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VENUS EN CASA XII (II)

2- VENUS EN LA CASA XII. LA AFECTIVIDAD TRAUMATIZADA

Veremos enseguida los distintos aspectos que el planeta focalizado en este capítulo, habría afectado. Lo primero de todo es la afectividad; y por tal entiéndase el amor, el cariño, la ternura, la calidez, los sentimientos, los afectos en un sentido de dar y recibir, de considerar con empatía al otro, y a Ud. mismo. Pues en su caso el amor que precisaba brilló por su ausencia; y si lo tuvo fue adversa esa vivencia, sea por no haberlo recibido en la cantidad que necesitaba, por recibirlo distorsionado, con marcadas condiciones que debía cumplir cual requisitos, u otras formas de amor negativo que pudo experimentar. Incluyendo la situación de que Ud. debía dar afecto, y no esperar recibirlo.

En cualquier caso el resultado es un vacío afectivo que nunca parece llenarse satisfactoriamente, porque esas tempranas vivencias le hacen sentir en el fondo indigno de amor, no merecedor del afecto, de alguna manera culpable. Sino es que sus (los) afectos fueron inicialmente sentidos como fuente de sufrimiento, dadores de desgracia, decepción, hasta la falsedad y el engaño. El amor fue asimismo vivenciado como algo ambiguo, prometedor, hechicero, mágico, pero que terminaba en un abandono, una promesa incumplida, un padecimiento.

Por el otro lado sus propias manifestaciones o demandas afectivas fueron quizá tempranamente desvalorizadas, no tenidas en cuenta, humilladas, censuradas, reprimidas, disciplinadas, castigadas, o de otra manera abofeteadas.

Y Ud, muy sensible al respecto, generando intenso dolor tanto el amor recibido como la expresión de sus sentimientos y necesidades de afecto, aprendió a reprimirlos considerándolos un problema, dadores de dificultades, algo irrelevante, una debilidad a dominar, una vergüenza, algo que es mejor ocultar, que no se note ni trascienda. Así llega inclusive a negar sus sentimientos. Con el tiempo esa negación o censura continuada le llega a desconectar de los mismos al no atenderlos, hasta culminar en un desconocimiento nefasto de sus propias capacidades, conductas y necesidades amorosas.

Las frases siguientes resumirían este tipo de experiencias por las que pudo pasar: "te quiero si... (una condición), o, si me quieres entonces haz esto por/para mi", "qué malo/a eres!", "los hombres son duros", "tu amor no me importa!", "no te quiero", "no me quieres lo suficiente, tu amor no me alcanza", "esfuérzate más si quieres que te quiera", "te amo pero... hay algo/alguien que amo más y te postergo", "el que te quiere te hace sufrir", "no me molestes con tus sentimientos!"

LA PAREJA DE LOS PADRES

Por otro lado pudo marcarle profundamente la relación afectiva y el tipo de pareja que tuvieron sus padres entre sí. O sea, la pareja de ellos fue problemática, difícil, infeliz; signada por los matices del amor negativo, o mejor dicho del amor mal entendido. Pudo experimentar entonces el sacrificio, el sentido de obligación, la auto inmolación, la humillación, la anulación del yo y la propia vida, el padecimiento ineludible, posturas irracionales por las creencias, los juegos de víctima y victimario, la ausencia o distancia, el abandono, la mentira, la traición, la enfermedad, la adicción, o el secreto, como los sellos que caracterizaron la relación de pareja y afectiva de sus padres. Imbuido pues de estos negativos modelos de pareja y/o amor que aprehendió por experiencia propia en su etapa formativa, tenderá a perpetuarlos (inconscientemente) a lo largo de su vida.

UNO DE LOS PADRES

Asimismo cabe la posibilidad de que uno de los padres haya sido una persona afectivamente tan demandante, o para quien sus propias vicisitudes afectivas/amorosas ocupaban tanto espacio, estaba tan centrado en ellas, que no dejaban lugar para las necesidades ni expresión afectiva de otros miembros de la familia, ud incluido.

ES LANZADO A LA VIDA

El resultado de lo precedente (las carencias afectivas, las experiencias o modelos afectivos negativos) es en última instancia la ausencia de autoestima, la falta del verdadero y genuino amor propio. Todo un libro podríamos escribir acerca de la importancia del amor propio, pero a modo de brevísima síntesis digamos que el amor propio es la base necesaria para cualquier otra relación de amor auténtico en la vida, sea ésta la pareja, seres queridos, u otros vínculos. Que quede bien claro que amor propio bien entendido no es narcisismo, y es el polo opuesto del egoísmo. Como a su vez el amor es una necesidad vital en el ser humano y no podemos vivir sin él, las privaciones afectivas sufridas le han hecho idealizar el amor y los lazos sentimentales. Se lanza pues luego en la vida, a saciar su hambre de afecto buscando amor en otras personas, relaciones, en la pareja, etc. Pero ese vacío original nadie lo va a poder llenar satisfactoriamente, porque ninguna otra persona puede (ni debe tampoco) darle lo que necesitaba de las figuras parentales. A la vez, debido a la ausencia de modelos afectivos positivos, no sabe como son las relaciones satisfactorias y benignas en los sentimientos; siendo lo más probable que sin darse cuenta, inconscientemente, Ud. cometa errores que estropean la relación, o de otras formas de los pasos necesarios para reeditar las experiencias afectivas primarias, que al fin y al cabo es el terreno que conoce!

SU VIDA AFECTIVA-AMOROSA

Hambriento de afecto, idealizando el amor, soñando con la pareja redentora, se aboca pues a concretar una relación personal, estrecha, íntima, de amor o pareja. Mas poco realista, cegado por sus propias necesidades (arcaicas y seguramente inconscientes), cargando a la otra persona con sus propias proyecciones, seguramente hará que la relación en cuestión de tiempo se convierta en algo doloroso: una trampa, frustración, motivo de total desilusión, una obligación, un sacrificio, un engaño, un encierro sin libertad, una pérdida de identidad, un continuo padecimiento, una enfermedad, u otras penosas vicisitudes. Pero hay amor se dice, por eso hay que aguantar, hay que tratar de superar (aceptar) estas espinas porque no existen rosas que no las tengan; y se dice "no soy lo suficientemente bueno por eso voy a esforzarme más, quizá las cosas mejoren; sea como sea tengo este amor, mucho peor sería no tener nada".

Obviamente nada mejora; mas bien todo sigue igual y peor. Y Ud. sigue aguantando, sufriendo, hasta somatizando.

Hasta llegar a un cierto punto donde el sufrimiento y la negatividad se vuelven insoportables, un punto donde el amor produce tanto dolor que no se puede seguir aguantando si se quiere seguir viviendo.

Ese dolor es generado por no poner Ud. límites en su relación dónde, cuándo, cómo y con quién debía ponerlos; es también consecuencia de concederle sin darse cuenta al ser querido un poder total sobre Ud. y dejarse influenciar indiscriminadamente por esa persona; es consecuencia de la falta de amor propio, de intentar encontrar afuera (en otra persona) lo que no tiene dentro de sí. Repetimos, así es como llega luego a instancias afectivas (sobre todo de pareja) complejas, entreveradas, caóticas, adictivas, ocultas, que conllevan secretos, signadas por el desengaño, el abuso, la enfermedad, el sometimiento, la anulación de uno, la desvalorización, la victimización, el abandono, la culpa o similares.

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