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Autor: Cristina Scharle
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.Eclipse agosto 2008
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LA CASA XII

A través de todas las casas de la carta natal hemos ido descubriendo y formando una individualidad por medio del ego, al llegar a casa XI nos damos cuenta de que podemos expandirnos fuera de nuestra piel por medio de relacionarnos con otras personas, sean estos amigos, grupos. Podemos llegar a ser más de lo que somos, descubrimos cómo influyen los demás sobre quienes somos y en ellos hay una influencia de quienes somos, en nuestras mentes hay una vinculación recíproca que las afecta en forma directa. La idea de que existimos como entidades aisladas y estamos solos internamente va perdiéndose a medida que va ganando terreno la concepción de un sí mismo de mayor amplitud y de un sentido más colectivo, en la casa XII los procesos paralelos de disolución del ego individual y de fusión con algo más vasto que el sí mismo no se vivencian, ni se sienten mentalmente o intelectualmente como en la casa XI, se vivencia por medio del corazón y el alma (solo se llega a Dios con el corazón.... solo el corazón puede romper la roca más dura...solo el corazón que ha sufrido puede comprender al amor y cuando el alma se deshoja por él).

El anhelo de disolución vive en todos nosotros, las ansias de regresar a la seguridad del vientre de mamá, "al estado de unidad originario". La psicología dictamina que en la estructura inicial de la conciencia del niño es previa a la división sujeto/objeto, y que ignora las limitaciones, el espacio y el tiempo. Los primeros recuerdos que tenemos son los más profundos que habitan en nuestro ser, cada individuo intuye que su naturaleza más intima es ilimitada, infinita y eterna. Redescubrir esta integridad es lo que más desea naturalmente el ser humano, lejos de ser un deseo, es una necesidad. Los espiritualistas se refieren a esta necesidad como una urgencia, una avidez mística de unión con nuestra fuente, y en la experiencia directa de ser parte de algo mayor que nosotros, algo parecido a una nostalgia divina. Todo esto suena a algo ideal sereno y pacífico, sin embargo, hay algo más en nosotros "el deseo de autopreservación del yo y su miedo a morir que entra en batalla con esta necesidad antes mencionada". El ego trabajó duramente para ganarse una vida independiente ¿Por qué ahora debería renunciar a lo que tanto le costó conseguir?

En el símbolo de Piscis encontramos dos peces nadando en direcciones opuestas, los seres humanos nos enfrentamos con un dilema existencial, con dos tendencias opuestas. Cada persona quiere perder su sensación de aislamiento y trascender su apartamiento individual, y sin embargo, a todos les aterra la desintegración y contempla con temor la perdida del sí mismo. Esta doble unión existencial que todos poseemos "anhelar la totalidad y sin embargo temerla y colocarle resistencia" es el principal dilema de la casa XII. Por producir tanto temor la disolución de la identidad, la gente busca gratificaciones que reemplacen los intentos de satisfacer la avidez de autotrascender. Una de las estrategias para lograr reconectarse con esta unidad utiliza como medio, el sexo y el amor: "si me aman, me aceptan, me incluyen, puedo trascender mi aislamiento". Otro recurso para recuperar el perdido sentimiento de omnipotencia y omnipresencia recurre a la posesión del poder y el prestigio: "si puedo extender mi esfera de influencia cada vez a más cosas, entonces el resto de la vida estará conectado conmigo".

La inmersión en el alcohol o las drogas es una forma más de derribar fronteras y flexibilizar rigideces, también los deseos de suicidio y otras maneras diversas de comportamiento autodestructivo, enmascaran el ansia de regresar al estado de mayor bienaventuranza propio de un ser no diferenciado. Hay quienes buscan trascender de una forma más directa, utilizando la meditación, la plegaria y la devoción a Dios, la casa XII puede plantear cualquiera de estas cuestiones. Como sea la forma que abordemos, la casa XII absorbe, devora, "des-estructura" o engrandece desmesuradamente la identidad individual. Abandonar el paradigma "yo aquí dentro" y vos "ahí afuera" significa que las fronteras entre nosotros mismos y los otros se vuelven inciertas. Por esta razón, una fuerte acentuación en esta casa puede ser el indicio de personas que tienen grandes dificultades para formarse una identidad claramente definida, se sienten arrastradas por todo lo que tienen a su alrededor, influidas por cualquier persona con quien establezcan contacto. Otras con la misma característica desfiguran su identidad personal en forma totalmente desproporcionada. Antes de sacrificar el yo para fundirse con algo tan divino, es posible que la persona intente imbuir al propio ego con estas cualidades, en vez de intentar una reconexión ya sea con Dios, el todo, etc. La persona intentará representar el papel de Dios, en otras palabras, cae en una forma de engrandecimiento llamada por Maslow "desorientación superior".

Ya habíamos dicho que en esta casa se nos presentan confusiones respecto de quienes somos, y a menudo esto suele ir acompañado con una confusión mayor aún respecto a tener una dirección concreta en la vida. También existe la posibilidad de que, en algún lugar dentro nuestro, exista la idea de que todo da igual, ¿qué importancia tiene nada? Por lo tanto, en cuanto se logra distinguir una identidad con claridad, o se impone una estructura a la vida, sucede algo que nos mueve el piso bajo los pies y la nebulosidad suprema vuelve a reinar. Rápidamente, como el individuo siente que ha agarrado algo sobre el cual puede apoyar su idea y sentimiento de un "yo", ese algo se le escapa o desaparece misteriosamente.

La capacidad de mantener una coherencia entre las cosas o de sacar adelante sus propios objetivos personales se evapora en el aire misteriosamente, sin llegar a saber como, bajo la influencia de un poder mucho mayor sobre el cual se tiene un poder muy escaso. El oscurecimiento de las fronteras entre el sí mismo y los otros puede crear confusión en lo referente a donde comenzamos y donde terminan los demás, pero también otorga un grado mayor de empatía y de compasión hacia aquellos con quienes compartimos la Tierra.

Abrumadas por el sufrimiento que las rodea, algunas personas que tienen una configuración fuerte en casa XII buscarán cualquier medio de escaparse del mundo o apartarse totalmente de él. Otras que sienten como propio el dolor de afuera, se van a esforzar, naturalmente por aliviarlo de alguna manera... en diversos grados la casa XII describe a la personalidad que ayuda, atrapa o rescata, al mártir o salvador que toma sobre si las necesidades y causas de otros. Tradicionalmente la casa XII (conjuntamente con las otras casas de agua, la IV y la VIII) revela pautas, impulsos, urgencias y compulsiones que actúan desde debajo del nivel de la percepción consciente y sin embargo, influyen significativamente sobre nuestras opciones, actitudes y orientación en la vida. Almacenadas en nuestra memoria inconsciente, las experiencias pasadas condicionan la forma en que vemos el mundo y nos enfrentamos con él. Habría que preguntarse tal vez a qué distancia en el pasado se remonta el origen de estas influencias.

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Los duendes y las hadas escorpianas
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Urano
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URANO, EL ALTER EGO DE SATURNO.
(Pepita Sanchís)
NEPTUNO, ENTRE ILUSIÓN E ILUMINACIÓN
(Pippo Palazzolo)
EL PODER ALQUÍMICO DE PLUTÓN
(Helia Ramos Ruiz)
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