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Morin de Villefranche
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| Morin metodologiza la
interpretación, poniendo el acento en las
casas astrológicas y diferenciando las dignidades
y debilidades planetarias según sean celestes
o terrestres. Así lo explica en el tomo N°
21 de su Astrología Gallica con la Teoria
de las determinaciones astrológicas. |
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El alemán Johannes Kepler (1571-1630) demostró
que los planetas recorren órbitas elípticas
y opinó además, que las mismas leyes que
regían en este sector del cosmos regían
en todo el Universo. Señaló también
la existencia de una fuerza que mantiene a los planetas
orbitando alrededor del Sol, fuerza que explicaría
la relación entre las fases de la Luna y las mareas.
Galileo Galilei se burlaba de Kepler porque había
dado su consentimiento de que la Luna domina el agua.
Kepler, como astrólogo que era, bien conocía
la influencia de la Luna sobre el agua, ya que rige a
Cáncer, signo de ese elemento. Y de hecho estaba
doblemente en lo cierto. La burla de Galileo ejemplificaba
en realidad como eran vistos los cultores de la astrología
por los científicos de la época. Burla que
hoy en día ejerce toda persona que se considera
racional.
La importancia de Kepler en la historia de la ciencia
es capital; la teoría de la gravedad de Isaac Newton
está basada en los descubrimientos del gran astrónomo
alemán. Por eso se ha ocultado tanto su cabal conocimiento
de la astrología (¡Dios mío, Kepler
astrólogo! ¡que mal le hace esto a la ciencia!...
exclamarían los doctos).
Kepler practicaba la astrología y hacía
horóscopos; entre ellos los del Emperador Rodolfo
II y el del general Wallenstein. Censuró a la astrología
convencional, intentando reformar la disciplina. Advirtió
a los críticos de la astrología que no
tiraran las frutas frescas junto a las podridas.
Los aspectos planetarios son la base de la astrología
kepleriana, ya que aporta nuevas relaciones de longitud
eclíptica entre planetas (como la semicuadratura,
la sesquicuadratura, el quintil, el biquintil, el septil
y el nonil), que se suman a los tradicionales aspectos
ptolemaicos (conjunción, oposición, cuadratura,
trígono, sextil, semisextil y quincuncio).
Jean Baptiste Morin de Villefranche (1583-1656) está
considerado como el más grande astrólogo
francés. Y aplica la lógica cartesiana
al ámbito del saber astrológico, sobre
todo al pasarlo por el tamiz de la razón, con
método, orden, análisis y con la clarificación
de cada argumento. Para hacer esto, Morin hizo lo mismo
que Descartes con la filosofía, no dar nada por
sentado, dudar de todo, construir una astrología
desde los mismos cimientos. Vaciarla de los contenidos
ptolemaicos que dotaban a cada planeta de "significación
universal".
En la esfera británica, el astrólogo
William Lilly (1602-1681) tuvo y tiene una
gran importancia. Es considerado un maestro en la astrología
mundana y horaria. Su enfoque tiende más a lo
profético y a lo mágico, con un estilo
que recuerda al de Nostradamus.
En su Astrología Cristiana sostiene que una astrología
predictiva bien hecha es compatible con el cristianismo.
Su predicción más espectacular tuvo que
ver con el incendio de Londres en 1666, acontecimiento
que él había predicho 15 años antes.
Luego del mismo, fue detenido como sospechoso de causarlo,
pero las investigaciones posteriores lo libraron de
culpa y cargo.
Durante la época de la Ilustración, el
arte de hacer horóscopos se extinguió
casi completamente; excepto en Inglaterra, donde algunas
personas, consideradas bastante excéntricas,
seguían interesadas en la ciencia de los astros.
A principios del siglo XIX, la astrología en
Inglaterra retoma un impulso que luego arrastraría
a toda Europa y más tarde a América.
Los astrólogos británicos adaptaron el
vocabulario científico para sus analogías
simbólicas, como la electricidad y el magnetismo.
Por otra parte, la moda del ocultismo (la sombra
de la época victoriana) también tocaba
algunos puntos coincidentes con el hermetismo y la astrología.
Por ejemplo el concepto de correspondencias entre las
distintas entidades del Universo, la existencia de seres
intermediarios entre la humanidad y Dios -ángeles,
espíritus, maestros ascendidos- con los cuales
sólo los iniciados pueden contactar.
Muchos astrólogos de la época tomaron
sus nombres a partir del nombre de ángeles, como
Sepharial, Raphael o Zidkiel.
Esta "movida" antirracional produjo numerosos
grupos de personas (artistas, poetas, intelectuales)
que se unían en sectas y sociedades secretas.
Muchos conseguían formar su propio culto, en
base a mistificaciones más que con verdaderos
misterios herméticos. Entre los más conocidos
podemos nombrar a Eliphas Lévi y a Gérard
Encausse (Papus) en el esoterismo francés. En
Inglaterra, Aleister Crowley y Dion Fortune. Entre las
sociedades secretas tenemos la Order of the Golden Down,
la Ordo Templi Orientis, la Orden de los Nuevos Templarios
y la Thule Gessellshaft.
La Sociedad Teosófica fue fundada en 1875 por
Helena Petrova Blavatsky, más conocida como Madame
Blavatsky. La Doctrina Secreta de la teosofía,
con su particular comparación de las religiones
del mundo y los conceptos de karma y reencarnación,
dotó a muchos astrólogos de una conexión
espiritual que necesitaban como complemento a lo intelectual
de su quehacer.
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