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Autor: José Antonio Rodríguez
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ELEMENTOS PARA UNA PSICOASTROLOGÍA DEL CRECIMIENTO PERSONAL (y IV)

Notas de implementación
En un primer acercamiento al tema, se podría usar el diseño general delineado en Psicosíntesis: evaluación general de los aspectos conscientes, exploración del inconsciente, técnicas de psicosíntesis personal y técnicas de psicosíntesis espiritual.

La evaluación de los aspectos conscientes se aborda en Psicosíntesis de diversas maneras, las más importantes de las cuales son la biografía personal y el uso de cuestionarios. La Progresión de la edad constituye una ayuda inapreciable de cara a la evaluación de la biografía, en la elucidación de puntos oscuros. El uso de la progresión de la edad ayuda a destacar las experiencias esenciales, y el estudio de sus diferentes ciclos vitales, una guía para toda planificación de la vida interna y externa.

El origen de los rasgos familiares recibe soporte desde el Modelo Familiar, incluyendo rasgos infantiles persistentes. Los planetas de la personalidad sirven de base para la evaluación de los aspectos fundamentales del ego (cuerpo, emociones y mente). Cada planeta de la personalidad incluye un vasto repertorio de temas de psicosíntesis (Saturno: miedos, defensas, bloqueos, seguridad, adversidad/resistencia, economía vital, 'grounding', corporalidad, hábitos, etc.; Luna: sentimiento básico, apertura, intimidad, espontaneidad, relaciones, amor, etc.; Sol: autoestima, autonomía, confianza, identidad, mentalidad, propósito, voluntad etc.), mientras que sus posiciones fuertes o débiles señalan el camino de menor resistencia para la integración personal. Muchos complejos conscientes y conflictos quedan reflejados por distintas situaciones especiales de la carta, como planetas en estrés o en puntos de reposo, planetas interceptados o bloqueados; polaridades y ambivalencias denotadas por oposiciones o énfasis en ejes.

En esta fase se trata primordialmente de sondear la experiencia personal, para lo cual sería oportuno adaptar cuestionarios u otras formas de recoger la experiencia al modelo astrológico. Luego interviene la retroalimentación por parte del astrólogo, siendo posible en este punto la introducción de textos de apoyo, en especial sobre el modelo astrológico de la personalidad y de las casas como dimensiones de experiencia y realización.

La exploración e identificación de subpersonalidades partir de la carta es un arte en sí mismo. Estas pueden pertenecer a cualquiera de las tres cartas (nodal, natal o de las casas), En principio es posible partir de los diez planetas en las casas denotando roles y actitudes básicas frente al entorno y las figuras importantes del mismo. El modo de expresión de cada planeta, sus impulsos y necesidades — substanciadas por los signos — resonando en los distintos planos de la personalidad son generadores de constelaciones subpersonales, y la relativa integración de estas subpersonalidades depende de la coherencia de la figura de aspectos. Las interacciones planetarias vía aspectos suponen un nivel más elevado de integración, indicando impulsos y necesidades más profundas. Cada aspecto representa un intento de la psique para coordinar y sintetizar diferentes núcleos de subpersonalidades. Las figuras representan a su vez un nivel más elevado de síntesis y agrupación, y por último, la estructura de aspectos, que en sí puede estar dividida, remite a la fuente de la identidad centralizada en torno al propósito originado en última instancia en el centro de la carta. Así pues, la carta puede verse como una guía en el proceso de integración de las diferentes subpersonalidades hasta llegar hasta los niveles cuasales del ser. Mientras que en los niveles más bajos, la exploración e identificación puede abordarse del modo habitual en psicosíntesis mediante introspección, los niveles más elevados tocan la esfera supraconsciente y se relacionan más con la técnica del modelo ideal.

La exploración del inconsciente puede basarse sólidamente en la Carta del Nodo Lunar, mediante técnicas proyectivas, trabajo con arquetipos y el reconocimiento de subpersonalidades inconscientes, además de la progresión nodal de la edad y la intersección de los puntos de la edad. Esto permite un reconocimiento tanto del karma activo como de motivaciones procedentes del pasado. En la carta natal resulta de mayor importancia el estudio de los planetas en zona de estrés y de los mecanismos inconscientes de compensación, mediante el análisis crítico y la redirección de la energía. La carta de las casas puede indicar modelos inconscientes de adaptación, así como los cálculos dinámicos ofrecen un balance energético del condicionamiento. Ambas técnicas pueden ofrecer significativos indicios de valor educativo en relación a compensaciones de equilibrio en distintas áreas de desarrollo. El Nodo Norte es un potente factor de integración en este sentido, prestándose a ser un punto de aplicación para de técnicas de trabajo activo sobre la voluntad — en su aspecto directriz.

Como es de esperar, el trabajo con símbolos encuentra un amplio eco en la naturaleza simbólica de la Astrología, con la ventaja de que la carta señala en cada caso un conjunto simbólico de significado individual e individualizante. A este respecto puede considerarse que los signos son portadores de un vasto contenido simbólico que rebasa el alcance de nuestra conciencia ; el estudio esotérico de cada signo individual y de sus interrelaciones nos pone en contacto con el despliegue gradual de las diferentes etapas de evolución de la conciencia del ser humano. En cada signo es posible estudiar y cultivar un conjunto de cualidades de las energías que expresan, siendo particularmente importantes los signos solar y ascendente. Los trabajos de Hércules relatan de forma mítica las tareas que se espera el discípulo lleve a cabo al encarnar en los distintos signos. Los lemas esotéricos y otras frases relacionadas constituyen frases de reflexión de poder directriz al sintetizar los propósitos más elevados de cada signo. Es posible sintonizar con esos propósitos mensualmente a través de las meditaciones de la Luna Llena. La distinción entre las expresiones inferior y superior de cada signo indicada por los regentes exotérico y esotérico señala un camino de transformación en la conciencia y en el manejo de la energía. Cada planeta en un signo determinado indica la expresión de energía a través de cual es posible llevar a cabo esa transformación. En realidad, el potencial de utilización de los símbolos y su aplicación a la vida diaria es inagotable. A estos es posible añadir también los arquetipos de reencarnación de las casas de la carta Nodal, e incluso los prototipos de conducta y experiencia de las casas natales.

El estudio del simbolismo de los planetas es importante para comprender el modelo astrológico del funcionamiento del ser humano como producto y expresión de energías diferenciadas. En especial, los planetas transpersonales señalan vías de integración y transformación de las motivaciones de la personalidad en motivaciones espirituales como transmisores de ideas, ideales e imágenes superiores — aunque es preciso recordar que todos los planetas tienen un modo esotérico de expresión que demanda igualmente la atención.

La meditación sobre la figura de aspectos de la carta permite interpretar esta de modo simbólico, y la resonancia psicológica de tal interpretación tiene profundos efectos individualizadores y de establecimiento de la identidad. La obtención de un símbolo individual para la figura de aspectos es un proceso intuitivo, abierto y cambiante. En diferentes etapas o momentos diferentes de la vida, es posible que las representaciones que emerjan varíen, ofreciendo acercamientos e interpretaciones distintas al propósito del alma, aunque ciertas configuraciones tenderán a mantenerse estables a medida que el contacto con el alma así establecido se profundice.

Es posible un acercamiento a la figura de aspectos más racional, no solo como preparación para el anterior método de comunicación con las energías supraconscientes, sino como un desarrollo efectivo del modelo ideal en términos de propósito y cualidad de energía que constituye la formulación de nuestra identidad esencial. La formulación sintética de los parámetros de la estructura de aspectos, como la forma, el color y la orientación, más el significado añadido de la figuras que la componen, constituye un fuerte enunciado del propósito individual de valor indudable de cara al establecimiento de metas y planes basados en el conocimiento del Alma.

Conclusión
La práctica del crecimiento personal basado astrológicamente está apenas en sus comienzos, y queda aún mucho por hacer, en particular el diseño detallado de este proceso que contemple e integre metodológica y progresivamente las técnicas distintivas del método Huber de Psicoastrología con la Astrología Esotérica y la Psicología de los Siete Rayos. Poco puede hablarse por tanto de conclusión; sin embargo este trabajo termina aquí, habiendo apenas esbozado los elementos que a nuestro juicio son pertinentes de cara a la realización e implantación de tal práctica. La experiencia conjunta y el esfuerzo realizado por personas desde disciplinas afines y diversos puntos de vista marcarán la pauta de futuros desarrollos, si es que la investigación en este campo ha de integrarse armónicamente en el devenir psicoespiritual de nuestros días.

Apéndice
Reglas para la formación del carácter
Basadas en la interpretación que Zachary Lasndowne realiza en el libro “Reglas para la Iniciación Espiritual” de las reglas simbólicas para el sendero del discipulado

“La formación del carácter se define como el esfuerzo realizado para expresar en el mundo físico la actitud del alma y la conciencia del alma a través de la personalidad” (pag.16).

Regla primera
Describe el comienzo del sendero de probación: suficiente alineación con el alma para utilizar el pensamiento abstracto (aspecto sabiduría del alma); debido a ello se ha alcanzado la posibilidad de experimentar sentimientos de unicidad (compasión, simpatía) en el centro cardíaco que pueden resultar molestos — reconocer conscientemente estos sentimientos da comienzo a la fase inicial. La conciencia de la división entre sus sentimientos de identificación con los demás y su conducta egocéntrica origina crisis psicológicas (malestar, frustración, angustia), que han de considerarse usuales, denotando progreso y oportunidad. El poder para producir la integración de esta división sensoria se encuentra en el aspirante mismo, quien da comienzo aquí a un “inteligente proceso de educación” mediante la autodisciplina y la purificación, siendo el objetivo expresar el amor del Alma en la conducta exterior, lo que equivale a alcanzar la primera iniciación.

Regla segunda
Trata de la naturaleza cíclica del proceso de aprendizaje y la autodisciplina. El proceso de purificación — o tarea de eliminar substancia impropia de los cuerpos del aspirante — ha de realizarse en los tres niveles del ser humano. La impureza en el plano mental se denomina ilusión, la impureza en el plano emocional, espejismo, y en el plano físico, maya. El esfuerzo en la formación del carácter debería ser periódico, en consonancia con una ley básica de periodicidad del universo. El aspirante debe descubrir cuando aplicar la autodisciplina y cuando no hacerlo. En cada tramo activo del ciclo, debería olvidarse de los logros del ciclo anterior.

Regla tercera
Describe como debería aplicarse la disciplina en los tramos activos del ciclo. El crecimiento orgánico de la conciencia en cualquier nivel es “el resultado de un método de invocación por parte de la entidad menor para evocar un factor mayor, más inclusivo e iluminado” (pag.25). El aspirante debe pues invocar nuevos modelos de conducta, sentimiento y pensamiento. La evocación de nuevos modelos de conducta consiste en discriminar entre las motivaciones del alma y las de la personalidad, mediante la indiferencia a los deseos de gratificación personal (más que luchar contra un comportamiento), la rememoración constante de la verdad de ser el Yo Espiritual y del idealismo y correcto pensar del Alma, y la proyección de las energía evocadas hacia el cuerpo etérico como acción correcta. En el plano emocional, la evocación de nuevos sentimientos de amor por la colectividad y altruismo como sustitución de sentimientos egocéntricos, más que su represión, adquiriendo de esta forma conciencia de grupo. En la mente, la expresión de las ideas evocadas se consigue relegando a segundo plano ideas preconcebidas, y no permitiendo que nos guíen ciertas corrientes de pensamiento, ejerciendo una constante vigilancia sobre los procesos mentales hasta desvitalizar viejos ritmos por falta de atención.

Regla cuarta
Da comienzo a la segunda etapa del sendero de probación, en la cual se debe persistir en el entrenamiento anterior e incorporar prácticas nuevas. Esta segunda etapa se inicia cuando la transferencia de las energías de abajo a arriba del diafragma (cuando los impulsos motrices de alma empiezan a contribuir, indicando actividad de los centros superiores) ha alcanzado un punto en que los impulsos superiores gobiernan la vida más de la mitad del día. En esta etapa el aspirante ha de cuidar de dos procesos de transferencia. El proceso de transferir la energía del chacra sacro al laríngeo comenzó antes del sendero de probación, transformando la creatividad física en creatividad artística o mental. En la etapa anterior, se persiguió con este proceso y se inicio un segundo de transmutar el deseo personal en conciencia de grupo, transfiriendo la energía del plexo solar al centro cardíaco. Esto poca la necesidad de servir, dando respuesta a las necesidades de los demás. El cultivo del servicio impersonal, como técnica de integración espiritual, evoca los poderes del Alma y acelera el proceso de transferencia. En el sendero de probación, el aspirante es capaz de percibir las necesidades materiales de la gente, pero no lo está aún para ayudar su progreso espiritual hasta comenzar el sendero del discipulado, en el que puede ayudar a los demás a entrar en contacto con sus almas.

Regla quinta
Esta regla da indicaciones para superar la división entre la expresión verdadera y espontánea del amor y el intento esforzado por ponerlo en práctica, prestando atención a las cualidades que expresan la conciencia de grupo del Alma — o virtudes — y las que expresan el impulso separativo del yo inferior — o vicios. El aspirante debe aprender a manifestar las virtudes que descubre carecer, mediante la reflexión constante sobre el significado de tal virtud y mediante la utilización de la visualización. Este método de visualización consiste en utilizar la imaginación creativa del cuerpo emocional para dar forma a una autoimagen que exprese las cualidades que deseamos, usando la energía del pensamiento para dar vida y orientación a esa forma, estableciendo una relación energética entre el cuerpo emocional y la mente. Al mantener a lo largo del día esta imagen positiva en nuestro campo interior de visualización disminuye la influencia de imágenes opuestas, llegando a ser esa imagen en la vida cotidiana. El proceso de proyectar las imágenes que nos formamos de nosotros mismos en la experiencia cotidiana mediante el poder de nuestra imaginación es por lo general inconsciente, pero el objetivo aquí es hacerlo conscientemente.

Regla sexta
Esta regla da instrucciones sobre la conveniencia de abstenerse de tomar alimentos que impliquen quitar la vida. El aspirante debe demostrar en algún momento que posee control sobre su vehículo físico. Sin embargo más importante aún es demostrar que puede sobreponerse al orgullo, separatividad y sentimientos de superioridad que puedan resultar de ese dominio. Este es el verdadero transfondo de esta regla. La purificación del vehículo físico es mayormente una cuestión de sentido común y proporciones adecuadas.

Regla séptima
Esta es la última regla del sendero probatorio. Describe la técnica como si, como respuesta a la etapa del sendero en la que el aspirante tiene cierta convicción de que puede escuchar la voz de su Alma en su interior, pero aún no está lo suficientemente seguro de la guía del Alma para resolver sus problemas más difíciles, contra los que luchan aún de modo emocional mediante ansiedad, preocupación, evasión y represión. La técnica como si representa el esfuerzo de vivir como si el Alma estuviera a cargo, aún sin tener la convicción de ello, pero deseando que sea así. Tiene dos fases. La fase activa consiste en actuar siempre como si el Alma nos revelara siempre el siguiente paso a dar, como si pudiéramos seguir esa guía por el simple hecho de escucharla. La fase pasiva es la reflexión meditativa. Debemos meditar sobre la relación del alma con la personalidad y sobre los cambios necesarios que debemos introducir para actuar como si Alma controlara nuestros vehículos. Haciendo de estas dos fases un ritmo espiritual habitual, se desarrollará la sensibilidad espiritual instintiva frente a los retos de la vida.

La primera iniciación representa una expansión de conciencia, resultado de la activación del chacra cardiaco, que conlleva un sentimiento de unificación con todo lo que vive y una incrementada unificación consciente de la personalidad con el Alma. Las reglas de la ocho a la diez proporcionan información sobre el periodo comprendido entre la primera y la segunda iniciación. Las reglas de la once a la catorce dan instrucción para el periodo de la segunda a la tercera iniciación.

Regla octava
Al principio del sendero del discipulado se toma conciencia de la escisión entre el alma y la personalidad. Integrar esa escisión supone superar la tercera iniciación. Surge la motivación para iniciar un muevo ciclo en la formación del carácter, continuando la aplicación de la técnica del como si. Al realizar un progreso adicional, el discípulo pasa a conocerse cada vez más a sí mismo tal como es en realidad. Como consecuencia mejora su capacidad para contactar con las energías del alma. Tras aumentar su sensibilidad, el discípulos debe aprender a extender estas energías a través de sus vehículos, expulsando de este modo lo que represente un obstáculo y perfeccionando un instrumento por medio del cual el alma pueda funcionar y expresarse.

Necesita entrar en un prolongado periodo de observación, descubrir las diversas energías que contacta y experimentar con el proceso de dirigir esas energías. Así puede convertirse en un trabajador científico en el campo de las energías ocultas y descubrir la realidad de los chacras etéricos. Llega un punto en el que sabe lo que hace, con que energías trabaja y hacer trabajar a sus chacras en cooperación inteligente con sus propósitos e ideas.

Las glándulas endocrinas condicionan el comportamiento físico y la forma en que se interpretan los acontecimientos en el plano físico, y la pasividad o actividad de las reacciones a esos acontecimientos. El despertar de los chacras a las energías del alma aporta una respuesta automática de las glándulas, que producirá una mayor equilibrio fisiológico y mayor actividad sensible en el plano físico. Lo importante aquí, en vez de las disciplinas físicas, es aprender contactar con las energías del alma y a dirigir esas energías, y dejar que se produzca la repuesta automática de las glándulas.

Regla novena
Tras cierta medida de éxito en la regla anterior, el discípulo está preparado para adquirir una nueva dimensión mediante el trabajo dentro de la estructura más amplia de un grupo. En la estructura de grupo descrita en esta regla no hay ningún líder individual. Cada miembro busca ser guiado por la luz de su alma, su propia comprensión interior. Las relaciones establecidas dentro del grupo deberían ser de colaboración más que de dependencia.

Regla décima
Esta regla indica como descubrir técnicas más elevadas para purificar la vida emocional por uno mismo. Investigando su naturaleza emocional, el discípulo deberían descubrir la relación existente entre sus reacciones emocionales y los dos factores que las producen — estímulos del medio ambiente y pensamientos. El cuerpo emocional es una máquina que reacciona a las condiciones externas según su programación interna. El espejismo (orgullo, autocompasión, crítica) distorsiona la percepción. Cambiando la programación interna, es posible liberarse de un espejismo particular sin tener que cambiar el mundo exterior.

Solo se conseguirá utilizando la mente para examinar un espejismo específico al tiempo que no dejamos de observar la mente. Mediante este proceso, el examen mental puede ser guiado por la sabiduría del alma, y se podrá eliminar cualquier resistencia mental o defensa relacionada con el espejismo. Es posible descubrir la programación interna examinando cuidadosamente el espejismo. Descubriremos así los pensamientos y creencias específicos que hacen que nos sintamos identificados con los objetos de deseo, con las formas y con lo material. Si afrontamos los hechos y reconocemos la verdad, podremos cambiar la programación interna y disolver el espejismo.

Regla undécima
Entre la segunda y la tercera iniciación, el discípulo debe demostrar cierto grado de control mental, lo que requiere que el alma ocupe una posición dominante y disipar la ilusión. La formación del carácter implica la transferencia de energías de los tres chacras inferiores a los superiores (del sacro al laríngeo, del plexo solar al centro cardiaco, y del chacra básico a los chacras frontal y coronario), transmutando así las cualidades básicas o inferiores en cualidades superiores (la creatividad física en creatividad artística o mental, la conciencia emocional en conciencia grupal, y la ambición material en servicio a la humanidad). La segunda iniciación permite empezar a transmutar la energía del centro básico al coronario, contemplando un problema mundial para descubrir su significado subyacente. El mundo fenoménico debe considerarse como símbolos de los hechos internos. Razonando desde las causas a los efectos se obtendrá una visión más espiritual de los acontecimientos de la humanidad. Al alcanzar la comprensión de un problema mundial o global, se obtiene una visión abstracta de la solución fundamental de ese problema, lo que ocurre cuando el alma vierte su energía en el centro coronario. El siguiente paso es la dirección, vitalización y coordinación de los centros inferiores — se trata ahora de manejar la corriente descendente de energía, en dos etapas. La primera consiste en crear un plan concreto basado en la visión abstracta, relacionando los centros coronario, laríngeo y sacro, afectando al cuerpo mental y dando lugar a un ser humano creativo capaz de ayudar a los demás. La segunda consiste en apoyar dicho plan mediante el establecimiento de relaciones humanas correctas y armoniosas, mediante el amor por la totalidad del centro cardiaco, lo que requiere coordinación entre el centro coronario, cardiaco y el plexo solar, afectando así al cuerpo emocional.

Regla duodécima
Esta se refiere al aprendizaje de tres formas de expresar la conciencia del Alma en el plano físico. La primera es mediante el servicio verdadero: meditación sobre un problema mundial y visión abstracta de una solución, creación de un plan concreto y establecimiento de relaciones correctas, y por último, aprender a usar las manos para materializar esos planes y hacer que el servicio tenga una finalidad práctica en el mundo físico.

La segunda es aprendiendo a ser un mensajero de la Jerarquía espiritual, lo que constituye el privilegio de solicitar ayuda en situaciones de emergencia de un Maestro espiritual, privilegio concedido cuando el discípulo puede mantener el estado contemplativo de la regla anterior, sirve eficazmente y es capaz de solucionar sus propios problemas.

La tercera es el desarrollo del tercer ojo, o interacción entre el centro coronario y el centro frontal. El tercer ojo tiene tres funciones básicas. La primera es permitir a la personalidad percibir l visión del Alma, La segunda es controlar el trabajo de magia blanca, transmitiendo la voluntad del alma y dando resultados constructivos en el mundo material. La tercer es ser el agente de purificación de la personalidad; tiene un poder desintegrador y destructor, puede romper hábitos ineficientes y acabar con formas persistentes de maya, permitiendo transmutar una vida desordenada en actividad integrada que utiliza solo las energías que sirven para realizar el propósito del Alma.

Regla decimotercera
Esta regla expone cuatro aspectos del servicio que el discípulo debe comprender antes de manifestar los métodos del quinto reino espiritual. En primer lugar, debe conocer las leyes del Alma en lo que se refiere al esfuerzo grupal, porque la inspiración de nuevas verdades solo podrá recibirse como resultado de tal esfuerzo. Segundo, debe aprender a utilizar su mente para obtener información desde cinco niveles distintos: recibir inspiración desde el plano intuitivo, la sabiduría del alma, el conocimiento de la memoria concreta, las percepciones de los sentidos que conciernen a nuevas oportunidades en el plano físico, y utilizar su mente para observar sus reacciones emocionales. Tercero, conocer el significado de la transmutación de la actividad de la personalidad en vida espiritual, mediante el flujo descendente de inspiración y sabiduría, para lo que es preciso disipar completamente el espejismo. Cuarto, aprender a utilizar el primer rayo de la energía de su alma o aspecto voluntad, el cual enfocado en el tercer jo, galvanizará los cinco chacras inferiores y los someterá a un control rítmico.

Regla decimocuarta
Esta regla trata del desenvolvimiento psíquico del discípulo, y considera los fenómenos psíquicos como parte de la expresión divina que hay que conocer y experimentar a fin de rendir servicio en ese campo, descartando cualquier condición de trance y una vez afirmados sus poderes intuitivos. No anima al discípulo a cultivar habilidades psíquicas, sino a mantener una disposición cautelosa y experimental frente a la clarividencia, la psicometría y la clariaudiencia, y a estar dispuestos a aplicar su poder intuitivo para interpretar correctamente lo percibido de ese modo.

Bibliografía
Alice A. Bailey, Psicología Esotérica II. Buenos Aires: Fundación Lucis, 1975
A.A.B, Astrología Esotérica. Buenos Aires: Fundación Lucis, 1975
Espejismo: un problema mundial.Barcelona: Edit.Sirio, 1988
MichaelRobbins, Tapestry of the Gods I & II. New Jersey: University of the Seven Rays, Publishing House, 1990
Zachary F. Lansdowne, Iniciación Espiritual. Barcelona: Ed.Indigo, 1994
Z.F.L, Métodos de curación por los rayos. Madrid: Ed.Edaf, 1994
Roberto Assagioli, Psychosynthesis. Wellingborough: Turnstone Press, 1975
R.A., El acto de voluntad
Bruno & Louise Huber, La Psicosíntesis Astrológica. Valencia: Astrea Ediciones, 1993
Reflections and Meditations on the Signs of the Zodiac. Tempe(Arizona): American Fed. of Astorlogers, 1984
Astrología del Nodo Lunar ---

Notas:
[1]Michael D. Robbins, Tapestry of the Gods Vol. I, pag. xlvi

[2]Michael D. Robbins, Tapestry of the Gods Vol. I, pag.xlviii

[3]Michael D. Robbins, Tapstry of the Gods Vol.I, pag.241

[4]Alice A. Bailey, Psiclogía Esotérica Vol.II, pag.208-211.

[5] Zachary F. Lansdowne, Reglas para la iniciación espiritual, pag. 16

[6] No podemos dejar de mencionar las reglas elaboradas por Bruno Huber para encontrar los rayos a partir del horóscopo. Estas podrían resultar un algoritmo válido si se lograse resolver la contradicción existente al no tener en cuenta el hecho de que los distintos vehículos de la personalidad tienen una mayor probabilidad de pertenecer a unos rayos determinados, siendo otros completamente inusuales.

[7]Algunas de estas fórmulas fueron enunciadas en Psicología Esotérica Vol.II, y otras suplidas por Michael Robbiens en Tapestry of the Gods.

[8]Ambos, nombres esotéricos y cualidades de subrayo fueron enunciadas por Alice A. Bailey en Psicología Esotérica I. Zacahry Lansdowne utilizó estas últimas para elucidar los diferentes métodos de servicio de cada rayo en Métodos de curación por los rayos.

[9]Enunciadas por Alice A. Bailey en Astrología Esotérica.

Por su extensión este aertículo ha sido dividido en cuatro partes:

-ELEMENTOS PARA UNA PSICOASTROLOGÍA DEL CRECIMIENTO PERSONAL (I)

-ELEMENTOS PARA UNA PSICOASTROLOGÍA DEL CRECIMIENTO PERSONAL (II)

-ELEMENTOS PARA UNA PSICOASTROLOGÍA DEL CRECIMIENTO PERSONAL (III)

-ELEMENTOS PARA UNA PSICOASTROLOGÍA DEL CRECIMIENTO PERSONAL (y IV)


 
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