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INTRODUCCIÓN
LA COMPATIBILIDAD ENTRE PLANETAS
Hemos empezado estas lecciones por los signos y pudiste
comprobar que unos eran más activos (masculinos)
y otros más receptivos (femeninos). Unos iniciaban
las acciones (cardinales), otros eran más estables
(fijos) y otros, más adaptables (mutables). Pero
esa capacidad de ser activo o receptivo, de iniciar,
mantener o adaptar, se ejercía sobre el elemento
al que pertenecían: Fuego (pasíón
y creación), Tierra (materialismo), Aire (comunicación)
o Agua (sentimiento).
Por ejemplo:
-Cáncer es femenino, cardinal y de Agua. Por
tanto, será receptivo (femenino) y a la vez tenderá
a tomar decisiones o iniciar (signo cardinal), pero
en aquello relacionado con los sentimientos (Agua).
-Sagitario es masculino, mutable y de Fuego. Así
que es un signo activo (masculino), pero adaptable (mutable),
sobre todo en el terreno creativo (Fuego) etc.
Ahora también conoces los planetas y sabes que
cada uno de ellos representa una energía, con
su cara positiva o negativa (como vimos en la lección
anterior, en la primera conclusión). También
explicamos, en la segunda conclusión que los
planetas se encuentran más a gusto en unos signos
que en otros, según puedan desarrollar allí
mejor su energía o no. Pongamos un ejemplo sencillo:
imagínate una estatuilla pintada de rojo. Si
la pones sobre un fondo negro, esa estatuilla destacará
más, pero será un contraste violento.
Si el fondo es blanco, parecerá más suave.
Lo mismo ocurre con los planetas: dan unos resultados
según los signos en los que se encuentran. Imagínate,
por ejemplo, al planeta Venus en un signo que sea domicilio
de Saturno, el resultado es que tienes que combinar
estas dos imágenes que ves a continuación
y, como salta a la vista, cuesta encajarlas:
Vamos a intentar enlazar todas esas ideas y comprender
mejor qué son los signos.
Si te fijas bien, ahora que conoces las cualidades
elementales de masculino/femenino; cardinal/fijo/mutable;
Fuego/Tierra/Aire/Agua, y las características
de los planetas, observarás que, en realidad
todo aquello que te contamos de los signos no es más
que el resultado de combinar esas cualidades con las
de los planetas que están domiciliados o exaltados
allí, y algo (un toque) de los que están
exiliados o en caída allí. Por ejemplo:
Aries es en realidad una ecuación
de: masculino + cardinal + Fuego
+ domicilio de Marte + exaltación del Sol +
un toque por el exilio de Venus y la caída de
Saturno.

¿Comprendes ahora porqué te decíamos
que los Aries eran muy activos (masculino), decididos
(cardinal), fogosos (Fuego), valientes (Domicilio de
Marte , el planeta del valor ), egoístas y líderes
(exaltación del Sol, el planeta del orgullo),
poco educados e infieles (exilio de Venus, el planeta
de la amabilidad) y con poca continuidad en las cosas
(caída de Saturno, el planeta de la seriedad)?
En cambio, si comparas Aries con Escorpio, verás
que Escorpio es más receptivo (femenino), más
estable (fijo) y que en él priman los sentimientos
(Agua). Por tanto, aunque sea también domicilio
de Marte , esa energía de Marte que Aries vuelca
hacia la acción (signo de Fuego), Escorpio la
dirige hacia los sentimientos (signo de Agua). Por eso
el Aries es más de arranque y gasta
su energía en actos físicos, mientras
Escorpio tiene más capacidad de aguante (es fijo)
y más fuerza emocional (es de Agua).
Esto mismo lo puedes hacer con cualquier signo y verás
que así comprenderás mejor las características
de cada uno que te contábamos cuando repasamos
las 4 triplicidades. Recurre a las imágenes positivas
de los planetas domiciliados, exaltados, o negativas
de los exiliados o en caída en cada signo (pero
utilizándolas sólo para matizar) y aprende
a combinar todo ello.
Pero eso tiene una consecuencia: cada signo es como
un edificio, con unas características (masculino/femenino
etc.) en el que viven unos planetas (el
domiciliado y exaltado allí). ¿Qué
supone eso? Supongamos que en una carta astral Mercurio
está en Escorpio. Ya sabemos que en el edificio
Escorpio se es muy receptivo (signo femenino),
que las cosas no suelen cambiar mucho (signo fijo) y
que es un sitio en el que se vive mucho los sentimientos
(signo de Agua). Y allí manda Marte (planeta
del valor y la fuerza, pero también del mal genio).
Cuando Mercurio, que es un parlanchín, viene
a Escorpio (es decir: está en Escorpio en una
carta particular), ¿cómo va a reaccionar
y a ser recibido? Porque allí tiene que vivir
en un edificio que no es suyo, sino de Marte , y cohabitando
con Marte . Si se llevan bien, estupendo, pero ¿y
si se llevan mal?
Piensa que si los planetas son tendencias, energías,
y no todas son compatibles, como hemos visto antes.
Supongamos que estás lleno de energía
y vitalidad (Marte), en ese momento no te apetecerá
descansar (Venus). Por tanto, Marte y Venus no casan
bien el uno con el otro. O bien estás lleno de
energía (Marte) y tienes ganas de hablar (Mercurio),
el resultado es que hablarás mucho, muchísimo,
y lo harás de forma nerviosa y atropellada, a
menudo hiriente. En consecuencia, la combinación
de Marte y Mercurio tampoco es muy buena.
Llegamos pues a la tercera conclusión: los planetas
son más o menos compatibles unos con otros y,
cuando se relacionan entre ellos, esa relación
puede tener resultados positivos o negativos.
Vamos a ponerte otro ejemplo muy sencillo: imagínate
un zumo de naranja, unas fresas y una tortilla de patatas.
Son tres cosas muy buenas. Ahora, trata de imaginarte
un zumo de naranja con trocitos de fresa dentro. Delicioso.
¿Y un zumo de naranja con trocitos de tortilla
de patata dentro? ¡No pongas esa cara! Pues lo
mismo pasa con los planetas: son todos buenos, pero
no se pueden mezclar así como así.
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