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6- LOS CUATRO ELEMENTOS
Es solo a partir del cuadro anterior (cuyo análisis
y reflexión minuciosos recomendamos) es que cabe
dar el paso siguiente, definiendo a los Cuatro Elementos.
Para ello, sin embargo, debemos hacer algunas consideraciones
preliminares que consideramos de gran importancia. Para
ello necesitamos referirnos nuevamente a esa obra invalorable
que es EL KYBALION. Todos los progresos
pasados, presentes y futuros de nuestra disciplina se
hallan en germen en sus páginas para quien sepa
ver. Allí se lee el aforismo hermético
Todo tiene padre y madre en el Universo
(el cual equivale al ex-nihilo nihil o Nada proviene
de la nada de Lucrecio). Precisamente de esto
se tratará aquí al subrayar que en toda
generación deben interactuar un principio activo-masculino-positivo
y otro que es pasivo-femenino-negativo. El principio
masculino es dinámico-activo y el femenino plástico-receptivo,
empleando estos términos como siempre en un sentido
analógico y no literalmente. El Principio Masculino
se designa como CÁLIDO y el femenino como HÚMEDO.
Pero en el Cosmos todo Principio activo tiene su contrario
y así surgen las dos restantes Cualidades Primitivas:
FRÍGIDO (como opuesto a CÁLIDO) y SECO
(como opuesto a HÚMEDO). Esto es una consecuencia
de la LEY DE POLARIDAD, ya mencionada. Resultan así
dos pares de opuestos CÁLIDO-FRÍGIDO y
HÚMEDO-SECO. La primera de estas oposiciones
es considerada como MASCULINO-ACTIVA en función
de su energía predominante y la segunda, HÚMEDO-SECO,
como FEMENINO-PASIVA.
Al respecto de lo anterior debe evitarse cuidadosamente
caer en un maniqueísmo absurdo, sosteniendo que
de un extremo o polo se pasa al opuesto sin gradaciones
intermedias. Esto evidentemente no es así (como
la experiencia cotidiana demuestra) y para pasar de
un extremo al otro nos tropezamos con infinitos matices
y variantes intermedias. Por ello será burdo
pretender que en determinados individuos se presenten
todas las cualidades de un determinado Principio o Elemento
tales como aquí se exponen. No hay, lo subrayamos,
ejemplares puros. Esto también previene contra
el uso de recetas mecánicas de interpretación
que solo conducen al error y al ridículo. La
vida es incomparablemente más rica y variada
que tales aforismos tontos y rígidos.
De los cuatro Principios o Cualidades así resultantes,
ninguno se puede manifestar en forma aislada o pura
sin mezcla de los otros y lo mismo se puede afirmar
sin vacilar de los Cuatro Elementos que trataremos acto
seguido.
Las Cualidades Primitivas se combinan entre ellas para
formar los CUATRO ELEMENTOS, que es lo que estudiaremos
acto seguido. En estas combinaciones ninguna de las
cuatro Cualidades Primitivas puede combinarse con su
opuesta pues de ello resultaría anulación
y/o equilibrio recíprocos. Por lo que solo quedan
cuatro combinaciones posibles. Por supuesto, queda bien
entendido que la palabra Elemento no tiene aquí
por cierto el significado químico usual (como
substancia simple) sino que con este vocablo se alude
a estados del ser o modos de existir a nivel filosófico,
compuestos a partir de las Cualidades Primitivas, y
que se traducen y manifiestan en cualidades y actitudes
características en distintos ordenes de la existencia
(de manera en todo similar a lo que ocurría con
las Cualidades Primitivas). De modo que cualquier interpretación
literal o meramente física queda por completo
excluida: todo sentido es aquí exclusivamente
analógico-simbólico. El FUEGO no es aquí
fuego ordinario sino un modo de ser. Lo mismo ocurre
exactamente con los otros elementos Aire, Agua y Tierra
los que no significan en modo alguno un gas, un líquido
ni la sustancia sólida que cada día pisamos.
Como bien señala Boris Pâque la preocupación
esencial de los antiguos hermetistas y alquimistas era
la transmutación la que referían a los
elementos. Pero en realidad tal transmutación
se refería en forma velada a los seres humanos
exclusivamente como proceso profundo de cambio interior
y elevación espiritual de la existencia. He aquí
una clave verdaderamente valiosa para seguir adelante
los que puedan hacerlo. La palabra transmutación
(como señalaba muy explícitamente el Prof.
Reichelt) tiene en esto un significado distinto al de
transformación, ya que esta última solo
alude a un cambio exterior y superficial que no llega
a lo profundo, a la esencia.
Veamos como se generan los Cuatro Elementos
(Fuego, Aire, Agua y Tierra) por combinación
de las Cualidades Primitivas dos a dos.
ELEMENTOS ACTIVO-MASCULINO-POSITIVOS
CALIDO+SECO -- FUEGO (predomina CÁLIDO)
CÁLIDO+HÚMEDO -- AIRE (predomina HÚMEDO)
El Elemento FUEGO se genera por la combinación
de la predominante Cualidad Cálido con Seco.
AIRE surge como combinación de la predominante
Cualidad Húmedo con Cálido. En la misma
forma se interpretan los dos restantes casos. Según
Henri Gouchon (en su Dictionnaire Astrologique)
la combinación en los Elementos de las Cualidades
Primitivas se produce siempre en proporción 5
a 4 pero esta afirmación resulta ciertamente
muy discutible. Todo indicaría proporciones que
varían no solo para cada elemento sino además
en cada caso.
ELEMENTOS PASIVO-FEMENINO-POSITIVOS
FRÍGIDO+HÚMEDO -- AGUA (predomina FRÍGIDO)
FRÍGIDO+SECO -- TIERRA (predomina SECO)
En el Elemento FUEGO predomina la potencia expansiva,
penetrante, activante, iluminante. En el Elemento TIERRA
predomina la potencia de coherencia, adhesiva y centrípeta
que materializa la solidez.
El hecho que la Cualidad HÚMEDO predomine en
el Elemento AIRE y no en el Elemento AGUA nos dice a
las claras que aquí también estas denominaciones
deben ser entendidas de manera analógica y no
literalmente. Las antiguas enseñanzas herméticas
precisamente definían lo HÚMEDO como lo
que no posee límites en sí mismo,
lo que se aplica y corresponde mucho más ajustadamente
a nuestra noción física de fluidez
que a nuestra noción de humedad.
El AIRE es eminentemente fluido y elástico (HÚMEDO)
y expansivo (CÁLIDO): corresponde bien y representa
a la combinación de esas dos Cualidades Primitivas.
El AGUA (como substancia) tiene menor fluidez (o mayor
viscosidad) que el aire: así vemos que al elemento
AGUA le corresponde como Cualidad Primitiva dominante
lo FRÍGIDO. En el Elemento AGUA corresponde destacar
la potencia de disolución, de desintegración,
de absorción y sobre todo de receptividad de
lo que le llega.
A partir de lo anterior podemos construir un nuevo
cuadro donde volcaremos las características y
palabras claves correspondientes a los cuatro Elementos
en relación a los distintos ordenes de la existencia.
| Fuego |
| Combustión, ignición,
febrilidad, ebullición. Dinamización,
violencia e intermitencia del movimiento, entrecortado,
brusco, impactante, quemante, irregular,
destrucción, desecación, prisa. |
| Plano anímico-psicológico: |
Creación-Empuje (Igne natura
renovatur integra decían los antiguos en
otro contexto). Temperamento colérico (bilioso).
Expansión, naturaleza dominante, entusiasmo,
celo, dignidad, ambición, , actividad, energía,
ardor, seguridad, ambición-empuje, ordenar,
organizar, fervor, pasión, coraje, generosidad,
prodigalidad, ímpetus y arrebatos, independencia,
justicia, franqueza, espontaneidad, fogosidad, ardor,
, extremos en devoción (y en fanatismo),
auto-confianza notoria, , creer-afirmar-animar-activar. |
| Lo negativo: |
temeridad a menudo descontrolada.
Voluntad de poder y ansia febril de liderazgo:
incita a otros. Irascibilidad, agresividad, violencia,
exageración, impaciencia crónica,
soberbia, parcialidad, precipitación, cólera,
absolutismo, intolerancia, temeridad, descontrol,
el workholic: hiperactivo en exceso, destructivo,
imprevisión, en individuos inferiores la
envidia es muy notoria, desconsideración,
inconsecuencia, parcialidad, agresividad, combatividad
atropello, arrebato, presunción, orgullo,
vanidad, susceptibilidad, pasiones ardientes,
imperio despótico violencia, impaciencia.
|
| Posición filosófico-estética: |
idealismo (doctrina platónica).
Aquí (en contraposición al realismo)
predomina la idea-concepto (o representación
subjetiva en el espíritu) de la realidad
objetiva sobre esta última. El conocimiento
es fruto de la experiencia personal y directa: poco
permeable para recibir consejos o aprovechar la
experiencia ajena. El individuo se desvanece frente
al rol que él mismo adopta y que goza representando:
poco o nada de tiempo le queda para la imaginación.
Sublimación real o pretendida adoptando una
causa.
|
| Aire |
| Fecundación,
maduración, expresión, volatilización,
cocción, ventilación,
movilidad, variación, putrefacción,
generación intelectual, nutrición,
atracción. |
| Plano anímico-psicológico: |
Expresión (de ex-: fuera
de). Temperamento sanguíneo. Sociabilidad,
filantropía, sutileza, fineza, destreza,
ingeniosidad, adaptación. Diplomacia que
a menudo llega a la falsedad y el cinismo. Entusiasmo
y ardor puramente intelectuales. Armonía,
urbanidad, buen gusto, movilidad en deseos, ideas
y sentimientos, intuición y juegos con las
ideas, rapidez mental, asimilación, espontaneidad,
sensualidad refinada. No se involucra demasiado
en nada a pesar de ser cooperativo y sociable. Flexibilidad
de espíritu y de carácter, impresionabilidad,
sensitividad intelectual: altamente perceptivo.
Intuición, imaginación, creatividad,
Esprit, reacciones mentales vivaces,
excitabilidad intelectual, sensibilidad artístico-estética,
habilidad, magnanimidad: espíritu amplio
y liberal, sociabilidad, distracción, savoir
faire, Disposición para expresarse
mediante juegos de fisionomía (expresiones
faciales), palabra, escritos, dibujos. Necesidad
de transmitir y comunicar. Inclinación a
la metáfora, el sobrentendido y el juego
con ideas y palabras. |
| Lo negativo: |
Escapismo mental. Salta de una
idea a la otra como el pajarito de rama en rama:
es colibrí o gorrión intelectual
de acuerdo a su nivel. Frivolidad, superficialidad:
deslumbradores de poco peso intelectual
real, ligereza, su inteligencia y lucidez aparentes
a menudo son solo un bluff. Frecuentemente
dosis pequeñas o grandes de crueldad mental,
intrigas y conspiraciones como juego intelectual,
insidia. Sentimientos afectivo-amistosos muy superficiales:
su principal preocupación es egocéntrica-narcisista,
volubilidad en todos los órdenes. Tendencia
a la impaciencia intelectual. Capacidad de análisis
y juicio limitadas pues no se detiene demasiado
en una sola idea o asunto: poco profundo. Donjuanismo
en el hombre o coquetería extrema y refinada
en la mujer, divismo narcisista: querer
ser visto y admirado. Tendencias utopistas. Exuberancia
verborrágica a veces abrumante e insoportable:
charlatán. Inmadurez (poca resistencia
a la frustración), infantilismo egoísta.
|
| Posición filosófico-estética: |
expresionismo, como
disposición de un artista o escritor a presentar
o alterar la realidad de acuerdo a su elaboración,
intuición e imaginación personales.
El conocimiento es resultante del intercambio con
la gente: interacción mental receptiva con
otros. Actitud sociable y comunicativa natural.
|
| Agua |
| Inestabilidad, acuosidad,
desagregación, dispersión, receptividad,
ablandamiento, suaviza, enfría y calienta,
metabolismo, nutrición. |
| Plano anímico-psicológico: |
Impresiones. Temperamento linfático
(flemático). Sensibilidad y empatía,
calma, emociones fáciles, reposo. Tacto,
memoria, tierno sentimentalismo, romanticismo. Altamente
imaginativo. |
| Lo negativo: |
Pasividad, lascividad, indiferencia,
abulia, versatilidad, inconstancia, pereza, inestabilidad
(naturaleza tornadiza), incapaz de esfuerzos volitivos,
dejarse llevar, tendencia marcada
a la inactividad física, cómodo,
somnoliento e incluso letárgico, apatía,
indolencia, abulia, incuria, desaliño,
inacción, timidez, temores imaginarios,
fantasía exacerbada, hipersensibilidad
enfermiza. Astenia, falta o decaimiento considerable
de energía y de fuerzas. Enemigo de obligaciones
y horarios y a veces sensualidad exacerbada y
hasta enfermiza. Delirantes, temores fantasiosos,
tendencia a persuadirse por razones emotivas y
subjetivas que priman sobre las objetivas, ensueños
melancólicos, escapismo y dispersión
mental emotivo-fantasiosos, sumisión y
dejarse guiar, inconsciencia e irresponsabilidad,
flojedad, molicie, incertidumbre, indiferencia,
desinterés por el mundo real. Ambición
de prosperidad material como llave de la inacción
material: su alegría exige y presupone
quietud pasiva y reposo.
|
| Posición filosófico-estética: |
Impresionismo, centrado en volcar
las impresiones recibidas de un modo subjetivo y
fantasioso, a menudo divorciado de la realidad.
El conocimiento es de naturaleza subjetiva y está
centrado en la auto-preservación. La presencia
del elemento AGUA es indispensable para que el ser
humano sea algo plenamente logrado. De carecer de
este Elemento es notoria la ausencia de sentimientos
y sensibilidad.
|
| Tierra |
| Fijación, cohesión,
adhesión, solidez y resistencia, coagulación,
estancamiento, cristalización, atonía,
contracción, pesantez e inercia, conglomeración,
repulsión. |
| Plano anímico-psicológico: |
Realizaciones, posesividad y sólida
objetividad. Temperamento nervioso (melancólico)
y tenso. Melancolía, reserva, modestia, prudencia,
y objetividad fría, reglas fijas y obstinación,
espíritu práctico, sólido,
conservador y pragmático, poco o nada flexible,
parsimonia, economía, reflexión, ponderación,
meditación. concentración, deducción,
misantropía en mayor o menor grado: proclividad
a refugiarse en la torre de marfil.
Construcción práctica y concreta,
elaboración, juicio, creación elaborada
y fatigosa, constancia perseverante, tenacidad,
paciencia, abstracción, prudencia, frialdad
objetiva. Abstracción del ambiente: concentración
mental, reflexión, razón, exactitud,
capacidad para examinar, analizar, comparar y juzgar.
Disposición para ejecutar y obtener resultados
sólidos, tangibles, mensurables y monetizables.
Principios del beneficio, de la adquisición,
la posesión y la acumulación como
normas vitales. Atención observadora y ejecutante,
don de observación. Mide y compara juntando
datos y hechos. Ansia de acumular conocimientos
e informaciones de todo tipo y en todos los niveles
y ordenes de la vida. |
| Lo negativo: |
pereza e inactividad cuando prevalece
Frígido. Los afectos dependen más
del sentido del deber que de emociones reales
y están condicionados por la seguridad
material: poca ternura, frialdad sentimental.
Rigidez: tiranía consigo mismo y a menudo
con los otros. Temperamento económico con
tendencia a la avaricia. Su felicidad y seguridad
supone y antepone el bienestar material. Predominan
a menudo en individuos inferiores el interés
material y el afán posesivo sobre el sentido
del honor y la ética. Duda, negación,
desconfianza, visión rígida de la
vida. Obstinación y celo fanáticos
y a menudo vengativos. Resentimientos y rencores
muy duraderos. Egoísmo (egocéntrico)
con tendencia al pesimismo y negatividad. Escepticismo
y materialismo.
|
| Posición filosófico-estética: |
Realismo aristotélico. Todo
se basa en los hechos objetivos, en la solidez de
argumentos y en las realidades concretas materiales
del mundo exterior, no importa cuan feas o repulsivas
puedan ser estas. Tendencia al materialismo posesivo.
Exclusión sistemática de quimeras,
sueños, utopías y fantasías.
El conocimiento es resultado de la observación
minuciosa, acumulación de datos y el profundo
y riguroso análisis crítico-comparativo.
|
6.1- NOTA SOBRE LO APOLÍNEO
Y LO DIONISÍACO
En su conocido libro sobre los Cuatro Elementos, Stephen
Arroyo pretende hacer pasar por científicas a
muchas afirmaciones incorrectas que fácilmente
pueden confundir al lector desprevenido. La exposición
de Arroyo es superficial y, aún queriendo aparentar
ser moderna, resulta propia de siglos pasados por su
apego continuo a nociones tan falsas e insostenibles
como la energía astral. Sin embargo
de su libro queremos analizar un párrafo donde
trata al pasar una idea importante que merece más
detalle. Marc Edmund Jones sostiene que el aire y el
fuego son expresiones manipulativas y extensionales
de la energía vital mientras que la tierra y
el agua son sustentadoras y extensivas.
Arroyo sugiere erróneamente que ambas calificaciones
se ajustan respectivamente a las nociones de lo apolíneo
y lo dionisíaco, provenientes de la Grecia clásica
(lo de apoloniano y dionisiano corre por cuenta del
traductor de Arroyo: aquí los escribimos como
siempre se hizo y se debe hacer). Estas nociones son
bastante más complejas en realidad. De lo apolíneo
subrayaremos la olímpica serenidad, la contemplación,
la plástica armonía, el orden claro y
luminoso de la sabiduría y de la mesura, el orden
racional y el límite justo para todas las cosas.
Como subrayó genialmente Friedrich Nietzche (El
nacimiento de la tragedia sin olvidar sus Ensayo
de autocríticay Ditirambos dionisíacos)
en contraposición a lo apolíneo y formando
con este en apariencia un par de opuestos hallamos a
lo dionisíaco. Este consiste en impulsos de pasiones
turbias y desordenadas, de la afirmación y de
la fortaleza vitales y de lo heroico que avanza por
sobre todas las penas y dolores, de lo creativo y destructivo
propio de la voluntad vital, de contrastes y luchas,
de envidias e inhumanidad, de desarmonía y exceso,
de exaltación y pesimismo. Sin este lado oscuro
o nocturno del alma griega no se podría entender
y apreciar plenamente el aspecto luminoso y armónico
que el apolíneo representa en su efectiva y plena
vitalidad. Lo dionisíaco es muy peligrosamente
anti-racional como se puede ver en los ataques de Nietzche
a Sócrates (Ver al respecto R. Mondolfo:El
infinito en el pensamiento de la antigüedad clásica.
También resulta útil el "Wõrterbuch
der Philosophie" de Eisler y Müller-Freienfels).
La síntesis de este par de opuestos es lo que
da origen a la tragedia ática. No es casual en
todo esto que el mismo Nietzche haya sido el filósofo
dionisíaco por excelencia. Carl Gustav Jung ha
retomado el asunto en su célebre libro Tipos
psicológicos. Con Nietzche subraya Jung
la correspondencia de este par con el sueño (el
ideal) en lo que toca a lo apolíneo y la embriaguez
(Rausch: la intoxicación) en lo referente a lo
dionisíaco. Pero Jung no cae en la infección
dionisíaca y en su obra denuncia a Nietzche muy
claramente. Lo anterior pone bien de manifiesto que
Arroyo no entendió el tema ni el problema. Para
quien escribe resulta que la verdadera correspondencia
de este par debe buscarse en las tres gunas (o cualidades)
hindúes. Estas son sattwa (espiritualidad, sabiduría,
conocimiento, comprensión, percepción
de la unidad del Ser en la multiplicidad, armonía,
pureza, ritmo, destreza, inegoísmo, ejecución
correcta e impersonal de las acciones necesarias, ofrenda)
corresponde exactamente a lo apolíneo. Tamas
(inercia, pesadez, escepticismo, apego a pequeñeces,
corrupción, acciones incorrectas y que ocasionan
daño o pérdida a los demás, materialismo,
obstinación, falsedad, indolencia, rencor, pesimismo
negativo, materialismo y ambición material, obstinación,
falsedad )en cambio solo corresponde a una parte de
lo dionisíaco. Al respecto de las gunas la mejor
referencia es el Srimad Bhagavad Gita (versión
Suddha Dharma Mandalam) y el gran libro de Oskar Adler
La Astrología como Ciencia Oculta.
Pero esto abre un gran interrogante que no se plantearon
al parecer ninguno de los hasta aquí citados
y que surge de la correspondencia de lo apolíneo
y de lo dionisíaco con dos de las tres gunas
o cualidades: cual es la correspondencia con la tercera
guna o sea rajas?
Rajas corresponde tradicionalmente a la percepción
de la multiplicidad como permanente y desigual, la concepción
del proceso del mundo como carente de objeto y sentido
final, la ejecución de las acciones con codicia
egoísta, violencia y apego a sus frutos de la
acción, el apasionamiento, la naturaleza cruel
y dominada por las dualidades de placer y dolor. Nietzche
no se podía plantear este interrogante pues esta
guna nada tiene que ver ni con armonía espiritualizada
ni con hedonismo embriagante: no juega un rol en el
nacimiento de la tragedia sino como motivo de inspiración
pero si lo tiene y muy grande en la vida. La respuesta
obvia es que, a la luz de las definiciones dadas, habría
que desdoblar lo dionisíaco en lo rajásico
y en lo tamásico pues tiene componentes de ambas
gunas. Adler (loc. cit.) toma la posición correcta
en relación a la Astrología al asociar
las gunas a las cuadruplicidades de los signos cardinales
(rajas), fijos (tamas) y mutables (sattwa).
Por último señalaré que no debe
confundirse la dicotomía de Nietzche con la de
Oswald Spengler. En su obra capital La decadencia
de Occidente, Spengler subraya la oposición
entre lo apolíneo y lo fáustico. Aquí
las palabras tienen diferente significado que en Nietzche:
lo apolíneo hace a la perfección puramente
corporal y externa mientras que lo fáustico hace
a la belleza interior y, en su aspecto sagrado, a la
búsqueda de lo infinito, en una palabra al espíritu.
Como se ve fácilmente aquí lo apolíneo
en su exageración conduce directamente a posiciones
antitradicionales que niegan todo lo más bello
y elevado en el ser humano. Como ejemplo puede citarse
al conocido astrólogo Hans Baumgartner, apolíneo
a la Spengler, quien ha terminado predicando la
salvación por el cuerpo. Para este autor
el alma es quimera inexistente: el ser humano ideal
pasa así a ser un bello animal con más
voluntad de vida y poder que de racionalidad y nada
más que eso.
7-CONCLUSIÓN
A partir de lo anterior resulta relativamente simple
extraer corolarios del más grande interés
para el astrólogo. Solo mencionaremos aquí
una aplicación que hace a la naturaleza elemental
de los astros y que permite, mediante simples deducciones
a partir de lo anterior, hacernos conocer los atributos
y naturaleza propios de cada uno de ellos. Para esto
necesitamos conocer la constitución elemental
de los planetas en cuanto a proporciones de cada Cualidad
Primitiva en cada uno de ellos. En esto las cifras varían
según los autores. Resulta más conveniente
y objetivo mencionar los valores que cada uno consigna
para su discusión.
Como detalle curioso mencionaré que Karl Brandler-Pracht,
esoterista y astrólogo eminente, fue el maestro
del Prof. Carlos Reichelt (maestro a su vez de quien
escribe) en Berlín allí por 1919-20. Me
he permitido agregar mi propia estimación de
algunos valores ya que no siempre he coincidido con
los importantes autores citados y, además, se
carecía de estimaciones para Plutón.
| ASTRO |
CALIDO
|
FRÍGIDO
|
HÚMEDO
|
SECO
|
| LUNA |
|
5
|
6 [5.5 *]
|
|
| MERCURIO |
|
1.5
|
|
1 [1.5 *]
|
| VENUS |
0.5
|
|
4 [3.5 *]
|
|
| SOL |
5.5
|
|
|
2
|
| MARTE |
2.5
|
|
|
3
|
| JUPITER |
1.5
|
|
[1 *]
|
1
|
| SATURNO |
|
3.5
|
|
3 [1.5 *]
|
| URANO |
4 **
|
..
|
2 ** [0 ***]
|
2 *** [0 **]
|
| NEPTUNO |
|
3 **
|
5 **
|
|
| PLUTON |
3 ***
|
|
|
3 ***
|
Las cifras sin indicación son atribuidas a Morin
por Sindbad-Weiss.
(*) Según Hièroz. (**) Según Brandler-Pracht
(***)Según Dr. Spicasc.
Nota: Señalemos que el orden adoptado para los
planetas es el de la cadena cinética, la que
es importante en distintos desarrollos que no trataremos
aquí.
No obstante los valores consignados en el cuadro es
menester resaltar lo que todos saben: cada astro posee
cualidades propias (su analogía natural o general)
que no puede ser deducida totalmente de su naturaleza
elemental (como sería lo ideal) sino que es,
desde luego, materia experimental o sea conocimiento
que surge de la observación de los hechos.
Es fácil ver que en varios puntos no existe
acuerdo entre los autores citados. El tema merece discusión
pues clarificar este asunto propende a un objetivo muy
deseable como es la sistematización de la Astrología.
La cuestión está abierta. A partir de
este cuadro y sus variantes puede comenzarse un análisis
pormenorizado de la naturaleza esencial y correspondencias
de cada astro y de sus indicaciones y analogías
generales de acuerdo a su estado cósmico (celeste
y terrestre). Esto, tratado de acuerdo a la Teoría
de Determinaciones de Jean Baptiste Morin de Villefranche,
ha sido y será tema de otras publicaciones de
quien escribe. Remitimos a la sección sobre Morin
en esta misma página web. Por último,
deseo dedicar el presente artículo a todos los
estudiosos serios que puedan aprovecharlo plenamente.
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