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Recordemos: Los aspectos.
615. Los aspectos se dan como condición necesaria
a los fines de las determinaciones propias que surgen
de las distancias angulares.
616. Los aspectos se dan en sentido cualitativo, y
hacen de esa condición, la individualización
propia a los fines de las determinaciones.
617. Los aspectos se dan en un sentido cósmico,
en la medida en que unen aspectos cósmicos.
618. Los aspectos se limitan al área específica
de su aspectario.
619. Los aspectos se dan en más y en menos respecto
de lo que señala, de tal modo que pueden, dentro
de cada posición, dar los aspectos positivos
o negativos a que se ve presionada la posición.
620. Los aspectos se marcan según el aspecto
positivo o negativo que genera la posición.
621. Los aspectos se traducen según el sentido
de la propia eficacia zodiacal.
622. Los aspectos son consecuencias propias del estado
cósmico de los planetas y la influencia que estos
tienen en relación al aspectario; el aspectario
se da así como una consecuencia de las influencias
que soporta el aspecto, respecto del estado planetario
que lo forma.
623. Los aspectos traducen las influencias cósmicas
tomadas éstas en distancias angulares.
624. Los aspectos se nos brindan como material de orientación,
en la medida en que nos señala que las influencias,
pueden estar dadas dentro y fuera del aspectario, dando
así oportunidad a los planetas para que señalen,
su aspecto positivo o negativo dentro de las determinaciones
cósmicas.
625. Los aspectos se dan según el sentido de
la propia orientación planetaria.
626. Los aspectos nos marcan la función específica
a que se ve reducida la función planetaria, siempre
que ésta se vea sometida por el aspecto.
627. Los aspectos nos ilustran de que el ser, bajo
estos designios, se da en la medida de tiempo y espacio,
ya que los aspectos se dan por superposición
y por yuxtaposición a la misma influencia que
marca la proyección de planetas, a las influencias
básicas marcadas en el aspectario natural.
628. Los aspectos se dan en un sentido y en otro, vale
decir, que se influyen mutuamente para dejar determinaciones
en cada planeta y en cada posición.
629. Los planetas se dan en sentido negativo cuando
la influencia se mide en grados equivalentes a 45-90
y 180 y positivos, los que se dan en la medida de 30-60-120
todo lo cual nos dice, que la medida de arco es una
condición al aspecto, para determinar si es bueno
o es malo.
630. Los aspectos nos dan la oportunidad de afianzar
las condiciones astrológicas, en la medida en
que nos permiten valorar condiciones positivas o negativas
a las indicadas, dentro del significado de la posición.
631. Los aspectos nos dan la condición de establecer,
que las fuerzas cósmicas se pueden dar según
las significaciones de los aspectos.
632. Los aspectos nos ilustran respecto de lo que está
dado en cada posición y lo que cada posición
se da a si misma para verse determinada dentro de la
posición.
633. Los aspectos siempre trabajan según el
sentido de la propia determinación sodiacal y
nunca fuera de ella, por lo tanto, el aspecto es firme,
siempre que se de dentro de lo que el aspecto marca
en el sentido de la posición.
634. Los aspectos se dan según el sentido de
la orientación, y esa orientación es la
propensión a querer determinar lo que está
dentro de la esfera de las determinaciones, dando a
ellas el carácter de la propia orientación,
siempre que ello lleve implícito el contenido
de la propia asociación del aspecto.
635. Los aspectos son determinaciones que empiezan
en un planeta y terminan en otro, ello facilita el sentido
de la propia determinación, en la medida en que
son solo dos circunstancias las que se tienen que contemplar.
636. Los aspectos se dan según el sentido en
que se toma la determinación, es decir, según
que queramos que los efectos se traduzcan en más
o en menos de lo que es, por lo tanto, se ha de dar
el propio destino al aspecto según estén
acomodadas las cosas dentro del aspectario.
637. Los aspectos no alteran la condición de
la posición, en la medida en que no modifican
su significado, solo pueden cambiar lo que ya está
dado en la posición, al brindarle el aspecto
positivo o negativo de la influencia que proviene del
aspectario.
638. Los aspectos son siempre una conclusión
final del estado cósmico en que se verán
los planetas por influencia de los aspectos.
639. Los aspectos se dan en uno y otro sentido, pero
ello lleva el sentido de la prioridad, cada vez que
el planeta regente encuentra mas propicia la manifestación
de la propia posición, en relación a las
condiciones que le da su otra posición con la
cual se manifiesta ese aspecto.
640. Los aspectos se dan en una sola condición,
esa condición es la distancia angular que permite
establecer, que el sujeto ha de recibir influencias
positivas o negativas, toda vez que se encuentre dentro
de esa distancia angular, tanto en el horóscopo
radical como en el progresado, y que esas distancias
se resuelven dentro del mismo aspecto, sino dentro de
la posición en que el aspecto se da.
Recordemos: El espíritu.
641. El espíritu es por lo que es.
642. El espíritu no se da sino en su esencia.
643. El espíritu es el primer movimiento de
toda manifestación,
644. El espíritu nace en su propia esencia,
y como tal perdura en esencia.
645. El espíritu es lo que está en el
ser como condición primera a toda manifestación.
646. El espíritu no se da sino en su equivalente
anímico que lo representa.
647. El espíritu se da en toda su fuerza y en
él está el contenido pleno de su existencia.
648. El espíritu se da en toda su consistencia
y en ella perdura el tiempo que nunca se acaba, pues
él es tiempo y es duración en el tiempo;
no se da ni se entrega sino a su propio ser y en él
encuentra que es lo que es.
649. El espíritu se da en toda su consistencia
y en toda su plenitud, toda vez que ve en sí
mismo la razón de existir.
650. El espíritu se da en si mismo para encontrar,
que fuera de él, no está sino lo que lo
pone en evidencia.
651. El espíritu es el propio camino de la divinidad,
a través del cual, los seres encuentran, que
él y los seres tienen algo en común, y
ese común es el camino que toma para ser lo que
la esencia busca ser, el testimonio de la existencia.
652. El espíritu se da en toda su extensión
y en ella encuentra que el ser es el sentido de su manifestación
espiritual.
653. El espíritu se da en eternidad y en esa
eternidad se convierte en lo que siempre fue, es y será
eternamente.
654. El espíritu no se da sino en esencia y
en esa esencia encuentra que el es quien convierte la
realidad en el incentivo propio de la vida.
655. El espíritu se da y se queda en el lugar
en que el ser pone el sentido de su propia aspiración
espiritual.
656. El espíritu no se niega y el se afirma
en todo lo que no siendo lo que es, busca ser en el
sentido de lo que es.
657. El espíritu se da en el sentido de la creación
y en esa creación él se encuentra que
está dentro de lo que determina la creación.
658. El espíritu se encuentra en su esencia
adherido a su ego y hace de éste, el instrumento
propio de su manifestación.
659. El espíritu se da en todos los ordenes,
en donde el ser no halla sino su propia constitución
espiritual.
660. El espíritu enseña, que el ser es
por lo que es y en ese ser, halla que es por lo que
el espíritu le señala.
661. El espíritu es por todo lo que está
en el ser y en ese ser, se encuentra pleno de lo que
quiere ser, ese ser que busca encontrarse con la propia
esencia, para no buscar lo que él ya es.
662. El espíritu es, por todo lo que esté
expresado dentro y fuera de lo que la vida del ser anhela
a la luz de la exigencia espiritual.
663. El espíritu es quien nos llama y nos dice
de su propia necesidad, y esa necesidad la da la propia
composición espiritual.
664. El espíritu es esa composición,
que sin ser divisible se ve como unidad que sostiene
el sentido de la propia individualidad.
665. El espíritu es todo lo que empieza en la
vida del ser y se convierte en el fin de lo que es.
666. El espíritu se convierte en la realidad
de lo que es, toda vez que encuentra, que más
allá de su propia constitución está
lo que lo pone en evidencia, evidencia que trasunta
toda posibilidad de interpretación, cada vez
que el ser se ve en esencia y en manifestación.
667. El espíritu se da pleno de satisfacción,
toda vez que halla el propio sentido de la ubicación,
por eso el ser anhela encontrar su espíritu ubicado
dentro de la realidad de la constitución, para
hacer de él, el sentido exacto de lo que quiere
ser.
668. El espíritu se da en duda y en afirmación,
en lo uno, se pliega sobre si mismo para guardar su
integridad, y en lo segundo para afirmar su existencia
dentro de las posibilidades propias de la proyección
espacial.
669. El espíritu se convierte en la esencia
propia de toda exigencia espiritual.
670. El espíritu no convierte su naturaleza
en contenido inicial que busca corresponder a una naturaleza
distinta a la propia constitución espiritual.
671. El espíritu se ve absoluto y todo cuanto
le rodea, en condicion relativa.
672. El espíritu convierte la realidad de su
esencia, toda vez que está comprometido dentro
de las manifestaciones cósmicas.
673. El espíritu se convierte en la realidad
de la vida, toda vez que su esencia es capaz de corresponder
al impulso divino que lo reclama en su propia esencia,
y no se aparte de él, toda vez que su esencia
se encuentra dentro de los dictados que la propia vida
de manifestación le exige. Es por lo tanto, el
espíritu, una necesidad propia de aquel que da
de sí, lo que su esencia exige y se convierte
en la realidad de lo que busca; la esencia es así,
el punto de partida que convierte al ser en una exigencia
anterior y posterior a el mismo, en donde cada ser advierte
que él es por la propia esencia que lo busca
en la naturaleza divina, y es por lo que está
después de él, en donde el ser se ve ante
una exigencia, que no hace sino señalarle que
lo que es, es una exigencia inmediata que lo apremia,
por eso el ser es por lo que es, en la medida en que
su espíritu halla que su ubicación es
en dos partes, en donde cada una de ellas tiene su propio
requerimiento. Se convierte así, en producto
de una exigencia mayor y en producto de una exigencia
menor; de esa manera es como convierte su existencia
en una lucha por alcanzar los verdaderos designios de
la vida consciente, dentro de lo que ella le da a los
principios de la razón y de la vida espiritual,
camino por el cual el ser se encuentra que es lo que
él quiere ser. Más que querer, no es lo
que él quiere ser, cada vez que él ve,
que su espíritu busca dos cosas a la vez, cosas
que no hacen sino señalarles, que él es
por lo que es, pero lo que es, tiene que conformar la
necesidad de lo que no es, para poder llegar a lo que
él es por propia necesidad de existir. Es así
como llegamos al final de un largo camino, en donde
el espíritu encuentra, que él es lo que
es, cuando la conjunción divina le marca, que
el camino ha finalizado; es entonces que él es,
por lo que es, sin necesidad de ser, pues su propia
necesidad se ha compensado con la condición de
ser. A partir de entonces se encuentra con su propia
realidad, realidad que hace del ser toda integración
cósmica, momento que no se puede separar de lo
que es, por no ser ya una necesidad de ser lo que es,
en virtud lo que quiere ser. Es así como se da
el espíritu y es así como logramos comprender,
que más allá de la esencia no hay nada
más que la esencia, y por esa misma circunstancia,
el ser no busca nada que no esté en su esencia,
pues el ya es lo que es, y la búsqueda ha terminado,
para un día volver a empezar, en la búsqueda
de una existencia que está más allá
de la esencia, y nace de la propia constitución
de la esencia, al incorporar dentro de sí, el
eslabón cósmico que lo va a buscar para
realizar el rapto nupcial; es entonces que el espíritu
despierta y se encuentra que ya no es lo que es, sino
lo que quiere ser, y es entonces que se convierte en
la necesidad de lo que quiere ser, y se convierte nuevamente
en el punto de partida de exigencia de existencia, exigencia
que va mas allá de si mismo y se da en exigencia
del propio existir universal. Es entonces que despierta
la esencia divina y pone en movimiento todo cuanto su
fuerza mental es capaz de poner en movimiento, momento
en que todo despierta a la luz cósmica y empieza
un nuevo ciclo de la eternidad.
Recordemos: El ego.
674. El ego es la fuerza propia del espíritu
expresada en la dinámica de la materia, en donde
el espíritu alcanza el ideal de grandeza moral
a través de sus actos.
675. El ego es la instancia que pone al espíritu
por sobre todas las calamidades, humanas y permite resguardar
a este, de todo deterioro.
676. El ego es la fuerza puesta en todo lo que se expresa
a través del espíritu y pone a este en
contacto con el mundo material.
677. El ego es la fuerza que se encuentra dentro de
las partículas que se expresan por propia necesidad
del espíritu.
678. El ego es la piedra angular donde reside todo
el saber de la esencia humana.
679. El ego se da por su propia constitución,
y dentro de ella están impresos todos y cada
uno de los distintos desenvolvimientos que cada ser
ha de realizar en torno al peregrinaje terrestre.
680. El ego es la fuerza capital del espíritu,
sin lo cual él no puede lograr los fines de la
vida.
681. El ego se da en si mismo como constitución,
y dentro de éste, está todo cuanto el
ser quiere ser en su esencia divina.
682. El ego se da en su constitución por programación
y dentro de ella, se encuentra lo que es el ser en si,
como instrumento de manifestación de esa condición,
que lo hace acercar al concepto de lo que el ser es
en esencia y en manifestación.
683. El ego es la puerta de entrada del espíritu,
lugar donde éste recoge el fruto de la propia
manifestación espiritual.
684. El ego se da en sí mismo y en sí
mismo tiene todos los elementos capaces de satisfacer
al espíritu.
685. El ego se tiene por seguro, en la medida en que
nos pone en condiciones de abordar la materia libre
de los peligros de la desintegración.
686. El ego es la condición fundamental de toda
proyección cósmica, sin lo cual el espacio
cósmico no alcanzaría a traducir la esencia
por la cual las cosas se manifiestan.
687. El ego da por sí, lo que está en
él dar, dentro de lo que su constitución
le impone, esa constitución se compone de elementos
propios a la propia integración física,
sin lo cual nada se puede dar como unidad funcional
a los fines de la existencia de la vida espiritual,
a través de los elementos que componen la propia
estructura del vehículo espacial, por cuyo intermedio
el espíritu se manifiesta.
688. El ego se da por sí solo, en la medida
en que tiene su propio desenvolvimiento y él
es el causante de todo desarrollo físico, que
tiende a la incorporación del ser, al ciclo de
las manifestaciones espirituales.
689. El ego es y se da, dentro de sí por propia
programación, y ella está más allá
de los designios del espíritu, en la medida en
que éste no puede disponer el cambio, sino que
debe aceptar lo que ya le está impuesto, por
eso, el ego y el espíritu se ve por separado,
en la medida en que uno es la imposición del
otro.
690. El ego determina, en su propia composición,
el contenido del desarrollo espiritual que está
reservado para esos elementos.
691. El ego no programa, está programado, y
esa programación obedece a los designios del
universo, en la medida en que cada ser se da por propia
constitución universal, y esa constitución
es la parte que conforma la integración universal,
por eso es que el ser se ve en su propia constitución
como un designio cósmico, de tal modo que no
puede salir de él, so pena de querer convertir
el cosmos en una voluntad que no está expresada
en el poder finito. Se da así como condición
y como condición cada ser debe aceptar lo que
es, pues nadie puede salir de lo que es, pues todo fue,
es y será eternamente según la constitución
que cada cual posee y descubre.
692. El ego es por todo lo que está en la vida
ser, y el espíritu ve, en el ego, el programa
que el destino cósmico le tiene reservado para
vivir, por eso cada ser advierte que ya es lo que es,
por ser el espíritu el primero en saber, a través
de su ego, cual es el destino del desenvolvimiento cósmico.
693. El ego se convierte en la exigencia mayor del
espíritu, al imponerle el cumplimiento de cada
una de las partes en que se halla programado.
694. El ego no puede dar nada fuera de su constitución
por lo tanto ego y espíritu no puede aceptar
nada que no este en la propia constitución. Por
lo tanto ego y espíritu se hallan en un punto
común, en que uno y otro no admiten separación,
de la misma manera que una polaridad no puede existir
fuera de la otra.
695. El ego se da en toda su integridad, pues no puede
renunciar a su propia constitución.
696. El ego es siempre la anhelada esperanza del espíritu,
en la medida en que éste fija exigencias, que
no están fuera de la programación, encontrando
siempre que lo que él exige, ya está programado
en el ego, de tal manera que él no hace otra
cosa que encontrarse dentro de lo que ya es por propia
programación.
697. El ego se da en toda la fuerza del zodiaco, en
la medida en que él está programado astrológicamente,
y astrológicamente deberá resolver su
constitución dentro del cosmos.
698. El ego se ve atrapado en su propio programa, en
la medida en que él es el enlace, entre la vida
cósmica y lo que está reservado en el
lugar de residencia de la manifestación cósmica,
que se expresa a través de la programación
astrológica que le toca vivir.
699. El ego es la referencia propia a toda indagación
de pasado, presente y futuro, en la medida en que en
él está todo lo que se dio, se da y se
dará hasta el final de su propio desenvolvimiento
por lo tanto, cada ser es, en función de su ego,
y su espíritu se da en esencia, en la medida
en que programado por el ego, pasa a tener la propia
manifestación.
700. El ego es todo lo que el espíritu sabe
y en ese saber lo primero que sabe es que él
es, ese conocimiento le permite saber que él
y lo que sabe son dos cosas distintas, en la medida
en que lo que sabe está fuera de lo que es; es
de esa manera en que se encuentra dentro del conocimiento
de la propia programación, que hace de él,
el propio desenvolvimiento espiritual. Es así
como encuentra el propio camino de la emancipación
espiritual, en la medida en que halla la liberación
de la programación universal de lo que es su
instrumento de manifestación.
701. El ego no se tuerce según el sentido de
su propia manifestación. El se incorpora a la
vida del espíritu por propio mandato de la mente
universal, y en cada expresión del universo,
cada espíritu encuentra que su esencia, es la
misma causante de la recolección de su ego, elección
que se realiza por propia afinidad, y cada cual traduce
según su constitución divina, por lo tanto,
no ha de cambiar el ser lo que ya es, pues su ego siempre
será lo que el quiere ser.
Recordemos: El alma.
702. El alma es un suspiro que empieza en la propia
naturaleza del ser, toda vez que se incorpora a la materia;
ella corresponde al instante en que el ser se incorpora
a la materia y se convierte en la victima del dolor,
por eso el alma encarna la voluntad expresada en el
ser al momento de nacer y por el cual se expresa en
la vida por el amor o por el dolor. Es por lo tanto
el alma, el vehículo que transporta el sentir
humano y dentro de ella, se da la felicidad o la desgracia
de lo que el ser siente.
703. El alma es el vehículo por excelencia de
las manifestaciones humanas, que alcanzan el sentido
de la propia manifestación espiritual, toda vez
que este encuentra en su propio dolor, el vehículo
que lo hace llegar al estrado del consuelo, para alcanzar
la mitigacion de las penas o el consuelo del dolor.
704. El alma es el instrumento propio del cuerpo de
deseos que se expresa en el propio sentido de su constitución.
705. El alma es el premio o el castigo de toda aventura
sentimental.
706. El alma es el principio de toda constitución
vital que toma la materia para expresar sus sentimientos.
707. El alma es el principio cósmico que nos
hace ver, que el ser es una constitución doliente
y una constitución alegre que inunda su estado
constitucional.
708. El alma es el principio por el cual, nos encontramos
en la bondad divina, al dividir la esencia en bondad
y benevolencia.
709. El alma es todo lo que nos hace sentir, por eso
el alma está en todas partes, mientras la dicha
y el dolor están en todas partes.
710. El alma se da en un todo, para decir que el ser
sufre o goza, da o recibe en amor o en dolor.
711. El alma se ve en cada uno de los actos de la vida
y esos actos nos dan el estado en que el ser se manifiesta,
y ese estado es lo que está expresado como constitución
anímica.
712. El alma no es ni el espíritu ni el ego,
el alma es lo que está en toda constitución
del ser y se expresa por el amor y por el odio.
713. El alma se fija en la esencia humana para darle
al espíritu las condiciones propias del desenvolvimiento
espiritual.
714. El alma se apoya en toda constitución y
en cada una de ellas se expresa según la propia
necesidad del espíritu.
715. El alma se da conforme a su propia constitución,
y su constitución no es distinta de la que está
programada dentro de los designios del ego para vida
del espíritu.
716. El alma se encuentra dentro de todo lo que tiene
vida, y a través de ella se expresa.
717. El alma se encuentra donde quiera que el ser habite.
718. El alma es el principio de toda constitución
que queda expresado en el contenido propio de la naturaleza
anímica del ser.
719. El alma se da por lo que el ser es en su vida
afectiva.
720. El alma es el alimento propio de la vida animada.
721. El alma se encuentra pletórica de gracia,
toda vez que ésta se da en la plenitud de su
existencia.
722. El alma se da en su propia naturaleza, y ella
entraña compromiso formal, en todo lo que la
vida requiere como compensación a las exigenciaspropias
de la vida manifestada.
723. El alma se da por sí misma, y dentro de
ella, no gira otra exigencia que la propia lealtad a
su constitución.
724. El alma se encuentra aturdida, toda vez que no
alcanza el fin de los requerimientos espirituales.
725. El alma es el principio y el fin de las cosas
animadas, y su comportamiento se place en las cosas
que otorga y en todo lo que complace a los requerimientos
del deseo.
726. El alma se da en trueque con todo lo que busca
el placer de la vida.
727. El alma se manifiesta según el sentido
de la propia satisfacción.
728. El alma se da como virtud de los deseos, en donde
cada uno de ellos se expresa en su propia necesidad
y el alma busca satisfacerlos; es así como el
deseo encuentra el curso de la propia satisfacción
a través de los elementos que están contenidos
dentro de lo que los movimientos anímicos son
al ser, para poder alcanzar la sal de la vida y poder
perdurar en los recuerdos de su propia manifestación
afectiva y sentimental.
Recordemos: Embriogénesis
cósmica.
729. La embriogénesis cósmica esta reservada
a las jerarquías en la medida en que ellas son
las encargadas de dar cumplimiento a lo que se esta
gestando en el cosmos.
730. La embriogénesis cósmica es el principio
por el cual se cumple el plan divino, del cual se dan
todas las condiciones de la vida.
731. La embriogénesis cósmica nos dice,
que todas las cosas creadas están en esencia
en la fuerza principal que las genera.
732. La embriogénesis cósmica nos da
todas las alternativas que tiene la vida en su desarrollo.
733. La embriogénesis cósmica nos da
todas las condiciones propias, de aquellos factores
que se traducen en el mundo de las manifestaciones físicas.
734. La embriogénesis cósmica nos dice,
que el ser está dotado de los atributos de la
vida, solo porque él halla, que en sí
mismo, está el deseo de expresar la vida.
735. La embriogénesis cósmica nos señala,
que los seres se convierten en la expresión misma
de la fuerza generatriz del cosmos.
736. La embriogénesis cósmica nos dice,
que los seres se unen en manifestación común
y dentro de ella, se hallan en una misma fuente de generación
divina.
737. La embriogénesis cósmica nos señala
que además de encontrar los seres su propia forma
física, está dentro de ella el potencial
de generar su propia imagen, de tal modo que se convierte
en la misma imagen de quien fue generado.
738. La embriogénesis cósmica nos dice
que la naturaleza se expresa en forma y en fondo de
todo lo que la contiene.
739. La embriogénesis cósmica nos dice
que el ser es en potencia, lo que la divinidad expresa
en el acto creador.
740. La embriogénesis cósmica nos señala
todos y cada uno de los aspectos de la vida.
741. La embriogénesis cósmica nos califica
en el medio y nos da el justo valor de nuestro propio
desarrollo.
742. La embriogénesis cósmica nos faculta
a proseguir la gran obra de la divinidad, en la medida
en que nos transfiere los atributos de la procreación.
743. La embriogénesis cósmica se da de
por si, por los mismos atributos que la componen.
744. La embriogénesis cósmica no altera
el curso de la programación cósmica, sino
que está expresado en ella como condición
de existencia.
745. La embriogénesis cósmica se da por
propia voluntad divina y ella se expresa según
el contenido propio de la voluntad divina, voluntad
que no expresa otra cosa que lo que ella ya es, pues
esa voluntad no hace sino generar lo que de por si es.
746. La embriogénesis cósmica nos da
las pautas de cómo se construye el universo.
747. La embriogénesis cósmica nos da
todos los elementos que componen el desarrollo del espacio
y dentro de él, la estructuración y movimiento
de todos los factores que integran el desenvolvimiento
de la vida universal.
748. La embriogénesis cósmica es por
todo y por cada una de las partes que la componen.
749. La embriogénesis cósmica nos faculta
a proseguir la obra, y dentro de ella, nos señala
las necesidades del universo.
750. La embriogénesis cósmica nos da
siempre muestras de que el ser no es un sujeto inmerso
en un mar de posibilidades cósmicas, sino una
condición cósmica que ya esta expresada
en la unidad a la cual pertenece.
751. La embriogénesis cósmica obra por
sí misma y no necesita control alguno, sino que
ella se da por el simple movimiento cósmico,
el cual obedece al principio de integración psicofísica,
de tal modo que el ser se ve dentro de una mecánica
que nos dice que todo está dado según
un principio, y que según él todo esta
adherido a la primera causa que genera el movimiento,
de tal modo, que al mover el universo su propia estructura,
se encuentra que él es el movimiento de la causa
primera y que él no es la causa, sino lo que
está dentro de ella. Es así como se nos
da la cosmogénesis en impulso inicial y como
esta se sitúa según el sentido de la propia
composición cósmica de tal modo que todos
sus componentes se dan según el sentido de la
orientación cósmica y esa orientación
es el propio sentido de la existencia que se da en el
principio en que todo se expresa.
752. La embriogénesis cósmica se expresa
siempre en su propia unidad y en esa unidad halla que
el ser se ve dentro de una programación y esa
programación hace de el la razón de su
propia existencia.
753. La embriogénesis cósmica nos da
siempre las pautas a seguir a todo proceso que se gesta,
y él no difiere de lo que muestra a la luz de
todas las manifestaciones de la naturaleza.
754. La embriogénesis cósmica nos da
y nos señala pautas de libre intervensionismo
en la medida en que procura no establecer normas fijas
dentro del proceso embriogénico, sino que establece
las condiciones bajo las cuales ha de desarrollarse,
momento a partir del cual, el ser se ve en la propia
necesidad embriogenética y hace de sus propias
facultades, la posibilidad de generar su propia figura,
de tal modo que se ve ante la posibilidad de asimilarse
al acto creador del padre, y hace de sus funciones,
la realidad de su propia necesidad de gestar su propia
naturaleza en la naturaleza que lo acompaña.
755. La embriogénesis cósmica nos da
el camino a seguir para descubrir todos los secretos
de la naturaleza, secretos que no son sino los medios
en que la naturaleza se halla oculta dentro de los seres,
única manera de asegurar la realidad de lo que
son, libre de la intervención divina.
756. La embriogénesis cósmica nos faculta
y nos exige la continuidad por eso es que los seres
se encuentran en su propia necesidad de perdurar en
las especies, condición que no hace sino establecer
que los seres se dan por condición y por condición
se dan todas las cosas que están dentro del desenvolvimiento
cosmogónico, lugar donde se expresa la facultad
divina en ardiente deseo de manifestación.
757. La embriogénesis cósmica es para
el ser supremo, lo que es para nosotros la facultad
de generar los propios deseos, una necesidad que se
convierte en facultad y se limita dentro de los alcances
de la propia constitución, circunstancias que
nos hacen decir, que así como el ser ve en sí
mismo la facultad de generar, así está
esa fuerza en la mente universal, de tal modo que ella
logra los mismos alcances en que cósmicamente
está limitada, y en esa misma limitación
expresa que sus componentes no pueden imitarla sino
hasta los limites de su propia constitución madre,
es entonces que el ser se ve en la misma limitación
que su padre.
758. La embriogénesis cósmica se da en
el sentido de la propia proyección espacial y
ella nos faculta para llegar a los confines del universo.
759. La embriogénesis cósmica se da por
simple agregado, en la medida en que los seres están
agregados a una misma voluntad y dentro de ella está
todo lo previsto para la autogeneración.
760. La embriogénesis cósmica nos da,
en el ser, todos los atributos de la potencia y dentro
de él hallamos que el ser se da de por sí
y por sí en lo que la embriología lo determina.
761. La embriogénesis cósmica nos ratifica
siempre que las cosas se dan según un plan y
dentro de él, todo es según ese plan,
por lo tanto no ha de darse a la formación cósmica
otra alternativa que la de su propia constitución,
es así como se encuentra el ser dentro de su
propia programación.
762. La embriogénesis cósmica, es un
punto de partida para señalarnos que el ser está
incluido dentro de la programación, como una
posibilidad de superar las condiciones de su propia
constitución única forma de persistir
en el mundo manifestado.
763. La embriogénesis cósmica es algo
más que una embriología común,
en la medida en que ésta es una parte de la gran
embriología cósmica.
764. La embriogénesis cósmica se da en
un completo desarrollo y dentro de ella se da por simple
agregado a lo que ya está expresado en su condición
madre.
765. La embriogénesis cósmica se da como
un principio que se ve sujeto a la manifestación
cósmica y dentro de él, se ve como la
condición primera que se expresa en el deseo
de vivir y en ese deseo se ve en estado de potencia
capaz de generar los atributos de la vida, atributos
que no son otra cosa que los componentes mentales de
quien genera el universo, universo que no es otra cosa
que la fuerza generatriz que se expresa en el deseo
de existir, momento en que el cosmos refleja lo que
la existencia exige y pone en movimiento la materia
que aguarda la reacción del cosmos, ante la proyección
universal de la mente divina, momento en que cosmos,
materia y pensamiento se substancian en un solo proceso
de manifestación y todo surge como incorporado
a un plan de desarrollo universal; la embriogénesis
nos pone así, en camino de interpretar cómo
los designios cósmicos están dados dentro
de tres factores, el cosmos, la materia y la mente,
de donde surge la condición necesaria para que
la cosmogonía se exprese según los atributos
del cosmos, de la materia y de la mente universal, manera
como la existencia alcanza el significado por el cual
vivimos.
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