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Notas de implementación
En un primer acercamiento al tema, se podría
usar el diseño general delineado en Psicosíntesis:
evaluación general de los aspectos conscientes,
exploración del inconsciente, técnicas
de psicosíntesis personal y técnicas de
psicosíntesis espiritual.
La evaluación de los aspectos conscientes se
aborda en Psicosíntesis de diversas maneras,
las más importantes de las cuales son la biografía
personal y el uso de cuestionarios. La Progresión
de la edad constituye una ayuda inapreciable de cara
a la evaluación de la biografía, en la
elucidación de puntos oscuros. El uso de la progresión
de la edad ayuda a destacar las experiencias esenciales,
y el estudio de sus diferentes ciclos vitales, una guía
para toda planificación de la vida interna y
externa.
El origen de los rasgos familiares recibe soporte desde
el Modelo Familiar, incluyendo rasgos infantiles persistentes.
Los planetas de la personalidad sirven de base para
la evaluación de los aspectos fundamentales del
ego (cuerpo, emociones y mente). Cada planeta de la
personalidad incluye un vasto repertorio de temas de
psicosíntesis (Saturno: miedos, defensas, bloqueos,
seguridad, adversidad/resistencia, economía vital,
'grounding', corporalidad, hábitos, etc.; Luna:
sentimiento básico, apertura, intimidad, espontaneidad,
relaciones, amor, etc.; Sol: autoestima, autonomía,
confianza, identidad, mentalidad, propósito,
voluntad etc.), mientras que sus posiciones fuertes
o débiles señalan el camino de menor resistencia
para la integración personal. Muchos complejos
conscientes y conflictos quedan reflejados por distintas
situaciones especiales de la carta, como planetas en
estrés o en puntos de reposo, planetas interceptados
o bloqueados; polaridades y ambivalencias denotadas
por oposiciones o énfasis en ejes.
En esta fase se trata primordialmente de sondear la
experiencia personal, para lo cual sería oportuno
adaptar cuestionarios u otras formas de recoger la experiencia
al modelo astrológico. Luego interviene la retroalimentación
por parte del astrólogo, siendo posible en este
punto la introducción de textos de apoyo, en
especial sobre el modelo astrológico de la personalidad
y de las casas como dimensiones de experiencia y realización.
La exploración e identificación de subpersonalidades
partir de la carta es un arte en sí mismo. Estas
pueden pertenecer a cualquiera de las tres cartas (nodal,
natal o de las casas), En principio es posible partir
de los diez planetas en las casas denotando roles y
actitudes básicas frente al entorno y las figuras
importantes del mismo. El modo de expresión de
cada planeta, sus impulsos y necesidades substanciadas
por los signos resonando en los distintos planos
de la personalidad son generadores de constelaciones
subpersonales, y la relativa integración de estas
subpersonalidades depende de la coherencia de la figura
de aspectos. Las interacciones planetarias vía
aspectos suponen un nivel más elevado de integración,
indicando impulsos y necesidades más profundas.
Cada aspecto representa un intento de la psique para
coordinar y sintetizar diferentes núcleos de
subpersonalidades. Las figuras representan a su vez
un nivel más elevado de síntesis y agrupación,
y por último, la estructura de aspectos, que
en sí puede estar dividida, remite a la fuente
de la identidad centralizada en torno al propósito
originado en última instancia en el centro de
la carta. Así pues, la carta puede verse como
una guía en el proceso de integración
de las diferentes subpersonalidades hasta llegar hasta
los niveles cuasales del ser. Mientras que en los niveles
más bajos, la exploración e identificación
puede abordarse del modo habitual en psicosíntesis
mediante introspección, los niveles más
elevados tocan la esfera supraconsciente y se relacionan
más con la técnica del modelo ideal.
La exploración del inconsciente puede basarse
sólidamente en la Carta del Nodo Lunar, mediante
técnicas proyectivas, trabajo con arquetipos
y el reconocimiento de subpersonalidades inconscientes,
además de la progresión nodal de la edad
y la intersección de los puntos de la edad. Esto
permite un reconocimiento tanto del karma activo como
de motivaciones procedentes del pasado. En la carta
natal resulta de mayor importancia el estudio de los
planetas en zona de estrés y de los mecanismos
inconscientes de compensación, mediante el análisis
crítico y la redirección de la energía.
La carta de las casas puede indicar modelos inconscientes
de adaptación, así como los cálculos
dinámicos ofrecen un balance energético
del condicionamiento. Ambas técnicas pueden ofrecer
significativos indicios de valor educativo en relación
a compensaciones de equilibrio en distintas áreas
de desarrollo. El Nodo Norte es un potente factor de
integración en este sentido, prestándose
a ser un punto de aplicación para de técnicas
de trabajo activo sobre la voluntad en su aspecto
directriz.
Como es de esperar, el trabajo con símbolos
encuentra un amplio eco en la naturaleza simbólica
de la Astrología, con la ventaja de que la carta
señala en cada caso un conjunto simbólico
de significado individual e individualizante. A este
respecto puede considerarse que los signos son portadores
de un vasto contenido simbólico que rebasa el
alcance de nuestra conciencia ; el estudio esotérico
de cada signo individual y de sus interrelaciones nos
pone en contacto con el despliegue gradual de las diferentes
etapas de evolución de la conciencia del ser
humano. En cada signo es posible estudiar y cultivar
un conjunto de cualidades de las energías que
expresan, siendo particularmente importantes los signos
solar y ascendente. Los trabajos de Hércules
relatan de forma mítica las tareas que se espera
el discípulo lleve a cabo al encarnar en los
distintos signos. Los lemas esotéricos y otras
frases relacionadas constituyen frases de reflexión
de poder directriz al sintetizar los propósitos
más elevados de cada signo. Es posible sintonizar
con esos propósitos mensualmente a través
de las meditaciones de la Luna Llena. La distinción
entre las expresiones inferior y superior de cada signo
indicada por los regentes exotérico y esotérico
señala un camino de transformación en
la conciencia y en el manejo de la energía. Cada
planeta en un signo determinado indica la expresión
de energía a través de cual es posible
llevar a cabo esa transformación. En realidad,
el potencial de utilización de los símbolos
y su aplicación a la vida diaria es inagotable.
A estos es posible añadir también los
arquetipos de reencarnación de las casas de la
carta Nodal, e incluso los prototipos de conducta y
experiencia de las casas natales.
El estudio del simbolismo de los planetas es importante
para comprender el modelo astrológico del funcionamiento
del ser humano como producto y expresión de energías
diferenciadas. En especial, los planetas transpersonales
señalan vías de integración y transformación
de las motivaciones de la personalidad en motivaciones
espirituales como transmisores de ideas, ideales e imágenes
superiores aunque es preciso recordar que todos
los planetas tienen un modo esotérico de expresión
que demanda igualmente la atención.
La meditación sobre la figura de aspectos de
la carta permite interpretar esta de modo simbólico,
y la resonancia psicológica de tal interpretación
tiene profundos efectos individualizadores y de establecimiento
de la identidad. La obtención de un símbolo
individual para la figura de aspectos es un proceso
intuitivo, abierto y cambiante. En diferentes etapas
o momentos diferentes de la vida, es posible que las
representaciones que emerjan varíen, ofreciendo
acercamientos e interpretaciones distintas al propósito
del alma, aunque ciertas configuraciones tenderán
a mantenerse estables a medida que el contacto con el
alma así establecido se profundice.
Es posible un acercamiento a la figura de aspectos
más racional, no solo como preparación
para el anterior método de comunicación
con las energías supraconscientes, sino como
un desarrollo efectivo del modelo ideal en términos
de propósito y cualidad de energía que
constituye la formulación de nuestra identidad
esencial. La formulación sintética de
los parámetros de la estructura de aspectos,
como la forma, el color y la orientación, más
el significado añadido de la figuras que la componen,
constituye un fuerte enunciado del propósito
individual de valor indudable de cara al establecimiento
de metas y planes basados en el conocimiento del Alma.
Conclusión
La práctica del crecimiento personal basado astrológicamente
está apenas en sus comienzos, y queda aún
mucho por hacer, en particular el diseño detallado
de este proceso que contemple e integre metodológica
y progresivamente las técnicas distintivas del
método Huber de Psicoastrología con la
Astrología Esotérica y la Psicología
de los Siete Rayos. Poco puede hablarse por tanto de
conclusión; sin embargo este trabajo termina
aquí, habiendo apenas esbozado los elementos
que a nuestro juicio son pertinentes de cara a la realización
e implantación de tal práctica. La experiencia
conjunta y el esfuerzo realizado por personas desde
disciplinas afines y diversos puntos de vista marcarán
la pauta de futuros desarrollos, si es que la investigación
en este campo ha de integrarse armónicamente
en el devenir psicoespiritual de nuestros días.
Apéndice
Reglas para la formación del carácter
Basadas en la interpretación que Zachary Lasndowne
realiza en el libro Reglas para la Iniciación
Espiritual de las reglas simbólicas para
el sendero del discipulado
La formación del carácter se define
como el esfuerzo realizado para expresar en el mundo
físico la actitud del alma y la conciencia del
alma a través de la personalidad (pag.16).
Regla primera
Describe el comienzo del sendero de probación:
suficiente alineación con el alma para utilizar
el pensamiento abstracto (aspecto sabiduría del
alma); debido a ello se ha alcanzado la posibilidad
de experimentar sentimientos de unicidad (compasión,
simpatía) en el centro cardíaco que pueden
resultar molestos reconocer conscientemente estos
sentimientos da comienzo a la fase inicial. La conciencia
de la división entre sus sentimientos de identificación
con los demás y su conducta egocéntrica
origina crisis psicológicas (malestar, frustración,
angustia), que han de considerarse usuales, denotando
progreso y oportunidad. El poder para producir la integración
de esta división sensoria se encuentra en el
aspirante mismo, quien da comienzo aquí a un
inteligente proceso de educación
mediante la autodisciplina y la purificación,
siendo el objetivo expresar el amor del Alma en la conducta
exterior, lo que equivale a alcanzar la primera iniciación.
Regla segunda
Trata de la naturaleza cíclica del proceso de
aprendizaje y la autodisciplina. El proceso de purificación
o tarea de eliminar substancia impropia de los
cuerpos del aspirante ha de realizarse en los
tres niveles del ser humano. La impureza en el plano
mental se denomina ilusión, la impureza en el
plano emocional, espejismo, y en el plano físico,
maya. El esfuerzo en la formación del carácter
debería ser periódico, en consonancia
con una ley básica de periodicidad del universo.
El aspirante debe descubrir cuando aplicar la autodisciplina
y cuando no hacerlo. En cada tramo activo del ciclo,
debería olvidarse de los logros del ciclo anterior.
Regla tercera
Describe como debería aplicarse la disciplina
en los tramos activos del ciclo. El crecimiento orgánico
de la conciencia en cualquier nivel es el resultado
de un método de invocación por parte de
la entidad menor para evocar un factor mayor, más
inclusivo e iluminado (pag.25). El aspirante debe
pues invocar nuevos modelos de conducta, sentimiento
y pensamiento. La evocación de nuevos modelos
de conducta consiste en discriminar entre las motivaciones
del alma y las de la personalidad, mediante la indiferencia
a los deseos de gratificación personal (más
que luchar contra un comportamiento), la rememoración
constante de la verdad de ser el Yo Espiritual y del
idealismo y correcto pensar del Alma, y la proyección
de las energía evocadas hacia el cuerpo etérico
como acción correcta. En el plano emocional,
la evocación de nuevos sentimientos de amor por
la colectividad y altruismo como sustitución
de sentimientos egocéntricos, más que
su represión, adquiriendo de esta forma conciencia
de grupo. En la mente, la expresión de las ideas
evocadas se consigue relegando a segundo plano ideas
preconcebidas, y no permitiendo que nos guíen
ciertas corrientes de pensamiento, ejerciendo una constante
vigilancia sobre los procesos mentales hasta desvitalizar
viejos ritmos por falta de atención.
Regla cuarta
Da comienzo a la segunda etapa del sendero de probación,
en la cual se debe persistir en el entrenamiento anterior
e incorporar prácticas nuevas. Esta segunda etapa
se inicia cuando la transferencia de las energías
de abajo a arriba del diafragma (cuando los impulsos
motrices de alma empiezan a contribuir, indicando actividad
de los centros superiores) ha alcanzado un punto en
que los impulsos superiores gobiernan la vida más
de la mitad del día. En esta etapa el aspirante
ha de cuidar de dos procesos de transferencia. El proceso
de transferir la energía del chacra sacro al
laríngeo comenzó antes del sendero de
probación, transformando la creatividad física
en creatividad artística o mental. En la etapa
anterior, se persiguió con este proceso y se
inicio un segundo de transmutar el deseo personal en
conciencia de grupo, transfiriendo la energía
del plexo solar al centro cardíaco. Esto poca
la necesidad de servir, dando respuesta a las necesidades
de los demás. El cultivo del servicio impersonal,
como técnica de integración espiritual,
evoca los poderes del Alma y acelera el proceso de transferencia.
En el sendero de probación, el aspirante es capaz
de percibir las necesidades materiales de la gente,
pero no lo está aún para ayudar su progreso
espiritual hasta comenzar el sendero del discipulado,
en el que puede ayudar a los demás a entrar en
contacto con sus almas.
Regla quinta
Esta regla da indicaciones para superar la división
entre la expresión verdadera y espontánea
del amor y el intento esforzado por ponerlo en práctica,
prestando atención a las cualidades que expresan
la conciencia de grupo del Alma o virtudes
y las que expresan el impulso separativo del yo inferior
o vicios. El aspirante debe aprender a manifestar
las virtudes que descubre carecer, mediante la reflexión
constante sobre el significado de tal virtud y mediante
la utilización de la visualización. Este
método de visualización consiste en utilizar
la imaginación creativa del cuerpo emocional
para dar forma a una autoimagen que exprese las cualidades
que deseamos, usando la energía del pensamiento
para dar vida y orientación a esa forma, estableciendo
una relación energética entre el cuerpo
emocional y la mente. Al mantener a lo largo del día
esta imagen positiva en nuestro campo interior de visualización
disminuye la influencia de imágenes opuestas,
llegando a ser esa imagen en la vida cotidiana. El proceso
de proyectar las imágenes que nos formamos de
nosotros mismos en la experiencia cotidiana mediante
el poder de nuestra imaginación es por lo general
inconsciente, pero el objetivo aquí es hacerlo
conscientemente.
Regla sexta
Esta regla da instrucciones sobre la conveniencia de
abstenerse de tomar alimentos que impliquen quitar la
vida. El aspirante debe demostrar en algún momento
que posee control sobre su vehículo físico.
Sin embargo más importante aún es demostrar
que puede sobreponerse al orgullo, separatividad y sentimientos
de superioridad que puedan resultar de ese dominio.
Este es el verdadero transfondo de esta regla. La purificación
del vehículo físico es mayormente una
cuestión de sentido común y proporciones
adecuadas.
Regla séptima
Esta es la última regla del sendero probatorio.
Describe la técnica como si, como respuesta a
la etapa del sendero en la que el aspirante tiene cierta
convicción de que puede escuchar la voz de su
Alma en su interior, pero aún no está
lo suficientemente seguro de la guía del Alma
para resolver sus problemas más difíciles,
contra los que luchan aún de modo emocional mediante
ansiedad, preocupación, evasión y represión.
La técnica como si representa el esfuerzo de
vivir como si el Alma estuviera a cargo, aún
sin tener la convicción de ello, pero deseando
que sea así. Tiene dos fases. La fase activa
consiste en actuar siempre como si el Alma nos revelara
siempre el siguiente paso a dar, como si pudiéramos
seguir esa guía por el simple hecho de escucharla.
La fase pasiva es la reflexión meditativa. Debemos
meditar sobre la relación del alma con la personalidad
y sobre los cambios necesarios que debemos introducir
para actuar como si Alma controlara nuestros vehículos.
Haciendo de estas dos fases un ritmo espiritual habitual,
se desarrollará la sensibilidad espiritual instintiva
frente a los retos de la vida.
La primera iniciación representa una expansión
de conciencia, resultado de la activación del
chacra cardiaco, que conlleva un sentimiento de unificación
con todo lo que vive y una incrementada unificación
consciente de la personalidad con el Alma. Las reglas
de la ocho a la diez proporcionan información
sobre el periodo comprendido entre la primera y la segunda
iniciación. Las reglas de la once a la catorce
dan instrucción para el periodo de la segunda
a la tercera iniciación.
Regla octava
Al principio del sendero del discipulado se toma conciencia
de la escisión entre el alma y la personalidad.
Integrar esa escisión supone superar la tercera
iniciación. Surge la motivación para iniciar
un muevo ciclo en la formación del carácter,
continuando la aplicación de la técnica
del como si. Al realizar un progreso adicional, el discípulo
pasa a conocerse cada vez más a sí mismo
tal como es en realidad. Como consecuencia mejora su
capacidad para contactar con las energías del
alma. Tras aumentar su sensibilidad, el discípulos
debe aprender a extender estas energías a través
de sus vehículos, expulsando de este modo lo
que represente un obstáculo y perfeccionando
un instrumento por medio del cual el alma pueda funcionar
y expresarse.
Necesita entrar en un prolongado periodo de observación,
descubrir las diversas energías que contacta
y experimentar con el proceso de dirigir esas energías.
Así puede convertirse en un trabajador científico
en el campo de las energías ocultas y descubrir
la realidad de los chacras etéricos. Llega un
punto en el que sabe lo que hace, con que energías
trabaja y hacer trabajar a sus chacras en cooperación
inteligente con sus propósitos e ideas.
Las glándulas endocrinas condicionan el comportamiento
físico y la forma en que se interpretan los acontecimientos
en el plano físico, y la pasividad o actividad
de las reacciones a esos acontecimientos. El despertar
de los chacras a las energías del alma aporta
una respuesta automática de las glándulas,
que producirá una mayor equilibrio fisiológico
y mayor actividad sensible en el plano físico.
Lo importante aquí, en vez de las disciplinas
físicas, es aprender contactar con las energías
del alma y a dirigir esas energías, y dejar que
se produzca la repuesta automática de las glándulas.
Regla novena
Tras cierta medida de éxito en la regla anterior,
el discípulo está preparado para adquirir
una nueva dimensión mediante el trabajo dentro
de la estructura más amplia de un grupo. En la
estructura de grupo descrita en esta regla no hay ningún
líder individual. Cada miembro busca ser guiado
por la luz de su alma, su propia comprensión
interior. Las relaciones establecidas dentro del grupo
deberían ser de colaboración más
que de dependencia.
Regla décima
Esta regla indica como descubrir técnicas más
elevadas para purificar la vida emocional por uno mismo.
Investigando su naturaleza emocional, el discípulo
deberían descubrir la relación existente
entre sus reacciones emocionales y los dos factores
que las producen estímulos del medio ambiente
y pensamientos. El cuerpo emocional es una máquina
que reacciona a las condiciones externas según
su programación interna. El espejismo (orgullo,
autocompasión, crítica) distorsiona la
percepción. Cambiando la programación
interna, es posible liberarse de un espejismo particular
sin tener que cambiar el mundo exterior.
Solo se conseguirá utilizando la mente para
examinar un espejismo específico al tiempo que
no dejamos de observar la mente. Mediante este proceso,
el examen mental puede ser guiado por la sabiduría
del alma, y se podrá eliminar cualquier resistencia
mental o defensa relacionada con el espejismo. Es posible
descubrir la programación interna examinando
cuidadosamente el espejismo. Descubriremos así
los pensamientos y creencias específicos que
hacen que nos sintamos identificados con los objetos
de deseo, con las formas y con lo material. Si afrontamos
los hechos y reconocemos la verdad, podremos cambiar
la programación interna y disolver el espejismo.
Regla undécima
Entre la segunda y la tercera iniciación, el
discípulo debe demostrar cierto grado de control
mental, lo que requiere que el alma ocupe una posición
dominante y disipar la ilusión. La formación
del carácter implica la transferencia de energías
de los tres chacras inferiores a los superiores (del
sacro al laríngeo, del plexo solar al centro
cardiaco, y del chacra básico a los chacras frontal
y coronario), transmutando así las cualidades
básicas o inferiores en cualidades superiores
(la creatividad física en creatividad artística
o mental, la conciencia emocional en conciencia grupal,
y la ambición material en servicio a la humanidad).
La segunda iniciación permite empezar a transmutar
la energía del centro básico al coronario,
contemplando un problema mundial para descubrir su significado
subyacente. El mundo fenoménico debe considerarse
como símbolos de los hechos internos. Razonando
desde las causas a los efectos se obtendrá una
visión más espiritual de los acontecimientos
de la humanidad. Al alcanzar la comprensión de
un problema mundial o global, se obtiene una visión
abstracta de la solución fundamental de ese problema,
lo que ocurre cuando el alma vierte su energía
en el centro coronario. El siguiente paso es la dirección,
vitalización y coordinación de los centros
inferiores se trata ahora de manejar la corriente
descendente de energía, en dos etapas. La primera
consiste en crear un plan concreto basado en la visión
abstracta, relacionando los centros coronario, laríngeo
y sacro, afectando al cuerpo mental y dando lugar a
un ser humano creativo capaz de ayudar a los demás.
La segunda consiste en apoyar dicho plan mediante el
establecimiento de relaciones humanas correctas y armoniosas,
mediante el amor por la totalidad del centro cardiaco,
lo que requiere coordinación entre el centro
coronario, cardiaco y el plexo solar, afectando así
al cuerpo emocional.
Regla duodécima
Esta se refiere al aprendizaje de tres formas de expresar
la conciencia del Alma en el plano físico. La
primera es mediante el servicio verdadero: meditación
sobre un problema mundial y visión abstracta
de una solución, creación de un plan concreto
y establecimiento de relaciones correctas, y por último,
aprender a usar las manos para materializar esos planes
y hacer que el servicio tenga una finalidad práctica
en el mundo físico.
La segunda es aprendiendo a ser un mensajero de la
Jerarquía espiritual, lo que constituye el privilegio
de solicitar ayuda en situaciones de emergencia de un
Maestro espiritual, privilegio concedido cuando el discípulo
puede mantener el estado contemplativo de la regla anterior,
sirve eficazmente y es capaz de solucionar sus propios
problemas.
La tercera es el desarrollo del tercer ojo, o interacción
entre el centro coronario y el centro frontal. El tercer
ojo tiene tres funciones básicas. La primera
es permitir a la personalidad percibir l visión
del Alma, La segunda es controlar el trabajo de magia
blanca, transmitiendo la voluntad del alma y dando resultados
constructivos en el mundo material. La tercer es ser
el agente de purificación de la personalidad;
tiene un poder desintegrador y destructor, puede romper
hábitos ineficientes y acabar con formas persistentes
de maya, permitiendo transmutar una vida desordenada
en actividad integrada que utiliza solo las energías
que sirven para realizar el propósito del Alma.
Regla decimotercera
Esta regla expone cuatro aspectos del servicio que el
discípulo debe comprender antes de manifestar
los métodos del quinto reino espiritual. En primer
lugar, debe conocer las leyes del Alma en lo que se
refiere al esfuerzo grupal, porque la inspiración
de nuevas verdades solo podrá recibirse como
resultado de tal esfuerzo. Segundo, debe aprender a
utilizar su mente para obtener información desde
cinco niveles distintos: recibir inspiración
desde el plano intuitivo, la sabiduría del alma,
el conocimiento de la memoria concreta, las percepciones
de los sentidos que conciernen a nuevas oportunidades
en el plano físico, y utilizar su mente para
observar sus reacciones emocionales. Tercero, conocer
el significado de la transmutación de la actividad
de la personalidad en vida espiritual, mediante el flujo
descendente de inspiración y sabiduría,
para lo que es preciso disipar completamente el espejismo.
Cuarto, aprender a utilizar el primer rayo de la energía
de su alma o aspecto voluntad, el cual enfocado en el
tercer jo, galvanizará los cinco chacras inferiores
y los someterá a un control rítmico.
Regla decimocuarta
Esta regla trata del desenvolvimiento psíquico
del discípulo, y considera los fenómenos
psíquicos como parte de la expresión divina
que hay que conocer y experimentar a fin de rendir servicio
en ese campo, descartando cualquier condición
de trance y una vez afirmados sus poderes intuitivos.
No anima al discípulo a cultivar habilidades
psíquicas, sino a mantener una disposición
cautelosa y experimental frente a la clarividencia,
la psicometría y la clariaudiencia, y a estar
dispuestos a aplicar su poder intuitivo para interpretar
correctamente lo percibido de ese modo.
Bibliografía
Alice A. Bailey, Psicología Esotérica
II. Buenos Aires: Fundación Lucis, 1975
A.A.B, Astrología Esotérica. Buenos Aires:
Fundación Lucis, 1975
Espejismo: un problema mundial.Barcelona: Edit.Sirio,
1988
MichaelRobbins, Tapestry of the Gods I & II. New
Jersey: University of the Seven Rays, Publishing House,
1990
Zachary F. Lansdowne, Iniciación Espiritual.
Barcelona: Ed.Indigo, 1994
Z.F.L, Métodos de curación por los rayos.
Madrid: Ed.Edaf, 1994
Roberto Assagioli, Psychosynthesis. Wellingborough:
Turnstone Press, 1975
R.A., El acto de voluntad
Bruno & Louise Huber, La Psicosíntesis Astrológica.
Valencia: Astrea Ediciones, 1993
Reflections and Meditations on the Signs of the Zodiac.
Tempe(Arizona): American Fed. of Astorlogers, 1984
Astrología del Nodo Lunar ---
Notas:
[1]Michael D. Robbins, Tapestry of the Gods Vol. I,
pag. xlvi
[2]Michael D. Robbins, Tapestry of the Gods Vol. I,
pag.xlviii
[3]Michael D. Robbins, Tapstry of the Gods Vol.I, pag.241
[4]Alice A. Bailey, Psiclogía Esotérica
Vol.II, pag.208-211.
[5] Zachary F. Lansdowne, Reglas para la iniciación
espiritual, pag. 16
[6] No podemos dejar de mencionar las reglas elaboradas
por Bruno Huber para encontrar los rayos a partir del
horóscopo. Estas podrían resultar un algoritmo
válido si se lograse resolver la contradicción
existente al no tener en cuenta el hecho de que los
distintos vehículos de la personalidad tienen
una mayor probabilidad de pertenecer a unos rayos determinados,
siendo otros completamente inusuales.
[7]Algunas de estas fórmulas fueron enunciadas
en Psicología Esotérica Vol.II, y otras
suplidas por Michael Robbiens en Tapestry of the Gods.
[8]Ambos, nombres esotéricos y cualidades de
subrayo fueron enunciadas por Alice A. Bailey en Psicología
Esotérica I. Zacahry Lansdowne utilizó
estas últimas para elucidar los diferentes métodos
de servicio de cada rayo en Métodos de curación
por los rayos.
[9]Enunciadas por Alice A. Bailey en Astrología
Esotérica.
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