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EL VIAJE DEL HÉROE A TRAVÉS
DE LA CARTA NATAL
En base a lo anteriormente explicitado, no podemos menos
que arribar a la conclusión de que la carta natal
simboliza el sentido y el significado de la vida, pero
en un sentido dinámico y no estático,
pues se encuentra en permanente transformación
evolutiva, tal cual lo han de reflejar los sucesivos
tránsitos y progresiones.
Joseph Campbell refiere en El poder del mito
que ... la mitología es un mapa interior
de la experiencia, dibujado por gente que lo ha recorrido.
En este sentido, la astrología tiene raíces
comunes con la mitología, constituyéndose
la propia carta en un mito vivo, a ser experienciado
vivencialmente al tiempo que co-construido y re-construido.
La carta refiere a un mito personal, pero a diferencia
de las principales historias mitológicas, la
carta astral tiene un comienzo, pero carece
de un final. Y ello configura una gran paradoja enigmática,
pues la carta es y no es a un mismo tiempo, el ser de
una persona. En Astrología, como vemos, el principio
lógico de no-contradicción se encuentra
carente de efecto.
El mapa astral propio se convierte así en un
mito dinámicamente vivo y holónico, pues
es en sí mismo una totalidad, pero tránsitos
y progresiones lo re-actualizan y aún más,
lo trans-mutan, y mediante ellos somos consciente e
inconscientemente transformados.
Dice Bill Moyers en El Poder del Mito: Los
mitos son historias de nuestra búsqueda de la
verdad a través de los tiempos, del sentido.
Todos necesitamos contar nuestra historia y comprenderla.
Y yo me pregunto si eso no es lo que refleja nuestra
carta personal y lo que buscamos al analizar la misma.
EL MONOMITO.
El Monomito, término que toma Campbell de Joyce
para referir al viaje del héroe, da cuenta de
la aventurosa travesía que hace a la experiencia
humana consciente, la que cuando es vivida de manera
in-consciente denominamos vida cotidiana.
El viaje del héroe o de la heroína da
cuenta de aquellos seres que víctimas de una
torturante insatisfacción con sus actuales modos
de existencia, descubren bajo el peso inmenso de las
innumeras farsas sociales, un destello de su propia
divinidad en cuanto a lo que ésta
hace al re-conocimiento y re-descubrimiento de realidades
interiores más profundas, que no por negadas,
inexistentes.
Cabe dar cuenta que el viaje del héroe es un
mito solar que refiere a una dimensión y/o cualidad
independiente de género, es decir, que hace tanto
a hombres como mujeres.
Es un mito solar en tanto que no se encuentra pre-definido
sino que es algo en proceso de. No nacemos héroes,
pero tenemos la oportunidad de constituirnos en tales.
Cómo dijera Hércules: Mi padre es
divino, yo no le conozco, excepto que, en mi mismo,
sé que soy su hijo. Mi madre es terrenal. La
conozco bien y ella me ha hecho como tú me ves.
Asimismo, oh Maestro de mi vida, soy también
uno de los gemelos. Hay otro, parecido a mi. A él
también conozco bien, sin embargo no lo conozco.
Uno es de tierra, por lo tanto terrenal; el otro es
un hijo de Dios.
En este sentido es posible afirmar que nuestra madre
lunar es nuestro punto de partida y que nuestra meta
solar es una intuición de nuestro verdadero origen,
pero no una realidad. Es tan sólo
una insinuación, un símbolo en el sentido
original del término. Recordemos en este sentido
que el símbolo, en la antigua Grecia, hacía
referencia a un fragmento de cerámica que se
entregaba a otra persona a los efectos de que al re-encontrarse
ambos, se re-conocieran como miembros de una misma unidad
social. La carta natal entonces es el fragmento del
mapa celeste que nos permite, a través de una
voluntaria travesía, re-encontrarnos con nuestro
gemelo divino así como con nuestro
Padre.
...Y COMIENZA EL VIAJE
El camino del héroe se inicia entonces cuando
logramos tomar pleno contacto, sin vendaje alguno que
interfiera con una sincera percepción, de ese
nuestro sufrimiento existencial, que destruye la complacencia
cotidiana y nos obliga, por ende, a un despertar hacia
y de nosotros mismos.
El sufrimiento entonces constituye en si, la primera
gracia, pues su consideración de manera reflexiva
y racional, con pleno entendimiento del mismo, señala
el inicio del viaje hacia nosotros mismos. Sufrimos
entonces, no debido a que estemos enfermos, sino que
siendo sanos y sanados, nos abrimos, no sin miedo y
reticencia, a un principio de intuición creativa
y sagazmente espontánea y re-vitalizadora.
Y este sufrimiento es el que remite a una persona a
realizar una consulta con un astrólogo.
En términos astrológicos, podríamos
considerar que los dioses-planetas han llamado a nuestra
puerta y nosotros hemos respondido a la llamada. Esto
se vería referido a través de los diversos
tránsitos y progresiones que se van sucediendo
en el transcurso de nuestras existencias. En el caso
de hacer oídos sordos a tales llamados, nos veremos
enfrentados a lo que comúnmente damos en llamar
destino, es decir, los arquetipos planetarios
ya no nos hablan, sino que directamente han de irrumpir
en nuestras vidas, por tanto, podemos ver como siempre,
en última instancia, existe en cada uno de nosotros
una capacidad de libre elección, en cuanto a
la actitud con que nos hemos de pronunciar ante la caleidoscópica
infinitud de variables matices con que se nos presenta
la vida misma.
Y ello va a depender no sólo de la integridad
que mantengamos para con nuestro propio ser, sino también
de nuestro grado de evolutivo desarrollo conciencial.
No con esto deseamos afirmar que el ser conscientes
del avecinamiento de un tránsito difícil
por ejemplo, nos permita evitar la sacudida que el mismo
pueda implicar, sino que tan solo seremos capaces de
mantener firme el timón mientras atravesamos
la tormenta.
Y esta respuesta a la llamada hecha por nuestros arquetipos
planetarios ha de implicar un de-velamiento del misterio
con respecto a quienes somos en realidad. Sobrepasamos
nuestros horizontes familiares y conocidos para acceder
a una incipiente conciencia de y sobre la existencia
de un algo más. Y ello conlleva una
profunda angustia y una no menor sensación de
temor y apremio.
Y una vez escuchada la llamada, ya el camino no puede
ser desandado; ya no es posible vivir en la rutinaria
cotidianeidad sin ser víctimas de una profunda
ansiedad. Una vez que hemos probado del fruto del árbol
del conocimiento, ya no podemos cerrar los ojos y decir
que no somos quien en realidad nunca hemos dejado de
ser.
Y el consultante-héroe que decide realizar el
viaje, en todo momento contará con la ayuda (aspectos
armónicos) de figuras protectoras (arquetipos
planetarios), que lo apoyarán a lo largo de su
peregrinaje hacia su sí mismo más profundo
y recóndito, pues es este un viaje no exento
de una diversidad de pruebas y obstáculos.
Así hemos de avanzar hasta llegar a enfrentarnos
al guardián del umbral, primer mojón
de nuestro camino.
El guardián del umbral se encuentra representado
en la generalidad de los casos-, por el no siempre
suficientemente ponderado Saturno, como símbolo
de nuestra sombra, en el sentido junguiano del término.
Como afirma Edward Whitmont: La sombra es un problema
moral que constituye un reto para toda la personalidad
yoica, ya que nadie puede llegar a tener conciencia
de la sombra sin un considerable esfuerzo moral. Tomar
conciencia de ella implica reconocer como reales y presentes
los aspectos oscuros de la personalidad.
Este acto es la condición esencial para cualquier
género de conocimiento de si mismo y, por ende,
tropieza generalmente con considerable resistencia.
Pero este cruce del umbral da cuenta de un verdadero
re-nacimiento, pues nos guste o no, lo aceptemos o no,
la sombra es una parte co-constitutiva de
nuestro ser y sólo podremos continuar el viaje
hacia nuestro sí mismo, en tanto seamos lo suficientemente
honestos para con nosotros mismos como para aceptar,
como propios, nuestros aspectos más rechazados.
A nadie le apetece besar a la bruja o al sapo de la
fábula, pero sólo así se convertirán
en la princesa o el príncipe, pues somos nosotros
quienes los hemos hechizado al reprimirlos al inconsciente,
y por ende, los únicos que podemos desconjurar
el mismo, al hacer consciente lo inconsciente.
A partir de este momento, nos veremos adentrar en un
mundo desconocido para nosotros, en el cual seremos
sometidos a un sinnúmero de pruebas. Nuevamente
nos encontraremos aquí con las ayudas
ya mencionadas (aspectos armoniosos).
Y así hasta culminar en la prueba suprema, donde
de modos diversos, logramos una expansión de
nuestro sí mismo, con la consiguiente transmutación
libertaria de nuestra conciencia.
Entonces hemos de iniciar el viaje de regreso a la vida
cotidiana. Paradójicamente, si bien es cierto
que somos los mismos que cuando iniciamos la partida,
al mismo tiempo somos diferentes. La diferencia radica
en el plus de conciencia transformadora que hemos conquistado
al ser conscientes de nosotros mismos.
LA CONSULTA ASTROLÓGICA COMO RITO DE INICIACIÓN
Dice Campbell, en El héroe de las mil
caras Psicoanálisis del mito: El
camino común de la aventura mitológica
del héroe es la magnificación de la fórmula
representada en los ritos de iniciación: Separación-iniciación-retorno,
que podrían recibir el nombre de unidad nuclear
del monomito.
Y en Los mitos Su impacto en el mundo actual,
este mismo autor refiere: Los mitos son los soportes
mentales de los ritos; los ritos, las representaciones
físicas de los mitos.
Dane Rudhyar refería a la carta astral como un
verdadero mandala celeste; consideración esta
que lleva implícito en su percepción mandálica,
el de convertirse la carta en una imago mundi,
donde al tiempo que aparece representado el cosmos en
su manifestación micro, también se encuentra
referida la esencia de una persona, así como
el devenir potencial de su existencia. Es
decir, en la carta misma no sólo se encuentra
implicada la esencia una del in-dividuo, inmutable por
definición, sino que a un mismo tiempo apreciamos
la infinitud de posibilidades que el ser puede desarrollar
y cuajar a partir del libre ejercicio de su voluntad.
El mapa astral personal, en este sentido es un cuadro
de las probabilidades inciertas, pero presentes, de
opciones múltiples y multiplicativas, dependiendo
de cada uno de nosotros el llegar a plasmarlas en hechos
y situaciones concretas.
Estas apreciaciones son las que convierten a la consulta
astrológica en un verdadero rito de iniciación,
en tanto que el consultante re-actualiza en el aquí
y ahora su ser implícito en la carta. En este
sentido, Mircea Eliade señala: ... al vivir
los mitos, se sale del tiempo profano, cronológico,
y se desemboca en un tiempo cualitativamente diferente,
un tiempo sagrado, a la vez que primordial
e indefinidamente recuperable. Extrapolar estas
apreciaciones a lo que hace a una situación de
consulta astrológica, implica el considerar la
misma como un espacio sagrado, donde el
consultante no sólo ha de tomar conciencia de
sus potencialidades y debilidades, sino que las habrá
de vivenciar en el aquí y ahora, es decir, no
hablamos tan sólo de la percepción mental
de las mismas, sino de un verdadero awareness
o darse cuenta experiencial y vivencial
donde no sólo están en juego los sentidos
físicos y la mente, sino también nuestras
emociones y sentimientos más plenos. No es un
re-memorar sino un re-cordar, en las concepciones etimológicas
de ambos términos.
En este sentido la consulta astrológica se convierte
en un verdadero rito de iniciación en tanto que
se opera un verdadero retorno al origen
(ab origine), a la manifestación primigenia de
la carta por decirlo de alguna manera, donde al constituirse
en un espacio y en un tiempo sagrados, nos
aproximamos al mismo dejando de lado nuestras máscaras
tanto personales como sociales.
Y es en la re-actualización de ese tiempo primordial,
donde la carta adquiere la cualidad de convertirse en
algo orgánico, vivo. No es tan sólo un
pensar la carta como un vivir la misma. Ya no asistimos
a la lectura y/o interpretación de un mapa astral
sino que incursionamos en un proceso de auto-descubrimiento
interior personal.
Es entonces este retorno ab-origine, hacia ese comienzo
primordial el que ha de dar cuenta de la posibilidad
de operar como una verdadera renovatio y
por ende, de constituirse en la posibilidad de re-generar
nuestra existencia.
Cómo vemos la re-actualización de nuestra
carta astral es un proceso dinámico más
que una situación estática, refiriendo
en última instancia a un verdadero regressus
ad uterum y es ello lo que la convierte en un
verdadero rito de iniciación; con lo que adquiere
en definitiva rizos de experiencia plutoniana y escorpiana,
en lo que conlleva de trans-formación y trans-mutación
alquímica de nuestro ser.
La consulta astrológica se constituye así
para el consultante en la posibilidad de que opere un
verdadero re-nacimiento (renovatio); un acceso a un
nuevo modo de ser en el mundo.
Así la carta natal, como promesa, a través
del proceso de consulta, deviene una posibilidad de
redención.
EL ASTRÓLOGO COMO CHAMÁN
La posibilidad de que un astrólogo se convierta
en chamán trasciende la simple adquisición
de conocimientos a través de una base teórica
y mediante procedimientos pedagógicos de carácter
meramente intelectual.
Hay un viejo aforismo que dice que sólo un cuerpo
lleno de cicatrices puede sanar a otro. Y justamente
es esto lo que ha de transformar a un astrólogo
de ser un mero técnico a convertirse en un verdadero
chamán, quien devendrá la
capacidad de de-velar el mensaje de las esferas celestes
y trasmitir y guiar al lego por dichos caminos.
Y cómo se lleva a cabo este proceso?
El mismo presenta similares características referidas
en cuanto hace al consultante en lo que hemos referido
como rito de iniciación en el viaje del héroe
y en el proceso de consulta astrológica, motivo
por el cual no lo habremos de repetir. Pero dichas similitudes
operan en cuanto hace a su configuración como
estructura matricial.
El camino se iniciaría a partir del momento en
que el Astrólogo recibe la llamada
en el sentido que lo refiere Joseph Campbell, lo que
generalmente se produce a punto de partida de una insatisfacción
con la praxis profesional cotidiana clásica que
llevamos a cabo, instaurándose de esta manera
un sinsabor generado por el anhelo y la intuición
de la existencia de un algo más.
Y esa es la herida que lo (nos) habrá
de conducir a un período de iniciación.
Y esto implica el ser plenamente conscientes de la presencia
al interior de nosotros mismos de realidades no percibidas
en nuestra cotidianeidad y por otro lado, el asumir
que la negación por nuestra parte, de las mismas,
no implica necesariamente su no-existencia.
Por tanto, aceptar la llamada, que es en
su esencia misma una verdadera sincronicidad, implica
emprender el camino de la experiencia personal, un sendero
no de explicación sino de experimentación
interior.
Y el arquetipo que entonces ha de ser invocado por el
astrólogo que acepte el llamado es
el del Guerrero Espiritual. Cómo
dice Don Juan, el brujo yaqui que inició
a Carlos Castaneda: El guerrero espiritual es
aquel que está en permanente batalla contra si
mismo, en guardia para no perderse, y seguir sólo
el camino con corazón .
Dicho camino ha de referir a un proceso dinámicamente
continuo de búsqueda, encuentro, enfrentamiento
y asimilación de nuestros aspectos no aceptados,
de nuestra sombra en el sentido junguiano
del término. En una palabra, es transitar a través
de un sendero de auto-des-cubrimiento de nuestra esencia,
mediante la experiencia directa de nuestro ser, tanto
en el camino de ascenso hacia nuestros aspectos espirituales
como de descenso hacia nuestras facetas más instintivas,
siendo ambos mundos comprendidos y aceptados como complementarias
polaridades. Como dijera Rainer María Rilke:
Tengo miedo de que si mis demonios me abandonan,
mis ángeles lo hagan también.
Y retomando a Castaneda y su camino del guerrero espiritual,
en este proceso iniciático, el astrólogo
ha de enfrentarse a diversos enemigos representados
en la propia carta por diversos planetas y configuraciones
inarmónicas. Y son dichos obstáculos
los que nos han de obligar a utilizar al máximo
nuestros propios recursos, tanto conocidos como des-conocidos,
en tanto los mismos han de operar como verdaderos dioses
del cambio, en virtud de que habrán de
configurar una amenaza sistemática
a todo lo que hemos de considerar como seguro y previsible
(eventos sincronísticos). Un proceso en el cual
el astrólogo deja de leer y/o interpretar para
convertirse y ser, en definitiva, para llegar a en-carnar
su propia carta.
La carta deja de convertirse en un objeto para transformarse
en un ser que lo enfrenta al astrólogo a su si-mismo,
la carta natal se transforma así en el hermano
gemelo, conocido al tiempo que desconocido, al que hacía
referencia Hércules.
Y no es este un proceso con comienzos y fines definidos,
sino que es una espiral dinámicamente eterna,
re-definida y re-configurada a través y mediante
cada consulta que el astrólogo lleva a cabo en
su calidad de agente de cambio más
que de técnico. Recordemos como manifestábamos
anteriormente, que el consultante es una sincronía
simbólica de referentes interiores de y al propio
astrólogo.
De esta manera, el astrólogo, al seno de un modelo
Integral de Astrología, ha de asumir el rol de
Virgilio conduciendo a Dante a través de los
tres reinos, partiendo del Infierno, pasando por el
Purgatorio, hasta llegar al Paraíso. Pero esto
sólo lo ha de lograr aquel que se haya convertido
en un verdadero psicopompo hermético, es decir,
aquel astrólogo que al igual que el dios Hermes-Mercurio
sea apto de y para guiar a las almas en y a través
de los tres reinos, de lo cual sólo hemos de
ser capaces cuando logremos constituir a los mismos
en nuestro hogar, pues tan sólo cuando nos aceptemos
a nosotros mismos como animales y como dioses, podremos
devenir finalmente como plenamente humanos.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA Y CITADA:
BAILEY, A. A.: Los trabajos de Hércules
(Versión electrónica)
CAMPBELL, J. MOYERS, B.: El poder del mito
Emecé Editores
1991
CAMPBELL, J.: El héroe de las mil caras
Psicoanálisis del mito -
FCE. 1997
CAMPBELL, J.: Los mitos Su impacto en el
mundo actual
Ed. Kairós S.A. 1994
CASTANEDA, C.: La rueda del tiempo - Biblioteca
Nueva Era
ELIADE, M.: Mito y realidad Ed. Kairós
S.A. 1999
GREENE, L.: Relaciones Humanas Un enfoque
psicológico de la
astrología Ediciones Urano
1987
JUNG, C. G.: La interpretación de la naturaleza
y la psique
Ed. Paidós
PEAT, F. D.: Sincronicidad Ed. Kairós
S. A. 1988
Lic. Germán H. PASTORINI
Lic. en Psicología
gpastorini@gmail.com
Montevideo - Uruguay
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