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Cuando uno no está queriendo hacer las cosas
de una manera deliberada, calculada, fría, racional,
sino cuando uno se dirige a lo que quiere con la atención
puesta en lo que uno quiere y no en si mismo, ni en
como nos estamos dirigiendo, ahí estamos siendo
como nuestro Ascendente. Y los otros probablemente lo
vean mucho más en uno mismo que uno mismo, aunque
no seamos capaces de ver algunos rasgos de sí
mismo.
Pero el Ascendente muchas veces se nos impone sin que
nosotros nos demos cuenta y dicha ignorancia nos puede
llegar a acarrear problemas. Pero ese tipo de problemas
son los inconvenientes propios de la peculiaridad de
cada uno de nosotros. Por ejemplo, si uno tiene un Ascendente
de fuego y reacciona un poco rápido, a veces
ello puede acarrear ciertos inconvenientes, pero no
es algo que haya que evitar, sino que más bien
hay que serlo porque somos así, es nuestra particular
manera de ser en el mundo.
Los aspectos con el Ascendente, si son partiles y esto
según ciertos autores, son de carácter
muy visible, en el sentido de su importancia. Todos
los aspectos del Ascendente siempre tienen algo de la
conjunción. O sea, una cuadratura de Venus con
el Ascendente o un trígono de Venus con el Ascendente,
la persona lo habrá de expresar la energía
venusina de una manera inconsciente, de modo que hay
que ver en que signo esta ese Venus y en que signo está
el Ascendente y en que Casa está y entonces llevar
a cabo la ecuación, pero en cierta manera es
como si Venus estuviera conjunto al Ascendente.
Por ejemplo, un trígono de Neptuno al Ascendente,
implicaría una persona que va a ser alguien cuya
salida al mundo tiene un cierto encanto, un tinte de
ensoñación, un atractivo enigmático
que no se entiende cual es y que es un gran espejo engañoso
donde cada uno verá lo que quiere ver, verá
lo que haya depositado. Ahora, esa persona va a actuar
también de una manera algo neptuniana y va a
sentir un poco como que él es neptuniano. Más
fuerte sería si Neptuno estuviera conjunto al
Ascendente ya que esto significaría temas de
identidad en el sentido de ¿quién soy
yo?, ¿qué quiero?, ¿es mío
esto o es del otro?. Pero si Neptuno estuviera en cuadratura
con el Ascendente, en ese caso, de pronto la experiencia
tal vez fuera más parecida a la desilusión
que lleva a buscar.
Pero como el Ascendente es un lugar de expresión
inmediata y no de conciencia, lo que se canaliza a través
del Ascendente no se canaliza conscientemente sino de
manera espontánea, no reflexiva, inmediata y
más o menos no razonada, al menos en un primer
momento, ya que uno al ver con posterioridad el resultado
de sus acciones, puede comenzar a forjar una idea de
su Ascendente y además la idea que elabore nunca
va a ser testimonio completo porque el Ascendente siempre
va delante de la idea. O sea, cuando uno cree que ya
entendió es sólo porque entiende lo que
ya pasó, pero no porque uno esté entendiendo
lo que va a pasar y lo que está sucediendo ahora.
Pero ello no nos debe conducir a considerar los aspectos
al Ascendente de una manera tan esquemática como
sería por ejemplo el estimar como equivalentes
un trígono que una cuadratura.
En este caso hemos de considerar que ese planeta que
se expresa a través del Ascendente, mirando toda
la carta para así entender que recibe esa persona
de ese planeta. En ese sentido no podemos decir que
todas las personas que tienen un mismo planeta en similar
aspecto al Ascendente, tienen el mismo tipo de experiencias.
Por ejemplo, no todas las personas con una cuadratura
de Venus al Ascendente sufrirán en el amor. Si
es una persona muy emocional, con mucho agua y tierra
y que tiene buenos aspectos en general y
a Venus en un signo acuático, de repente sucede
al revés, y es alguien que tiene fuerza para
expresar sus sentimientos de una manera más natural.
Por ejemplo, la Luna en cuadratura al Ascendente lo
más probable es que se encuentre en signos que
naturalmente se encuentren en situación de cuadratura
(salvo que sea un aspecto disociado) y entonces ahí,
uno tiene un problema, porque la Luna va
a estar en un signo que es incompatible
con el Ascendente, que se lleva mal en el sentido tradicional
y entonces hay un impulso que es muy básico para
un lado y una gran espontaneidad para el otro. La Luna
y el Ascendente en aspecto son como dos fuerzas muy
básicas, muy primitivas y muy inconscientes también.
Todos los cambios físicos que se dan, que tienen
que ver con el estado de ánimo y con el espíritu
de la persona, según porque etapa está
pasando, por como se encuentra, si está más
o menos armonizada, etc., son todos elementos que tienen
que ver con el Ascendente.
Por ejemplo, una persona con Ascendente Escorpio y que
se encuentre pasando por un momento difícil en
la vida, va a tener una mirada oscura, sombría,
apagada, como que hay una fuerza interior, pero no se
la ve brillar. Pero si esa misma persona está
pasando por un buen momento, si se siente armonizada,
enamorada o contenta, va a tener una mirada intensa
pero brillante, o sea, escorpiana pero de otra calidad
de vibración. Y eso se le ve en la cara.
Cuando la persona se armoniza y comienza a ser más
espontánea, su cara y su cuerpo son los primeros
en dar cuenta de ello y eso es algo muy notorio en tanto
que quienes nos rodean se dan plena cuenta de ello.
El Ascendente entonces es la forma que tiene la fuerza
vital para expresarse a si misma; es un punto de expresión
de la energía vital de uno mismo. Por eso el
Ascendente se refleja también en gran medida
de una manera corporal, dada su espontaneidad y su no
reflexividad. El Ascendente es actuar, actuar, es la
acción en su más plena esencia. Es como
si fuera una fuerza abstracta que se encarnó
en uno. Las facciones de uno son como son porque el
Ascendente es así; el aspecto de la persona es
de tal manera porque es una expresión de su energía
primaria, simbolizada por el Ascendente.
Todas estas cosas hay que buscarlas como en todo los
juegos que el Zodíaco va planteando, ya que la
Astrología como disciplina en si misma va generando
sus propias hipótesis, y muchas veces el ejercicio
es buscar lo que hay en común, lo que subyace
en el fondo y que es como un modelo básico que
genera otros símbolos más complicados
o que se abren como un abanico de símbolos diferentes,
de un núcleo que es como un centro energético
y no un símbolo. Sería en una palabra,
el símbolo último que no se puede formular
dada su propia abstracción y todos los símbolos
remitirían en última instancia a esa idea,
a ese centro. Y ese núcleo sería una verdad
que no se puede formular en forma directa. Y ese es
al Ascendente.
Dadas las limitaciones obvias que en cuanto a extensión
podemos abarcar, recomendamos el siguiente espacio:
http://groups.msn.com/astrologiapsicologica/
La misma consiste en una propuesta de reflexión
y de intercambio de experiencias, ideas y teorías
tendientes al desarrollo de una nueva Astrología,
más acorde con los cambiantes tiempos presentes.
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