| Los planetas se
dividen en planetas inferiores y planetas superiores (a
los que Ben Ezra llama "soberanos").
Los planetas inferiores son el Sol, la Luna, Mercurio
y Venus y son aquellos que rigen la esfera de lo inmediato,
los procesos elementales, lo que nos afecta directamente
como individuos: nuestra personalidad (el Sol); afectos,
protección, alimentación, familia (la
Luna); hermanos, parientes, intercambios, movilidad
y comunicación (Mercurio), y los sentimientos
y capacidad de disfrute (Venus).
Nosotros somos lo que estos planetas inferiores indican
y nuestro ego será más o menos fuerte
según se encuentre el Sol; nuestra estabilidad
emocional depende en gran manera de la Luna etc.
A partir de Marte entramos en otra esfera, la esfera
de lo social y de los individuos como grupos, o bien
en la esfera de los procesos superiores.
En la antigua Roma los sacerdotes (flamines) de primer
rango eran los de Júpiter (flamen dialis), Marte
(flamen martialis) y Quirino (flamen quirinalis) pues
los romanos intuían que éstos dioses regían
conceptos más globalizadores.
Se empieza por Marte, planeta y dios de mala fama,
ciertamente. Sin embargo, a pesar de su pésima
reputación, Marte es un planeta que une a los
individuos de su propio grupo en la actividad de la
lucha y defensa de la comunidad. Los hombres se unen
para cazar, para atacar a los enemigos o defenderse
de ellos, para trabajar y por instinto de supervivencia.
Un hombre solo puede cazar, pero para cobrar piezas
grandes se necesitan varios. Un hombre solo se puede
defender, pero si le ayudan otros tiene más posibilidades.
Un hombre solo tiene pocas posibilidades de sobrevivir
en un mundo hostil.
Uno de los indicativos de la importancia de Marte es
que, según los lingüistas, el lenguaje nace
del trabajo (Marte). Y con el lenguaje nace la sociedad.
Eso tardé muchos años en comprenderlo.
Está claro que las abejas se comunican entre
ellas para indicarse, por el número de circunvoluciones
y la posición del abdomen, la dirección
y distancia exacta en la que hay una buena zona de recogida
de polen, pero no lo relacionaba con los humanos.
Sin embargo, es el mismo proceso. Uno se puede comunicar
con otro simplemente con gruñidos placenteros
o irritados y con caricias, pero el trabajo en común
requiere una comunicación ya más abstracta
y puntual.
Imaginemos a varios cazadores intentando atacar a un
mamut. Al principio uno haría "¡aghh,
aghh!" lo cual vendría a decir más
o menos "Tú pasa por aquí y asústalo
por detrás y cuidado con no hacer ruido antes
de hora que la vas a joder" y el otro respondería
algo así como "¡ugh, ugh!" traducible
por "De acuerdo, pero hazme una señal cuando
tenga que encender la tea para asustarlo". Como
a veces estos mensajes tan claros no se entenderían
bien, se empezó a inventar sonidos para el yo,
el tú, la piedra, la tea etc. Y de allí
nace el lenguaje: del trabajo/actividad en común.
Pero, como decían los romanos, las leyes se
inventaron para que el más fuerte no lo pueda
todo, así que había que controlar a Marte
por medio de las leyes y evitar que la fuerza bruta
se impusiera sobre todo lo demás. Júpiter
está por encima de Marte y por eso es más
poderoso que él. Júpiter es también
otro planeta social, porque las leyes se hacen para
una comunidad y la cohesionan.
Ahora bien, las leyes de Júpiter son morales,
pero también son a menudo convenciones sociales.
Es el criterio de lo que está bien y lo que está
mal, y también de lo que una sociedad en concreto
considera bien o mal. Y hay a veces grandes discrepancias
entre una sociedad y otra. Todos están de acuerdo
en que matar es malo, pero en otros temas, como la velocidad
en las carreteras, en unos países no se puede
pasar de 120, en otros de 150 y también los hay
sin límite de velocidad.
Y allí se llega a la tercera esfera: la ley
(Júpiter) te puede permitir correr a 120, 150
o a la velocidad que quieras, pero a partir de 120 tienes
muchas posibilidades de quedarte parapléjico
en caso de accidente y a partir de 140 lo más
probable es que te mates. Y eso no lo pueden cambiar
los legisladores. Es Saturno, el fatum, y está
por encima de Júpiter y de sus normas. Son las
ineludibles leyes físicas.
El entorno físico pues nos aprisiona, como un
apretado corsé, pero...por encima está
Urano. Urano es la ciencia, la astrología y la
creatividad, la renovación. La ciencia busca
traspasar los límites que nos ha fijado la naturaleza
y mejorar la vida del hombre, la ciencia nos salva la
vida constantemente cuando deberíamos morir inexorablemente.
La astrología por su parte pretende dilucidar
cuál es el fatum de cada uno y sacarle el mejor
partido, parando los golpes del destino y utilizando
las energías cósmicas para mejorar, comprenderse,
enmendar los errores etc. La creatividad es una puerta
menos evidente, pero también lleva a uno más
allá del fatum en cierta manera.
Urano vence incluso a Saturno en su esfera más
importante: el tiempo. Hace poco observé que
Saturno es un tiempo lineal e inflexible, el "nunca
se puede volver atrás". El único
enemigo del tiempo de Saturno es la Luna, la emoción,
que hace que, si bien las horas pasan siempre al mismo
ritmo, nuestra percepción del tiempo varía
mucho según nuestras emociones: si estamos bien,
es rápido; si estamos mal, muy lento. Saturno
y la Luna rigen, como ya sabemos, dos signos opuestos.
Y para nuestro cuerpo y células cuenta el tiempo
cronológico, pero para nuestro sentir no.
Del mismo modo que Saturno y la Luna representan el
tiempo inmutable y su alteración "vivencial",
Urano y el Sol (Acuario y Leo) representan otro tipo
de tiempo, un tiempo no inmutable ni lineal, un tiempo
que tiene otras normas. Y esto es porque cuando se va
a la velocidad de la luz (Sol/Leo) se trastoca el tiempo
de Urano/Acuario. Es el tiempo de la física moderna,
el tiempo de la teoría de la relatividad que
aún está en mantillas.
A pesar de eso, si bien Urano nos libera parcialmente
de Saturno, también nos hace comprender (si uno
es astrólogo) que simplemente estamos sometidos
a otras leyes más amplias, sean las leyes de
la física o las leyes del cosmos y que somos
criaturas con un reloj interno, marionetas de los influjos
astrales, cuerpos vacíos poseídos alternativamente
por uno u otro daimon. En el momento en que comprendes
que si sabes que tal día vas a recibir una carta
de tal persona con un contenido tal y sólo tienes
que sentarte a esperar a que llegue el cartero, se te
cae el mundo encima cuando te dan ese trozo de papel
que inexorablemente te ha llegado.
Entonces buscas otra esfera y te encuentras con Neptuno.
Porque Neptuno es dios y dios no está sometido
a las leyes de Urano. No le afectan los tránsitos
de Saturno ni nada por el estilo, y tampoco le afectan
a un iluminado o a una persona que haya traspasado de
verdad la frontera de Neptuno (por cierto, Adela me
decía que a los locos tampoco les afecta la astrología).
Locura o iluminación. ¿Son las dos caras
de una misma moneda?
Bien, y ahora queda la última esfera, Plutón
y ésa no la entiendo. ¿Qué pasa,
que cuando uno se ha convertido en dios ya sólo
le queda morirse? ¿Son mortales los dioses?
Es además, en mi opinión, el mayor maléfico,
porque no tiene quien le enmiende la plana. A Marte
(la fuerza), lo controla Júpiter (las leyes).
Si Júpiter se desmadra (la autocomplacencia),
Saturno lo pone firme, recordándole cuáles
son sus límites. Urano se burla de Saturno y
juega a trastocarle el tiempo y todas sus estructuras
inmutables. Le monta una revolución y se lo manda
todo al garete. Neptuno los mira desde arriba, como
criaturas, pues él ya "pasa" de todo
y hace lo mismo que Diógenes en Siracusa. Y si
no, la mayoría de la gente sabe que cuando los
"de abajo" le trastocan la vida con una buena
meditación o un antidepresivo (las drogas = Neptuno,
ya sean las naturales, producidas por el propio cuerpo,
o las químicas), se le olvidan los problemas.
Pero, ¿y Plutón? No hay planeta por encima
de él, así que no tienes armas, ni recursos
ni nada.
Es la última frontera, cuando después
de una huida hacia adelante te encuentras de repente
con una puerta cerrada, Plutón. ¿Cómo
se abre esa puerta? ¿Qué hay detrás
de ella?
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