|
Y a veces, como decíamos, fruto de la represión
y/o de condicionamientos de distinta índole (familiar,
social, económica, cultural, religiosa, política,
etc.) habrán planetas-personajes que serán
obligados a ocultarse, es decir, pasarán a conformar
parte de la sombra inconsciente de nuestro ser, con
el consiguiente cercenamiento de nuestra integridad
psíquica, y que sólo serán (y lo
harán) capaces de expresarse en forma deformada
e indirecta a través de los sueños, los
síntomas, las enfermedades, los conflictos y
las crisis, y que en los casos en que hayan de ser proyectados
hacia el medio circundante, los habremos de vivir con
el nombre de "destino" , como acontecimientos
provenientes del exterior, totalmente "ajenos"
a nuestra consciente voluntad.
Y es por ello que encontramos que la carta natal es
un magnífico instrumento para la navegación
por nuestros propios espacios interiores, puesto que
al mostrarnos todos los personajes que hacen y deshacen
a nuestra vida, nos permite conocer y re-conocer no
sólo a aquellos que estamos dispuestos a aceptar
como nuestros sino que a un mismo tiempo nos permite
visualizar y dar cabida a aquellas fuerzas que representan
facetas de nuestra existencia a las que inconscientemente
pretendemos desconocer como propias, ocultándolas,
por lo general de forma muy insatisfactoria, de nuestra
propia mirada y de la de quienes nos rodean. Además,
en tanto que la Astrología no es una disciplina
moralista -otro que ver son los Astrólogos- conlleva
el hecho de que todos los signos zodiacales presentan
a un mismo tiempo facetas positivas y negativas y en
una misma persona pueden manifestarse unas y en otras
ocasiones otras cualidades del mencionado espectro simbólico
y aún, en no pocos casos, rigidizarse dicha expresión
revelándose sólo una modalidad, mientras
la otra se mantiene oculta, independientemente de que
la visible sea la positiva o la negativa indistintamente,
pues tanto podemos negar, ocultar y procurar "deshacernos"
de aspectos tanto positivos como negativos de nuestra
propia persona, es decir, no sólo podemos reprimir
facetas propias que consideramos como "malas"
sino que también podemos hacerlo y no en menor
medida con nuestras potencialidades y recursos innatos.
Entonces, cuando un consultante acude en busca de asesoramiento
astrológico, la pregunta que nos hacemos es:
¿Cuál es el significado de la crisis que
esta persona se encuentra viviendo?; ¿Qué
mensaje se encuentra en ella implícito?; ¿Qué
es lo que esa persona debe aprender de esta situación?.
Por ejemplo, puede acudir por motivos afectivos para
encontrar pareja, una mujer que busca un hombre afectuoso,
cariñoso, deseoso de formar un hogar y constituir
una familia, pero ésta no atrae más que
hombres que quieren pasar el "buen rato",
que no están dispuestos a aceptar compromisos,
etc.. Pues en esta situación, más que
el hecho de desear una pareja hay otros elementos en
juego. O en el caso de una pareja que desea formalizar
una relación, y que por ejemplo desean saber
si será o no una relación duradera. Más
que afirmar o negar la durabilidad y complementariedad
de la relación, se puede trabajar sobre los puntos
fuertes y débiles de la pareja y sobre el grado
de comunicación entre ellos existente, en torno
a las necesidades y tiempos de cada uno, además
de investigar sobre la posible existencia de "contratos
ocultos" de carácter inconsciente (por ejemplo,
tu haces esto y a cambio yo hago esto otro por ti).
En este orden de cosas, vemos que la carta astral es
un gran mapa representativo y representante fidedigno
tanto de nuestras fortalezas como de nuestras debilidades
y frustraciones; tanto muestra lo mejor de lo que somos
como nuestras propias oscuridades tan temidas y ocultadas.
En conclusión, la Astrología Psicológica
nos conduce a la consideración plena y definitiva
de que a nuestras vidas no las controlan los planetas,
sino que somos nosotros mismos quienes a través
de nuestras formas de pensar y sentir, en definitiva,
de ser en el mundo, constelamos una cierta realidad
y los planetas son tan sólo un reflejo de esa
realidad por nosotros co-construida y co-constituida.
Los planetas y su alineación en el espacio sideral
no son los culpables de nuestros "errores",
de nuestras neurosis ni de que nos sucedan "cosas
malas", así como tampoco lo son de nuestras
suertes y éxitos.
Una carta natal es un mapa de carácter descriptivo,
pero el mapa no es el territorio, es decir, es una descripción
de nuestro ser, pero ello no conlleva el que seamos
de una u otra manera, es decir, no condiciona nuestra
identidad personal.
De esta manera, lo "bueno" y/o lo "malo"
que atraemos hacia nuestras vidas son tan sólo
un mero reflejo de nuestro interior consciente y/o inconsciente.
El mapa natal puede indicarnos y señalarnos posibles
zonas de conflicto, pero reside en cada uno de nosotros
tener la honradez y el coraje de y por asumir la plena
responsabilidad de armonizarnos a través de la
resolución e integración de nuestras áreas
fragmentadas en una gestalt mayor y más totalizante
a la vez que totalizadora.
Para finalizar citaremos a título de ejemplo
el caso mencionado al inicio de nuestra exposición
referente a la alineación planetaria de Marte
en cuadratura con Neptuno (arco angular de 90°).
Como afirmáramos, podemos decir que la persona
en cuya carta aparezca este aspecto, tenderá
a la neurosis, a ser traicionera y confusa, de carácter
violento, etc., etc. Pero que distinto es si en un diálogo
con esa persona "trabajamos" conjuntamente
viendo como puede estar tomando partido por una de las
dos energías planetarias en desmedro de una segunda
que sería relegada al inconsciente (reprimida),
negando su existencia aunque continúa la misma
pero oculta, manifestándose subliminalmente como
síntomas, enfermedades, conflictos o en ocasiones,
siendo proyectada hacia el entorno circundante, siendo
depositada dicha energía, por ejemplo, sobre
una pareja y viviendo entonces a dicho planeta-energía
como "destino", como algo que nos pasa sin
nosotros ser mínimamente responsables de ello.
A partir de ese momento, podremos ir construyendo junto
al consultante una tercera posibilidad, la que nacerá
de la toma de conciencia por parte del cliente de la
existencia de una "fuerza" negada pero que
le pertenece. Recién entonces llegaremos a resolver
el conflicto sin negar a ninguno de los planetas implicados,
sino que por el contrario estableceremos un vínculo
comunicativo entre ellos y brindándole a cada
energía su respectivo espacio, sin priorizar
ninguna de ellas en desmedro de la otra, sino buscando
un equilibrio dinámico. Es decir, comprender
que ambos planetas expresan tendencias y necesidades
y ninguno de ellos es bueno o malo de por sí,
además y por sobre todas las cosas, ambos son
y somos nosotros mismos; son parte constitutiva de nuestro
ser y por ende no podemos negarlos sin negarnos. Por
ello debemos aceptar todas las partes de la carta astral
y darles a cada una de ellas un reconocimiento de su
existencia y de su valor, así como permitirles
que no es sino un permitirnos a nosotros mismos el expresarnos
en forma plena, directa, sincera y honrada.
En pocas palabras, todo planeta que se encuentre reprimido
siempre hallará la manera de expresarse, aunque
de manera problemática como ya explicamos; pero
tenemos la capacidad de tener la honestidad y la voluntad,
así como la pasión y el amor por la vida
para lograr descubrir los orígenes de nuestros
conflictos y de nuestras ideas autoderrotistas y a través
de la paciencia, la fe y la esperanza, transitar por
el camino del autodescubrimiento personal, mediante
la aceptación e integración armónica
y dinámica de todos nuestros planetas y así
constituirnos en seres más plenos, sanos y conscientes
de nuestra participación y lugar en el cosmos.
|