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Generalmente esta clase de personas teme a lo que está
al acecho por debajo del nivel superficial de la conciencia.
El temor a que si relajan el control que ejercen sobre
sí mismos, pueden verse devorados por emociones
abrumadoras. El ser humano suele reprimir ciertos impulsos,
tendencias y apetitos que a otros, o a nuestro yo, les
parecerían inaceptables, y todo por la seguridad
y la adaptabilidad social. Las fuerzas de Saturno, regente
de Capricornio, se divorcia de lo que posee en el inconsciente,
inhibe un deseo muy positivo y urgente, que existe en
todos nosotros, el impulso de volver a conectarnos con
nuestra unidad con el resto de la vida. En vez de aceptar
la perspectiva de fundirse con algo más vasto
y superior que el sí mismo, esta clase de personas
retroceden horrorizadas ante la idea de la disolución
de su individualidad, reprimen lo sublime. Generalmente
padecen una especie de culpa o de desesperación,
algo internamente que constantemente está diciéndoles
que no son todo lo que podrían ser.
A veces también se pueden encontrar acosados
por un sentimiento de que afuera hay algo o alguien
empeñado en destruirlas. Los textos tradicionales
dictan que esta posición significa ruina por
enemigos secretos, pero el enemigo más probable
en este caso puede ser algún aspecto de su propio
inconsciente, enojado por la persona por mantenerlo
relegado a un lado. La consigna aquí es reconciliarse,
aceptar esas partes internas que han negado y rechazado
toda su vida; se protegen contra la invasión
que proviene de ellas mismas, echando doble llave a
la puerta, manteniéndose aisladas y teniendo
sumo cuidado de olvidar hasta los sueños. Profundos
temores psicológicos difíciles de rastrear
originan sentimientos de inseguridad en sí mismos
y de falta de confianza. Generalmente, estos problemas
son originados en el embarazo de la madre, si estas
aguas fueron turbulentas, esta experiencia quedó
grabada como un recuerdo muy remoto y hoy se traduce
en sentimientos de inseguridad y demás. Así
que ante cualquier experiencia en el futuro que se asemeje
a esta experiencia, la persona se resistirá a
vivenciarla y lógicamente tomará sus recaudos
para evitarla.
Tal vez debido al sentimiento de culpa que los persigue
o motivados por una sensación innata de ser responsables
de los problemas de otras personas, esta clase de nativos
sienten que poseen una deuda con la sociedad y que la
forma de cancelarla es el servicio, como es de imaginar
están siempre muy atentos ante el sufrimiento
ajeno y hacen hasta lo imposible para evitar el que
otros sufran, o al menos buscan toda clase de soluciones
que los puedan "salvar".
Las cualidades saturninas positivas como el reconocimiento
de sus límites naturales (aprender a decir no,
no puedo) la aceptación del deber y de la responsabilidad
y el puro y simple sentido común pueden ayudar
a estas personas a superar situaciones difíciles.
Cuando pierdan el temor a investigar su propia psicología,
sus esfuerzos por superarse se verán sumamente
recompensados por la vida. No solamente volverán
a conectarse con sus partes internas amputadas, sino
que en dicho proceso se habrán conectado con
el resto de la vida.
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