|
En la Casa VII tiene lugar el Descendente, aquella
parte interna mía que no se ve, se ve en el Ascendente.
Puedo o no ser consciente de las cosas que hago, si
lo soy las reconoceré, estaré feliz o
manifestaré que me he equivocado logrando ser
consciente en esta etapa.
Sin embargo, aquella parte representada en Casa VII
es sombra y no puedo verlo, al contrario, lo siento
y vivo como destino, así que es fácil
culpar a mi pareja o quien se relacione conmigo de algunas
situaciones en la diaria convivencia.
El ego alcanza aquí su máxima expresión,
en la Casa VIII esto cambia, dejo mi ego atrás
y me fundo con otra persona para renacer como nosotros
y no como un yo individual. Llamada Casa de la muerte
por esta verdadera razón, muero como individualidad
y por primera vez compartiré algo con otra persona,
que no sea mamá. La muerte de la individualidad
nos hace sentir muy incómodos y hasta amenazados.
Solo la intimidad y la sexualidad, nos llevarán
a aflojarnos y a comprender lo que es una comunión
con otra persona, porque justo en el éxtasis
nos olvidamos totalmente del yo individual y nos fundimos
totalmente con el otro.
Es en la Casa VIII donde surgen los conflictos de las
primeras etapas de la vida, resurgen los resabios con
mamá y papá y usaré a mi pareja
para tratar de catalizar todo esto.
El nosotros puede llegar a ser una batalla campal,
el primer nosotros que hemos vivido es con mamá,
dependimos de ella para poder sobrevivir y en esa etapa
era normal que sintiéramos que si mamá
faltaba podíamos morir, sensaciones de: "si
mamá no está podría morir, que
hago si mamá se va?... Pero claro está
que dependíamos totalmente de ella.
Cuando esta casa está conflictuada sigue habiendo
un niño muy pequeño dentro que teme ser
abandonado por mamá y surgen situaciones claras
internas con su pareja: -"¡me moriré
si se va...!, ¿qué haré si me deja?,
¿cómo podré seguir viviendo si
se va? ¿cómo haré para seguir viviendo?"-
El niño pequeño aparece, fue incapaz
de desprenderse de mamá internamente, por lo
tanto el nosotros de Casa VIII será tremendo,
se flagelará a la pareja por temor a ser abandonado
y en el mejor de los casos, le amenazará con
que morirá si le deja, en fin... si esto no puede
ser resuelto, los dos infantes conflictuados se presentaran
ante un juez con sus abogados trabando un divorcio donde
trataran de librar esta batalla que debe librase en
el interno de cada uno, enfrentándose a sus demonios
y transformándolos...
|