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¿Qué es la energía?
No la podemos ver pero sabemos que existe por su manifestación
en las formas físicas. Utilizando una sencilla
analogía, no podemos ver a la electricidad pero
notamos sus efectos al abrir el interruptor de la luz
o el horno eléctrico. La bombilla o el horno
son objetos inanimados hasta que dejamos que fluya la
corriente eléctrica. Podemos considerar al cuerpo
humano de la misma forma, materia a través de
la cual la energía se manifiesta a través
de un propósito específico cuya finalidad
última es la expresión del espíritu.
La energía, a través de los distintos
niveles de la carta, se manifiesta en su estado más
puro a través del centro de la misma -el Si Mismo,
Yo Superior, Mónada... etc.-. Es la energía
Universal que relaciona a todos los seres humanos con
el origen de la misma. La podemos experimentar a través
del YO de la personalidad y ser conscientes de su expresión
transpersonal en nuestra vida diaria.
Desde este centro se manifiesta en el nivel 2) a través
de las diversas formas geométricas formadas por
los aspectos. El conjunto formado por estas figuras
es la estructura de conciencia del ser humano o cuerpo
causal, símbolo o mandala vibratorio, donde reside
la motivación única para cada persona.
Es a este nivel donde reside la causa de todos los acontecimientos
que creamos en nuestra vida. J. E. Cirlot observa que
todo símbolo resuena en todos los planos
de la realidad y que el ámbito espiritual de
la persona es uno de los planos esenciales por la relación
reconocida tradicionalmente entre macrocosmos y microcosmos...
A continuación, en el nivel 3), los planetas
-nuestros órganos de expresión y experimentación-
reciben la energía del centro que se manifiesta
a nivel de motivación interna a través
del color y la forma de las figuras de aspectos. Esta
recepción crea importantes circuitos de energía
que influencian nuestro comportamiento a nivel inconsciente.
Parte de nuestro camino es el de explorar estos laberintos
internos para descubrir nuestra conexión con
la energía Universal.
Los planetas también se nutren de la energía
del Signo en que se encuentran, nivel 4), pero esta
energía pertenece al inconsciente colectivo,
y contiene la suma de toda la experiencia de la humanidad.
Como las raíces de un árbol, experimentamos
esta energía desde la familia donde hemos crecido
hasta niveles más profundos del pasado histórico.
En el nivel 5) los planetas son los receptores de la
energía que creamos a través del contacto
en el mundo en que vivimos, es decir, se expresan en
los diversos campos de acción representados por
las Casas. Todo lo que nos rodea posee su propia energía
y aprendemos a trabajar con estas energías o
a levantar barreras para protegernos de las mismas.
Volviendo a la analogía del horno, podemos ver
que si limitamos la entrada del flujo eléctrico
también limitamos su utilidad. Un horno eléctrico
sin demasiada energía no cocinará muy
bien la cena, por lo que si hemos creado barreras al
entorno también estamos limitando nuestra realización.
Elevando nuestro nivel de conciencia, podemos diferenciar
entre los diversos niveles a través de los cuales
fluye nuestra energía.
Las Casas astrológicas
Las casas, el nivel más externo de la Carta Natal,
representan las situaciones reales y formales de la
vida con todos sus tipos de experiencias y actividades.
El individuo empieza a vivir de verdad cuando empieza
a darse cuenta de su entorno. De ahí la gran
importancia del sistema de casas para la persona que
quiera vivir conscientemente. A continuación
comentamos brevemente algunos de los significados de
las doce casas.
La casa primera empieza con el ascendente. Representa
la parte activa del espacio del YO, siendo la casa doceava
la parte pasiva. En la primera casa no se reflexiona
demasiado sobre uno mismo, sino sobre lo realizado.
Corresponde a Aries y es una casa de fuego que contiene
energía marciana y cardinal que empuja hacia
afuera e impulsa hacia adelante. Aquí es donde
la persona construye la imagen del YO que luego presentará
al mundo, y los planetas que ocupan esta casa ejercen
una clara influencia en la personalidad.
El ser interior nacido en la primera casa que camina
hacia llegar a ser un YO y de quien el entorno toma
buena nota, en la segunda casa llega lentamente al reconocimiento
de que no está solo en este mundo. Este descubrimiento
ocasiona en el primer momento una confusión.
Se tiende a protegerse del entorno y a crear barreras.
Aquí nos encontramos con una casa fija: la autoconservación.
Procuramos obtener substancias, talentos y capacidades
para utilizarlos con provecho en la vida. El sentimiento
del propio valor personal aumenta con lo que uno posee
y se basa sobre lo que uno posee.
Las casas tercera y cuarta representan las raíces
colectivas de donde provenimos, lo conocido, donde
existimos y donde nos sentimos en nuestro hogar. Aquí
encontramos todas las marcas estructurales
del carácter que recibimos del entorno. Mientras
que en la casa tercera, correspondiente al mercuriano
signo de Géminis, encontramos en primer plano
las funciones intelectuales y mentales, en la casa cuarta
los sentimientos y las emociones se encuentran como
en casa. Existe así pues un contraste
entre pensamiento y sentimiento. En la primera se realiza
el primer contacto con el entorno, como intentamos adaptarnos
y hasta que punto estamos condicionados por el mismo.
En la casa cuarta rigen los sentimientos y las emociones,
no el pensamiento colectivo. El interés aquí
no es por el saber sino por la pertenencia grupal.
Sin embargo también se trata aquí del
colectivo en el que se busca el nido que proporciona
el sentimiento de seguridad. La dependencia que de ello
surge es un gran inconveniente. También puede
haber la tendencia a bloquearse hacia el exterior y
solo aceptar el colectivo al que se pertenece.
En la casa cuarta se ha experimentado el más
alto grado de identificación con el colectivo,
así que en la casa 5 se percibe la próxima
meta de desarrollo, el contacto con el TU. Aquí
se toma conciencia de que las personas entre las que
uno se mueve no son simplemente una masa, sino que se
trata de individuos. Cada uno se diferencia de los otros
y por eso también se comporta de una manera distinta.
Como casa social, la casa quinta tiene que ver con
que el individuo esté dispuesto a presentarse
de una forma tan agradable como sea posible. Aquí
se va tras las personas y se intenta actuar y brillar
al máximo para impresionarlas. Uno se pone a
prueba si mismo en los contactos, quiere vivir sus propias
experiencias, arriesgarse, etc. Esta casa contribuye
esencialmente a la autorrealización y pone en
juego todas las energías creativas, aunque a
menudo el comportamiento sea aparatoso para impresionar
a los demás.
La casa sexta es más bien una casa de lucha
por la existencia. Aquí se va hacia el TU y se
espera ser reconocido y aceptado. Las necesidades de
la vida figuran en primer plano. Aquí el entorno
determina en alto grado lo que nosotros hacemos para
dominar nuestra existencia. Aquí también
se encuentra un poco de filosofía: el conocimiento,
cultivo y desarrollo de las propias capacidades. Y la
comprensión de que existir no significa sólo
sobrevivir físicamente sino que también
consiste en colaborar positivamente con la humanidad.
En la casa séptima el comportamiento no es pasivo
sino activo. Como en el resto de casas cardinales, existe
una fundamental convicción interior: se parte
de determinadas suposiciones, sin discusión y
se dispone sin primero preguntar o pedir. La casa séptima
es una casa que tiene que ver con la cooperación
por la que se produce entendimiento y concertación,
y no se debe imponer el propio poder en contra de los
semejantes. Cada uno debe cumplir con su contribución
para que la totalidad mejore.
Con la casa octava nos encontramos de nuevo en una
casa fija. Aquí está claro para las personas
que la sociedad es un conjunto de individuos. Ya no
se trata de individuos sino del sistema, de la estructura
de la sociedad, de las leyes y del conjunto de leyes
que regulan la vida conjunta de las personas. La casa
octava está situada entre el DC y el MC, dos
puntos bien distintos y es la zona en la que estas dos
fuerzas se entrecruzan: por una parte no se quieren
dejar las ventajas que se tienen con el Tu pero por
otra se quiere disfrutar de la libertad que ofrece el
MC. Esta oscilación interna permanente lleva
a intentar construir una estructura en que los dos estados
estén disponibles en buena proporción.
En la casa novena no se trata de lo externo, no se
trata de juicios externos, sino de la autoridad interna.
Es una casa mutable y, como tal, una casa de conocimiento.
La individualidad se entiende como autonomía
espiritual; se debe llegar a un pensamiento independiente
que es la propia ley.
En la casa novena se debe conseguir la capacidad de
reconocer y criticar todo lo contenido en una pregunta,
no para ocasionar destrucción sino para identificar
la sustancia de las cosas y mediante el conocimiento
alcanzado con el propio rendimiento mental, formar una
propia filosofía en un proceso creativo. Esta
filosofía es la base de la autonomía espiritual
y de una libertad más individual y más
sana que permite a la personalidad producir una contribución
positiva a la familia humana.
En la casa décima se trata de posición
y de hechos, de actividad eficiente hacia el exterior.
Se conoce como la casa de la autoridad, y hay que cuestionarse
si la autoridad se trata o no de un modelo que se intenta
imitar pero que no necesariamente corresponde a nuestra
propia forma de ser, sino que se ha tomado prestado
del entorno ya que puede copiarse el poder
de uno más fuerte para poder elevarse a su nivel.
Sólo cuando en la casa décima uno es responsable
de sí mismo, se queda bajo la propia dirección
espiritual y se obtiene una verdadera irradiación
de autoridad.
La casa onceava pone en contacto con el concepto de
amistad. En ello no hay simplemente que entender cualquier
tipo de conocimiento, sino la unión que está
construida en base a la confianza y que por lo tanto
contiene estabilidad y que no puede basarse solo en
intereses externos.
La imagen-guía de las personas ideales, tema
central de la casa onceava, puede repercutir en distintas
direcciones: por una parte escojo determinados amigos,
por otra intento efectuar cambios en el mundo para poder
realizar mi ideal. Mi imagen de la humanidad determina
la elección de mis amigos. En los amigos busco
la realización de mi imagen ideal del hombre.
Por lo tanto deben poseer en cierta medida las cualidades
correspondientes a esa imagen.
La casa doceava es la que más lejos se encuentra
en el mundo, en la parte más a la izquierda del
horóscopo y la última de las casas. Aquí
se adquiere la capacidad de vivir dentro del ser interior
en el aislamiento forzado. Constituye un polo del eje
de existencia y a veces, el típico miedo de la
casa 6, que afecta a cuestiones materiales de la existencia,
puede también provocar un efecto catapulta
y desencadenar las preguntas sobre el ser.
La finalidad de esta casa es el reconocimiento de los
verdaderos valores y su transferencia a la vida real
como resultado de la unión con nuestra fuente
interna.
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