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Es difícil saber la fecha exacta de la publicación
de Drácula por el irlandés Bram Stoker.
Algunos investigadores señalan que fue en Junio
de 1897, otros durante la tercer semana de Mayo, en
una modesta edición de Archibald Constable &
Company, y con un tiraje de 3000 ejemplares.
Pero para apreciar el clima astral de esos
momentos no será necesaria la exactitud con que
es preciso trabajar habitualmente. Sólo analizaremos
el nivel celeste, sin las casas.
Moviéndonos entre el período de estas
dos hipotéticas cartas, lo primero que podemos
apreciar es el stellium en Géminis, habilitando
un tiempo maduro para todo lo que tiene que ver con
las publicaciones, la comunicación y la literatura.
Pero lo más interesante de ver es la conjunción
entre el Sol y Plutón, con un orbe amplio o más
acotado según el caso. Por este factor ya estaríamos
ante una obra plutoniana, muy consonante
con el tema que nos ocupa. Para la humanidad, la obra
literaria Drácula nace en ese momento.
Como decía Carl Gustav Jung: todo lo que
nace en un momento dado tiene las características
de ese momento en particular.
Pero eso no es todo, Venus se encuentra dignificado
en Tauro, en cuadratura a Marte (co-regente de Escorpio)
en Leo. Saturno y Urano están en Escorpio. La
temática amor-deseo-poder-sexo-muerte, etc. está
presente en el argumento del libro, en el mito del vampiro
y en el cielo del momento.
Me pareció interesante también investigar
acerca de la carta de Bram Stoker y la del verdadero
Drácula, pero los datos son insuficientes. El
vampirólogo Roberto Coria me comentaba:
Ni siquiera Barbara Belford, la mejor biógrafa
de Stoker, acota en sus obras (Bram Stoker and
the man who was Dracula, Bram Stoker,
etc.) la hora exacta de su nacimiento, que ocurrió
el 8 de noviembre de 1847 en Clontarf, Irlanda.
Sucede lo mismo con el voivoda Vlad Dracula. Raymond
McNally y Radu Florescu, ambos antropólogos y
autores de las mejores investigaciones sobre esta figura
histórica (In search of Dracula,
Dracula: A biography of Vlad the impaler,
etc.), señalan que su nacimiento sucedió
en algún momento de 1431, aparentemente en Tirgoviste,
capital de Valaquia (la actual Transilvania), sin poder
especificar siquiera el día o mes.
Sin embargo, es significativa la posición de
los planetas personales de Bram Stoker: Sol y Luna en
Escorpio, Marte en Tauro y Venus en Libra.
Otra interesante carta para analizar puede ser la de
el actor Bela Lugosi, no sólo porque fue el intérprete
más famoso del Conde, sino porque en su vida
se mezcló dramáticamente la ficción
y la realidad. Al final, murió creyendo que era
Drácula.
Algunas biografías señalan que nació
en Hungría, pero según la base de datos
de www.thenewage.com nació el 20 de Octubre de
1885 en Lugoj, Rumania, a las 3:30 PM - LMT (TU:14:02:24).

Lo que primero llama la atención es que su carta
tiene similar domificación que la de la noche
en Suiza de Polidori, Byron y Shelley, inclusive con
la misma posición de la Luna.
Venus es preponderante en la carta, como planeta más
elevado y como dispositor del Sol. Tiene cuatro planetas
en la casa VII y el Sol en Libra.
Venus hace además una oposición abierta
a Plutón, situado en la cúspide de la
III.
Lugosi tuvo una vida con altibajos, comenzó como
un actor teatral en Hungría. Exiliado a causa
de la primera guerra mundial, se traslada a los Estados
Unidos y luego de unos años llega a actuar en
Broadway, Nueva York, y salta a la fama mundial con
el film Drácula de Todd Browning
en 1931.
A partir de ese momento jamás podrá separarse
de su personaje, con el correr del tiempo actuará
en películas cada vez peores. Adicto a la morfina,
estaba convencido que era realmente un vampiro. Había
nacido muy cerca de la tierra del Conde y fue enterrado
con su traje de Drácula y su capa negra forrada
de satén rojo. Era el 16 de Agosto de 1956.
Acaso su Ascendente y su Luna en Piscis lo transformaron
en una especie de Zelig, al mimetizarse
con el personaje mítico que habitaba en su interior.
Con ese Venus, Lugosi inmortalizó el prototipo
draculiano con el look aristocrático
que fue tantas veces copiado en obras posteriores.
Si relocalizamos su carta a la ciudad de Nueva York,
lugar donde triunfó a partir de su caracterización;
nos queda un Ascendente a los 29º de Escorpio,
Casa XII en Escorpio, Venus en I y Plutón en
VII. Aquí tendríamos algunos de los factores
necesarios como para considerarlo poseedor de lo que
ya podríamos llamar el síndrome
del vampiro, es decir polaridad plutoniana, y
una significativa ligadura (aspecto mayor y en casas
angulares) entre Venus y Plutón.
El síndrome del Vampiro
Al iniciar este trabajo tan sólo me proponía
investigar las posibles relaciones entre el mito y algunos
factores astrológicos. Pero al desarrollarlo
se me hizo evidente con mucha fuerza, el terrible e
incontrolable poder que anida en toda persona que posea
el síndrome del vampiro.
Como decíamos antes, la dialéctica entre
Venus y Plutón parte de la misma matriz de la
astrología, y en un sentido amplio nos compete
a todos como humanidad. Por eso, esto se transforma
en un mito, que luego es constantemente actualizado
y resignificado.
Pero para ciertas personas el mito es mucho más
inmediato, pues no hace falta que vayan al cine para
sentirlo latir en su interior o para verlo actuar en
su vida diaria. Acaso gracias al libre albedrío,
será vivido como un remedio o una enfermedad,
será el veneno o su antídoto.
Seguramente hay mucho todavía para investigar,
los aspectos de Venus y Plutón en sinastría
son muy significativos.
Sería un error pensar que la persona que pone
su Plutón sobre el Venus de la otra será
como el vampiro con su víctima, pues primero
habría que analizar cada carta exhaustivamente.
Estamos comparando un planeta personal con uno transpersonal.
Plutón está muy lejos de ambas consciencias.
El encuentro se habrá dado para que los dos integrantes
de la relación trabajen en conjunto ese aspecto
en particular: el vínculo será absolutamente
vital y transformador
o totalmente destructivo.
Como dice el profesor Abraham Van Helsing en el Drácula
de Stoker:
¡Ah, si esa criatura procediera de Dios
y no del Demonio, cuanto bien podría hacer en
este mundo nuestro!.
Alejandro Christian Luna ©2004
Bibliografía
Cao, José Luis: Drácula y el misterio
de los vampiros. Editorial Mito-Logos.
Carutti, Eugenio: Apuntes de 2º y 3º Año
de Casa XI.
Cirlot, Juan Eduardo: Diccionario de símbolos.
Ediciones Siruela.
Franklin, Anna: El tarot del círculo sagrado.
Edaf Editora.
Idemon, Richard: Astrología de las Relaciones.
Editorial Urano.
Stoker, Bram: Drácula. Editorial
Bruguera.
Tompkins, Sue: Los aspectos en astrología.
Ediciones Obelisco.
Selección literaria sobre vampiros
King, Stephen: La hora del vampiro. Plaza
y Janés Editora.
Matheson, Richard: Soy leyenda. Editorial
Minotauro.
Maupassant, Guy: El horla. Alianza Cien.
Nodier, Charles: Infernaliana. Valdemar
Ediciones.
Polidori, John William: El vampiro. Historias
fantásticas Duende. Editorial Mosaico.
Rice, Anne: Entrevista con el vampiro. Ediciones
B.
Selección fílmica sobre vampiros
Entrevista con el vampiro. Warner. 1994. Neil Jordan.
Drácula. Culumbia. 1992. Francis Ford Coppola.
La danza de los vampiros. Metro. 1967. Roman Polanski.
Nosferatu. Prana. 1922. Gustav Murnau.
Nosferatu el vampiro. 1979. Werner Herzog.
Si usted quiere la versión completa de este
trabajo envíeme un e-mail a alejandroluna@argentina.com
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