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Autor: Pepita Sanchís

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LOS PLANETAS EN LOS SIGNOS (I)

INTRODUCCIÓN

LA COMPATIBILIDAD ENTRE PLANETAS

Hemos empezado estas lecciones por los signos y pudiste comprobar que unos eran más activos (masculinos) y otros más receptivos (femeninos). Unos iniciaban las acciones (cardinales), otros eran más estables (fijos) y otros, más adaptables (mutables). Pero esa capacidad de ser activo o receptivo, de iniciar, mantener o adaptar, se ejercía sobre el elemento al que pertenecían: Fuego (pasíón y creación), Tierra (materialismo), Aire (comunicación) o Agua (sentimiento).

Por ejemplo:

-Cáncer es femenino, cardinal y de Agua. Por tanto, será receptivo (femenino) y a la vez tenderá a tomar decisiones o iniciar (signo cardinal), pero en aquello relacionado con los sentimientos (Agua).

-Sagitario es masculino, mutable y de Fuego. Así que es un signo activo (masculino), pero adaptable (mutable), sobre todo en el terreno creativo (Fuego) etc.

Ahora también conoces los planetas y sabes que cada uno de ellos representa una energía, con su cara positiva o negativa (como vimos en la lección anterior, en la primera conclusión). También explicamos, en la segunda conclusión que los planetas se encuentran más a gusto en unos signos que en otros, según puedan desarrollar allí mejor su energía o no. Pongamos un ejemplo sencillo: imagínate una estatuilla pintada de rojo. Si la pones sobre un fondo negro, esa estatuilla destacará más, pero será un contraste violento. Si el fondo es blanco, parecerá más suave. Lo mismo ocurre con los planetas: dan unos resultados según los signos en los que se encuentran. Imagínate, por ejemplo, al planeta Venus en un signo que sea domicilio de Saturno, el resultado es que tienes que combinar estas dos imágenes que ves a continuación y, como salta a la vista, cuesta encajarlas:

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Vamos a intentar enlazar todas esas ideas y comprender mejor qué son los signos.

Si te fijas bien, ahora que conoces las cualidades elementales de masculino/femenino; cardinal/fijo/mutable; Fuego/Tierra/Aire/Agua, y las características de los planetas, observarás que, en realidad todo aquello que te contamos de los signos no es más que el resultado de combinar esas cualidades con las de los planetas que están domiciliados o exaltados allí, y algo (un toque) de los que están exiliados o en caída allí. Por ejemplo:

Aries es en realidad una ecuación de: masculino + cardinal + Fuego

+ domicilio de Marte + exaltación del Sol + un toque por el exilio de Venus y la caída de Saturno.



¿Comprendes ahora porqué te decíamos que los Aries eran muy activos (masculino), decididos (cardinal), fogosos (Fuego), valientes (Domicilio de Marte , el planeta del valor ), egoístas y líderes (exaltación del Sol, el planeta del orgullo), poco educados e infieles (exilio de Venus, el planeta de la amabilidad) y con poca continuidad en las cosas (caída de Saturno, el planeta de la seriedad)?

En cambio, si comparas Aries con Escorpio, verás que Escorpio es más receptivo (femenino), más estable (fijo) y que en él priman los sentimientos (Agua). Por tanto, aunque sea también domicilio de Marte , esa energía de Marte que Aries vuelca hacia la acción (signo de Fuego), Escorpio la dirige hacia los sentimientos (signo de Agua). Por eso el Aries es más “de arranque” y gasta su energía en actos físicos, mientras Escorpio tiene más capacidad de aguante (es fijo) y más fuerza emocional (es de Agua).

Esto mismo lo puedes hacer con cualquier signo y verás que así comprenderás mejor las características de cada uno que te contábamos cuando repasamos las 4 triplicidades. Recurre a las imágenes positivas de los planetas domiciliados, exaltados, o negativas de los exiliados o en caída en cada signo (pero utilizándolas sólo para matizar) y aprende a combinar todo ello.

Pero eso tiene una consecuencia: cada signo es como un edificio, con unas características (masculino/femenino etc.) en el que “viven” unos planetas (el domiciliado y exaltado allí). ¿Qué supone eso? Supongamos que en una carta astral Mercurio está en Escorpio. Ya sabemos que en el edificio “Escorpio” se es muy receptivo (signo femenino), que las cosas no suelen cambiar mucho (signo fijo) y que es un sitio en el que se vive mucho los sentimientos (signo de Agua). Y allí manda Marte (planeta del valor y la fuerza, pero también del mal genio). Cuando Mercurio, que es un parlanchín, viene a Escorpio (es decir: está en Escorpio en una carta particular), ¿cómo va a reaccionar y a ser recibido? Porque allí tiene que “vivir” en un edificio que no es suyo, sino de Marte , y cohabitando con Marte . Si se llevan bien, estupendo, pero ¿y si se llevan mal?

Piensa que si los planetas son tendencias, energías, y no todas son compatibles, como hemos visto antes. Supongamos que estás lleno de energía y vitalidad (Marte), en ese momento no te apetecerá descansar (Venus). Por tanto, Marte y Venus no casan bien el uno con el otro. O bien estás lleno de energía (Marte) y tienes ganas de hablar (Mercurio), el resultado es que hablarás mucho, muchísimo, y lo harás de forma nerviosa y atropellada, a menudo hiriente. En consecuencia, la combinación de Marte y Mercurio tampoco es muy buena.

Llegamos pues a la tercera conclusión: los planetas son más o menos compatibles unos con otros y, cuando se relacionan entre ellos, esa relación puede tener resultados positivos o negativos.

Vamos a ponerte otro ejemplo muy sencillo: imagínate un zumo de naranja, unas fresas y una tortilla de patatas. Son tres cosas muy buenas. Ahora, trata de imaginarte un zumo de naranja con trocitos de fresa dentro. Delicioso. ¿Y un zumo de naranja con trocitos de tortilla de patata dentro? ¡No pongas esa cara! Pues lo mismo pasa con los planetas: son todos buenos, pero no se pueden mezclar así como así.

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