede rápidamente identificar los rasgos asociados a cada número armónico en la personalidad de los nativos. Por cierto, esto sólo ha sido posible después de desarrollar el tipo de representación de la figura 10. A veces una imagen no sólo vale más que mil palabras, puede dar cuenta, además, de alguna docena de teorías. A pesar de que he dispuesto durante casi una década del modelo matemático, sólo después de concebir y materializar la representación de la figura 10 ha sido posible iniciar una investigación sistemática.

Desplegando los Pétalos de la Función de Onda
Hemos abandonado por un tiempo el conjunto de todos los armónicos -la función de onda planetaria-, y vamos a seguir considerando un armónico por separado. Lo que voy a explicar para uno de ellos se hace con todos los que estemos usando en un momento determinado -de hecho, en la parte práctica de este trabajo hemos empleado sólo los doce primeros [armónicos] -.

Volvamos a la carta de la figura 6b: Queremos calcular el armónico cinco -que es la resultante planetaria de la carta armónica número cinco, que se muestra en la figura 6c-. Esta última carta se calcula plegando en cinco sectores de 72 grados el Zodiaco completo y enrollándolo convenientemente para obtener la figura 6c. Esto quiere decir que cada 72º del Zodiaco original es un ciclo completo en la carta armónica del número cinco. Si la Resultante Planetaria en dicha carta armónica, que se muestra en la figura 7a, es una onda de un solo lóbulo, al volver a la carta radical tendremos un lóbulo por cada sector de 72 grados. Este proceso da lugar a la figura 7b, en la que se puede reconocer una onda de cinco lóbulos -o pétalos- como las que aparecían en las figuras 1 y 2. En la figura 2, por razones de claridad, sólo estaba combinando la función de onda del Sol con la de la Luna. La combinación se aplica en general a todos los planetas que interese en un momento determinado.

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FIGURA 7a
 
FIGURA 7b

Por razones fundamentalmente estéticas, la figura 7b se convierte en la figura 8, por el procedimiento de prescindir de la mitad de las ondas, diríamos que se prescinde de la parte menos significativa de cada onda. En efecto, lo que se hace es contraer hasta reducir a un punto todo lo que hay en la figura 7b desde la mitad de la onda -marcada con línea discontinua en la figura 7c- hacia el centro. No añadimos ni quitamos nada al modelo, sólo estamos facilitando su legibilidad.

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