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Autor: Lucas Vidal
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LAS OCTAVAS Y LA ESTRUCTURA DEL SISTEMA SOLAR (I)

Introducción:

La gran mayoría de los astrólogos subdivide los planetas en “Personales o individuales” y “Transpersonales o generacionales”, su nombre nos indica claramente que los segundos tienen un período orbital mayor que los personales. Por lo general, se adopta el criterio histórico para situar el límite entre unos y otros.

Los planetas personales son: la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno. Son los planetas clásicos utilizados desde Ptolomeo y que se pueden observar a simple vista.

Los planetas transpersonales son: Quirón, Urano, Neptuno y Plutón. Son los planetas modernos descubiertos en los tres últimos siglos con el empleo de telescopios. De Quirón se dice que es la llave de los planetas transpersonales que hace de intermediario con los planetas personales.

Otros astrólogos hacen una subdivisión algo diferente, como Segundo Ruiz, quién realiza cuatro grupos.

• Planetas muy personales: el Sol, la Luna y el Ascendente.
• Planetas personales: Mercurio, Venus y Marte.
• Planetas sociales: Júpiter y Saturno.
• Planetas transpersonales: Quirón, Urano, Neptuno y Plutón.

Aunque esta subdivisión representa un avance respecto a la anterior, seguimos estando ante un punto de vista geocéntrico, la Tierra sigue faltando. Los planetas transpersonales son los mismos que los ya mencionados, los planetas modernos. Pero a diferencia del modelo anterior, separa a Júpiter y Saturno de los planetas personales.

Hago esta aclaración previa, porque este punto de vista geocéntrico influye de forma negativa a la hora de definir las octavas planetarias e impide el establecimiento de un modelo completo de octavas.

Al descubrirse los planetas modernos: Urano, Neptuno y Plutón, empieza a hablarse de las octavas, se dice que estos tres planetas son las octavas superiores de tres planetas de los denominados clásicos o tradicionales porque representan una vibración más elevada de éstos. Así cuando se habla de octavas superiores, se refieren únicamente a dichos planetas transpersonales.

Se propusieron las siguientes octavas:

Mercurio (intelecto)……… su octava es….………..... Urano (intuición)
Venus (amor)……………. su octava es……………. Neptuno (mística)
Marte (acción)……… su octava es……… Plutón (autotransformación).


El Giro Copernicano:

Desde los antiguos egipcios y griegos, las matemáticas demostraron que en el universo todo estaba unido en armonía numérica. El Sol y cada planeta vibran en octavas diferentes. Estas vibraciones es lo que se ha dado en llamar "La música de las esferas".

Si aumentamos la frecuencia de vibración de una nota musical pasamos a la octava superior inmediata, si continuamos aumentado la frecuencia pasaremos a la siguiente octava y así sucesivamente.

De igual modo cada planeta emite una vibración, incluida la Tierra nuestro planeta. Esta vibración tiene una frecuencia diferente para cada planeta y si aumentamos su frecuencia pasamos a la siguiente octava.

Durante la Edad Media se adoptó un modelo geocéntrico del Sistema Solar. Este modelo es perfectamente válido para la astrología que estudia como los demás planetas del Sistema Solar se relacionan con el nuestro. Así cuando hablamos de aspectos o ángulos entre planetas es siempre con respecto a la Tierra.

Por ejemplo, si dos planetas están en trígono no significa que entre ellos haya un ángulo de 120º, sino que en realidad dichos planetas forman un ángulo de 120º con respecto a la Tierra. De manera que las energías de dichos planetas interactúan armoniosamente con la energía de la Tierra y en consecuencia en la Tierra las cosas irán bien. La relación armónica no es entre ellos, sino de ellos con la Tierra.

 

Hoy sabemos que la Tierra no es el centro del Universo y ni siquiera del Sistema Solar como se creía en la Edad Media. Nicolás Copérnico nos demostró en 1543 que todos los planetas de nuestro sistema orbitan alrededor del Sol, incluida la Tierra. Si queremos estudiar la estructura del Sistema Solar, entonces debemos adoptar el punto de vista heliocéntrico, ya que todos los planetas se sitúan respecto al Sol y no a la Tierra. Sólo así obtendremos una secuencia correcta y completa de octavas planetarias en la que figurará también la Tierra.

Cada órbita representa un estado diferente que aumenta en grado proporcionalmente a su distancia y período de revolución alrededor del Sol. Hay una relación armónica clara entre ellos y siempre debemos tomar como referencia al Sol que es el centro de nuestro sistema planetario.

La Tierra es un planeta más del Sistema Solar con su propia órbita de traslación alrededor del Sol, y con su particular frecuencia de vibración. La Tierra, al igual que los demás planetas, también tendrá su octava superior.

La Tierra es el planeta más importante para nosotros, es el que nos da la existencia, vivimos sobre su superficie y recibimos su vibración directamente y con mayor intensidad que la de ningún otro planeta. Su órbita anual alrededor del Sol marca las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno, que condicionan la vida sobre la Tierra y define un ciclo que se repite año tras año.

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La Simetría del Sistema Solar:

El Sistema Solar se subdivide en dos partes claramente definidas: interior y exterior. El Sistema Solar interior comienza en el Sol, un astro muy masivo, y termina en el Cinturón de Asteroides; en medio tenemos una serie de planetas y pequeños cuerpos cruzando sus órbitas (NEOs: objetos apollo, aten, amor y apohele). El Sistema Solar exterior empieza en Júpiter, el planeta más grande, todos los demás cuerpos juntos representan menos del 40% de su masa, y termina en el Cinturón de Kuiper, compuesto por miles de pequeños cuerpos helados; en medio tenemos una serie de planetas y pequeños cuerpos cruzando sus órbitas (Centauros). Vemos claramente la simetría que se produce entre el Sistema Solar interior y exterior:

Apoyándonos en el principio hermético universal de Correspondencia que dice así:"Todo lo que está arriba es como lo que está abajo, y todo lo que está abajo es como lo que está arriba", podemos ver como se relacionan ambas partes del Sistema Solar.

En este principio se basa toda la astrología, la cual establece una relación recíproca entre lo que sucede arriba en el cielo con los diferentes aspectos que forman los astros y lo que sucede aquí abajo en la tierra con las diferentes relaciones en las vidas de los hombres.

Si aplicamos este mismo principio al propio Sistema Solar en su conjunto, podemos establecer una relación inequívoca entre el Sistema Solar interior (abajo) que representa el nivel personal del hombre (cuerpo físico, emocional y mental concreto) y el Sistema Solar exterior (arriba) que representa el nivel transpersonal del hombre (mental abstracto, espiritual y el alma), lo cual nos lleva a la conclusión de que el Sistema Solar interior es la octava inferior del Sistema Solar exterior, y viceversa que el Sistema Solar exterior es la octava superior del Sistema Solar interior. Así cada cuerpo celeste del Sistema Solar exterior tendrá su octava inferior en otro cuerpo celeste del Sistema Solar interior, siguiendo el orden de sus órbitas.

Vemos ahora como cambia la situación cuando abordamos el Sistema Solar en su conjunto, adoptamos el modelo heliocéntrico y aplicamos el pincipio hermético de correspondencia.

Nuevamente hablamos de "personal" y "transpersonal", pero en su justa dimensión:
- Los planetas personales son los cuerpos celestes del Sistema Solar interior.
- Los planetas transpersonales son los cuerpos celestes del Sistema Solar exterior.

Los planetas personales no terminan en Saturno como se suele decir, sino con el cinturón de asteroides. Júpiter y Saturno, que como vimos algunos astrólogos ya separan de los personales y los llaman planetas sociales, forman parte del Sistema Solar exterior y deben incluirse entre los planetas transpersonales. La única diferencia es que al ser visibles a simple vista éstos se conocen desde la antigüedad y los demás sólo pudieron descubrirse en tiempos modernos con el progreso de la tecnología. Por tanto, Quirón no es la llave entre los planetas personales y transpersonales, sino que Quirón es la llave entre lo viejo (Saturno) y lo nuevo (Urano). A lo sumo podríamos decir de Quirón que hace de nexo, llave o unión entre los planetas clásicos o viejos y los planetas modernos o nuevos, pero no entre personales y transpersonales.

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Debido a su extensión este artículo ha sido dividido en dos partes:

-LAS OCTAVAS Y LA ESTRUCTURA DEL SISTEMA SOLAR (I):
-Introducción
-El Giro Copernicano
-La Simetría del Sistema Solar

-LAS OCTAVAS Y LA ESTRUCTURA DEL SISTEMA SOLAR (y II):
-Las Octavas planetarias
-Las octavas y su reflejo en la sociedad humana
-Nuevos descubrimientos

 

 
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Urano
Neptuno
Plutón
URANO, EL ALTER EGO DE SATURNO.
(Pepita Sanchís)
NEPTUNO, ENTRE ILUSIÓN E ILUMINACIÓN
(Pippo Palazzolo)
EL PODER ALQUÍMICO DE PLUTÓN
(Helia Ramos Ruiz)
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