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ASTROLOGÍA PSICOLÓGICA (y II)

Y a veces, como decíamos, fruto de la represión y/o de condicionamientos de distinta índole (familiar, social, económica, cultural, religiosa, política, etc.) habrán planetas-personajes que serán obligados a ocultarse, es decir, pasarán a conformar parte de la sombra inconsciente de nuestro ser, con el consiguiente cercenamiento de nuestra integridad psíquica, y que sólo serán (y lo harán) capaces de expresarse en forma deformada e indirecta a través de los sueños, los síntomas, las enfermedades, los conflictos y las crisis, y que en los casos en que hayan de ser proyectados hacia el medio circundante, los habremos de vivir con el nombre de "destino" , como acontecimientos provenientes del exterior, totalmente "ajenos" a nuestra consciente voluntad.

Y es por ello que encontramos que la carta natal es un magnífico instrumento para la navegación por nuestros propios espacios interiores, puesto que al mostrarnos todos los personajes que hacen y deshacen a nuestra vida, nos permite conocer y re-conocer no sólo a aquellos que estamos dispuestos a aceptar como nuestros sino que a un mismo tiempo nos permite visualizar y dar cabida a aquellas fuerzas que representan facetas de nuestra existencia a las que inconscientemente pretendemos desconocer como propias, ocultándolas, por lo general de forma muy insatisfactoria, de nuestra propia mirada y de la de quienes nos rodean. Además, en tanto que la Astrología no es una disciplina moralista -otro que ver son los Astrólogos- conlleva el hecho de que todos los signos zodiacales presentan a un mismo tiempo facetas positivas y negativas y en una misma persona pueden manifestarse unas y en otras ocasiones otras cualidades del mencionado espectro simbólico y aún, en no pocos casos, rigidizarse dicha expresión revelándose sólo una modalidad, mientras la otra se mantiene oculta, independientemente de que la visible sea la positiva o la negativa indistintamente, pues tanto podemos negar, ocultar y procurar "deshacernos" de aspectos tanto positivos como negativos de nuestra propia persona, es decir, no sólo podemos reprimir facetas propias que consideramos como "malas" sino que también podemos hacerlo y no en menor medida con nuestras potencialidades y recursos innatos.

Entonces, cuando un consultante acude en busca de asesoramiento astrológico, la pregunta que nos hacemos es: ¿Cuál es el significado de la crisis que esta persona se encuentra viviendo?; ¿Qué mensaje se encuentra en ella implícito?; ¿Qué es lo que esa persona debe aprender de esta situación?. Por ejemplo, puede acudir por motivos afectivos para encontrar pareja, una mujer que busca un hombre afectuoso, cariñoso, deseoso de formar un hogar y constituir una familia, pero ésta no atrae más que hombres que quieren pasar el "buen rato", que no están dispuestos a aceptar compromisos, etc.. Pues en esta situación, más que el hecho de desear una pareja hay otros elementos en juego. O en el caso de una pareja que desea formalizar una relación, y que por ejemplo desean saber si será o no una relación duradera. Más que afirmar o negar la durabilidad y complementariedad de la relación, se puede trabajar sobre los puntos fuertes y débiles de la pareja y sobre el grado de comunicación entre ellos existente, en torno a las necesidades y tiempos de cada uno, además de investigar sobre la posible existencia de "contratos ocultos" de carácter inconsciente (por ejemplo, tu haces esto y a cambio yo hago esto otro por ti).

En este orden de cosas, vemos que la carta astral es un gran mapa representativo y representante fidedigno tanto de nuestras fortalezas como de nuestras debilidades y frustraciones; tanto muestra lo mejor de lo que somos como nuestras propias oscuridades tan temidas y ocultadas.
En conclusión, la Astrología Psicológica nos conduce a la consideración plena y definitiva de que a nuestras vidas no las controlan los planetas, sino que somos nosotros mismos quienes a través de nuestras formas de pensar y sentir, en definitiva, de ser en el mundo, constelamos una cierta realidad y los planetas son tan sólo un reflejo de esa realidad por nosotros co-construida y co-constituida.

Los planetas y su alineación en el espacio sideral no son los culpables de nuestros "errores", de nuestras neurosis ni de que nos sucedan "cosas malas", así como tampoco lo son de nuestras suertes y éxitos.

Una carta natal es un mapa de carácter descriptivo, pero el mapa no es el territorio, es decir, es una descripción de nuestro ser, pero ello no conlleva el que seamos de una u otra manera, es decir, no condiciona nuestra identidad personal.

De esta manera, lo "bueno" y/o lo "malo" que atraemos hacia nuestras vidas son tan sólo un mero reflejo de nuestro interior consciente y/o inconsciente. El mapa natal puede indicarnos y señalarnos posibles zonas de conflicto, pero reside en cada uno de nosotros tener la honradez y el coraje de y por asumir la plena responsabilidad de armonizarnos a través de la resolución e integración de nuestras áreas fragmentadas en una gestalt mayor y más totalizante a la vez que totalizadora.

Para finalizar citaremos a título de ejemplo el caso mencionado al inicio de nuestra exposición referente a la alineación planetaria de Marte en cuadratura con Neptuno (arco angular de 90°). Como afirmáramos, podemos decir que la persona en cuya carta aparezca este aspecto, tenderá a la neurosis, a ser traicionera y confusa, de carácter violento, etc., etc. Pero que distinto es si en un diálogo con esa persona "trabajamos" conjuntamente viendo como puede estar tomando partido por una de las dos energías planetarias en desmedro de una segunda que sería relegada al inconsciente (reprimida), negando su existencia aunque continúa la misma pero oculta, manifestándose subliminalmente como síntomas, enfermedades, conflictos o en ocasiones, siendo proyectada hacia el entorno circundante, siendo depositada dicha energía, por ejemplo, sobre una pareja y viviendo entonces a dicho planeta-energía como "destino", como algo que nos pasa sin nosotros ser mínimamente responsables de ello.

A partir de ese momento, podremos ir construyendo junto al consultante una tercera posibilidad, la que nacerá de la toma de conciencia por parte del cliente de la existencia de una "fuerza" negada pero que le pertenece. Recién entonces llegaremos a resolver el conflicto sin negar a ninguno de los planetas implicados, sino que por el contrario estableceremos un vínculo comunicativo entre ellos y brindándole a cada energía su respectivo espacio, sin priorizar ninguna de ellas en desmedro de la otra, sino buscando un equilibrio dinámico. Es decir, comprender que ambos planetas expresan tendencias y necesidades y ninguno de ellos es bueno o malo de por sí, además y por sobre todas las cosas, ambos son y somos nosotros mismos; son parte constitutiva de nuestro ser y por ende no podemos negarlos sin negarnos. Por ello debemos aceptar todas las partes de la carta astral y darles a cada una de ellas un reconocimiento de su existencia y de su valor, así como permitirles que no es sino un permitirnos a nosotros mismos el expresarnos en forma plena, directa, sincera y honrada.

En pocas palabras, todo planeta que se encuentre reprimido siempre hallará la manera de expresarse, aunque de manera problemática como ya explicamos; pero tenemos la capacidad de tener la honestidad y la voluntad, así como la pasión y el amor por la vida para lograr descubrir los orígenes de nuestros conflictos y de nuestras ideas autoderrotistas y a través de la paciencia, la fe y la esperanza, transitar por el camino del autodescubrimiento personal, mediante la aceptación e integración armónica y dinámica de todos nuestros planetas y así constituirnos en seres más plenos, sanos y conscientes de nuestra participación y lugar en el cosmos.

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