Sol:
En astrología esotérica el efecto del signo
del Sol es conocido como "la potencia del Sol de
la Probabilidad". El signo zodiacal en el que el
Sol se encuentra en el nacimiento indica la energía
cuyo uso constituye la línea de menor resistencia
de la personalidad por un ciclo de vida particular. Para
aquellos individuos que no son todavía conscientes
(o deseando hacerse conscientes) de la influencia del
Self Transpersonal, el Sol es considerado como el punto
focal de la carta astrológica. Simbólicamente,
el Sol representa tanto la voluntad personal como la transpersonal,
en la mayoría de los casos, la primera. Los aspectos
planetarios al Sol proporcionan una considerable información
sobre el proceso de integración de la personalidad.
En un sentido importante, el Sol representa el centro
integrador, a través del cual fluye el poder que
integra las diversas facetas de la personalidad en un
todo unificado. En un nivel superior, el Sol es también
un símbolo del Ángel Solar, el radiante
Ser solar Que infunde a cada ser humano con luz, amor
y poder trascendental. La relación del Sol con
el corazón, y del corazón con el alma (el
Self Transpersonal) es también significativa. De
una manera misteriosa, el Sol podría también
asociarse con el Self esencial espiritual (la Mónada).
Se dice del Sol que "vela" un planeta no
descubierto de segundo rayo. Como regente del signo
Leo, el sol es activo en los niveles ortodoxo, esotérico
y jerárquico. En el nivel esotérico vela
a Neptuno y en el nivel jerárquico vela a Urano.
Luna:
En astrología esotérica la Luna es literalmente
un planeta muerto sin emanación vital propia.
El efecto percibido proveniente de la Luna generalmente
viene de los planetas Vulcano, Neptuno y Urano. Los
demás efectos de la Luna surgen de la nefasta
influencia de los campos en desintegración de
su personalidad - análogos a los campos físico,
emocional y mental del ser humano. Estos "vehículos
lunares" en decadencia ejercen un efecto inhibitorio
y regresivo en los vehículos de la personalidad
de cada individuo. De modo interesante, estos vehículos
de la personalidad son llamados, en el lenguaje esotérico,
"vehículos lunares". Para el psicólogo
esotérico, la Luna representa todo lo que es
pasado, subconsciente, automático, habitual,
residual e inhibitorio del progreso. La Luna está
particularmente asociada con el cuerpo físico,
el cual, en ocultismo no es un "principio",
y que es en muchos aspectos, un obstáculo o impedimento
para el individuo interno. Por esto, dondequiera que
la Luna se encuentre (posición en signo y casa)
podría descubrirse un campo de conflicto en el
que la naturaleza espiritual del individuo debe competir
con las formas más inferiores de la materia.
Este conflicto es también debido a la asociación
de la Luna con un planeta no sagrado no descubierto
de cuarto rayo - el planeta que representa el 'aspecto
conflicto' del Rayo de Armonía a Través
del Conflicto.
La Luna, con su interminable sucesión de fases,
también representa un ritmo repetitivo que debe
romperse si ha de realizarse algún proceso psicológicamente
transformador. En un sentido más positivo, las
fases lunares pueden ser correlacionadas con las fases
de los procesos de crecimiento de todas las formas.
Cuando la Luna actúa como un "velo",
oscureciendo o enmudeciendo la influencia de uno de
los tres planetas mencionados anteriormente, sirve para
indicar la condición de la forma, (la personalidad
en general), i.e., la condición de aquello que
debe ser subyugado, controlado e infundido por el Ángel
Solar, simbolizado en parte por el Sol. Cuando el planeta
velado es enfatizado, más que la Luna misma,
la cuestión no se refiere por más tiempo
a la obstrucción que la forma representa, sino
a cómo esa forma podría ser elevada y
espiritualizada a través de la influencia del
planeta velado. Uno mira la posición de la Luna
acerca de sugerencias sobre como la espiritualización
del aspecto material de la vida podría ser alcanzada
- la materia hecha brillante a través de Vulcano,
luminosa a través de Neptuno, y eléctricamente
centelleante por medio de Urano. La Luna (interpretada
principalmente como influencia de cuarto rayo) es el
regente ortodoxo del signo Cáncer, el regente
esotérico del signo Virgo y el regente jerárquico
del signo Acuario.
Ascendente:
Aunque el Ascendente no es un planeta, es un poderoso
"punto sensitivo" zodiacal formado por la
intersección del horizonte individual con la
eclíptica. En astrología esotérica
es conocido como el "Sol de la Posibilidad"
indicando que es la energía que, cuando es usa-da
apropiadamente, llevará la vida personal al alineamiento
con la voluntad del Self Transpersonal, haciendo así
de la encarnación un éxito espiritual.
Mientras que el horóscopo del hombre común
no aspirante puede ser construido alrededor del signo
del Sol (lo que muy probablemente significa erigir e
interpretar la carta solar - con el Sol en el Ascendente),
el horóscopo del individuo que intenta vivir
la vida transpersonal debe ser interpretada con referencia
al Ascendente (o el Sol Saliente como es a menudo llamado).
Desde el punto de vista de la psicología esotérica,
puede decirse con seguridad que el Ascendente es el
punto o influencia más importante de la carta
astrológica. Con el rayo del alma, da al psicólogo
esotérico la llave más iluminadora del
designio espiritual que el Self Transpersonal está
intentando actualizar a través de la vida personal.
Al interpretar la carta de un individuo espiritualmente
inclinado, debe dársele prioridad al Ascendente,
y todas las demás influencias astrológicas
deben subordinarse a su cualidad. Esto es una tarea
de la mayor importancia que requiere gran comprensión
e ingenio.
Vulcano:
En la tradición esotérica Vulcano es considerado
como un planeta real, aunque no descubierto. Vulcano
está estrechamente relacionado con el Sol, el
alma y el Self Transpersonal. Vulcano, el mitológico
"herrero de los dioses", forja los lazos entre
el Self Transpersonal y el self personal. Vulcano estabiliza,
refuerza y confirma los canales de interacción
entre el Self Transpersonal y la personalidad. Este
planeta refuerza la voluntad espiritual, y representa
lo que podría ser llamado el 'grillete del alma'.
Vulcano está íntimamente involucrado en
la espiritualización de la materia, puliendo
la materia hasta un alto estado de brillo. Existe un
cierto número de efemérides para Vulcano,
intentando dar su posición en la carta natal,
pero su exactitud no ha sido confirmada. Por lo general
se piensa que Vulcano se encuentra dentro de unos ocho
grados del Sol, y por esto a menudo, aunque no siempre,
estará en el mismo signo que el Sol. Aunque Vulcano
no pueda en estos momentos ser localizado exactamente
en la carta, sus cualidades pueden ser comprendidas
y aplicadas, especialmente en el caso de aquellos en
quienes el primer rayo es fuerte, y en el de aquellos
nacidos bajo ciertos signos.
Vulcano, quién actúa como agente distribuidor
del Primer Rayo de Voluntad y Poder, es activo en el
signo de Tauro, de donde es el regente esotérico
y jerárquico, y en Virgo (en donde está
velado por la Luna).
Mercurio:
Esotéricamente, Mercurio está asociado
con todos los procesos de comunicación, transmisión
nerviosa y formación del pensamiento. Mercurio
está particularmente conectado con el proceso
intuitivo. A menudo llamado la "Estrella de la
Intuición" (así como "Estrella
del Conflicto"), Mercurio forma un puente entre
el self personal y el Self Transpersonal. Al buscar
la manera y estilo de comunicación entre los
campos personal y transpersonal, el astrólogo
psicólogo esotérico tendrá que
consultar el estatus de Mercurio en la carta astrológica.
Es, por excelencia, el planeta conector, ejerciendo
una influencia vinculante (ya sea horizontal, verticalmente,
o ambas) en la vida de cada individuo. Actúa
como agente distribuidor del cuarto Rayo de Armonía
a Través del Conflicto, es el regente ortodoxo
de Géminis y Virgo, el regente esotérico
de Aries y el regente jerárquico de Escorpio.
Venus:
Esotéricamente, Venus está especialmente
asociado con la vida del Ángel Solar y con la
substancia del vehículo del Self Transpersonal.
Para discípulos e iniciados, Venus se relaciona
con todo aquello que ha pasado por el fuego refinador
de la vida personal, y que, consecuentemente, es de
valor quintaesencial (recuérdese la asociación
de Venus con el número cinco y con el quinto
rayo). Todos los valores extraídos de la experiencia
personal durante la encarnación son guardados
en el campo del Self Transpersonal - llamado por los
psicólogos esotéricos el "Cuerpo
causal". En la carta astrológica Venus se
relaciona con las facultades mentales y estéticas
del Self Transpersonal que evalúan y extraen
cualidad de la vida personal inferior. En ciertos aspectos,
Venus representa el estilo en el que el alma embellece
la vida personal, así como la belleza inherente
al alma misma. La naturaleza superior de Venus siempre
ejerce una influencia refinadora en el individuo y conduce
hacia la fusión del Self Transpersonal con el
self personal.
Actúa como agente distribuidor del quinto Rayo
de Conocimiento Concreto y Ciencia, es el regente ortodoxo
de Tauro y Libra, el regente esotérico de Géminis
y el regente jerárquico de Capricornio.
Marte:
Marte no es un planeta sagrado, lo que significa que
es más potente y representativo en la esfera
personal que en la esfera transpersonal. Marte está
particularmente asociado con la naturaleza pasional
y con los centro plexo solar y sacro en el campo de
fuerza etérico vital del ser humano. Para el
psicólogo/astrólogo esotérico,
la posición de Marte en la carta astrológica
indica la manera en que la rebelde y ciega naturaleza
emocional es propensa a interferir con la imposición
de la voluntad del Self Transpersonal. Marte puede actuar
como una fuerza divisoria en la personalidad y en el
medio social, pero también puede indicar la fuerza
de la aspiración personal hacia la vida transpersonal,
una vez que sus energías han sido dirigidas y
puestas a trabajar. Esotéricamente, Marte representa
un poder ígneo que puede frustrar o facilitar
las intenciones del Self Transpersonal a medida que
este centro superior intenta expresarse a través
del self personal inferior.
Actúa como agente distribuidor del sexto Rayo
de Idealismo y Devoción, es el regente ortodoxo
de Aries y Escorpio, el regente esotérico de
Escorpio, y el regente jerárquico de Sagitario.
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