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Punto de cierre del zodíaco: Piscis. Y si en
Acuario, el ser humano trazaba un horizonte utópico
pensando mundos mejores, aquí el hombre se repliega
y se mira interiormente. Para Piscis, sin duda, existen
mundos mejores, pero para lograrlos, se hace necesario
un compromiso de bondad entre cada uno de los integrantes
de dicho mundo. Un sistema está constituido por
individuos, es decir por sentimientos más que
por ideas y preceptos por muy brillantes que sean.
Si Virgo, el signo que cierra el semi ciclo individual,
busca la perfección para dar lo mejor de sí
al otro, Piscis cerrando el semi ciclo de lo colectivo
y el zodíaco todo, debe hacerse eco de la totalidad
de las voces y las miradas para lograr una nueva perspectiva
personal e inicar un ciclo renovado en un Aries más
experimentado.
He aquí la dificultad y el riesgo de Piscis:
caer en un estado confucional, despersonalizado, en
tanto intenta oir todas las opiniones y ponerse en todas
las actitudes. Pero si no sucumbe al caos, puede decir,
como aquel personaje de Shakespeare "Soy humano
y, por tanto, nada de lo humano me es ajeno".
La tarea del actor es útil para pensar el cielo
y el infierno pisciano. Ese actor que no necesita haber
vivido el calvario de los celos para representar a Otelo
ni estar enamorado para hacer Romeo, sólo necesita
captar, entrar en empatía con el sentimiento
que atraviesa al personaje y hacerlo propio. El lado
oscuro estaría representado por el actor que
se mimetiza tanto con los personajes que no puede desprenderse,
ni por un rato, de las máscaras que le prestan
para ocultar su ser verdadero. En el primer caso, se
vive una vida enriquecida, en tanto la propia experiencia
se multiplica y gira formando nuevas vivencias como
un especial calidoscopio; en el segundo caso, la locura
cobra su tributo. Y muchas veces, la diferencia entre
una actitud y la otra es demasiado sutil, no permitiendo
dibujar una línea definida, un límite
preciso...
El símbolo de Piscis son dos peces paralelos,
mirando en sentido contrario y unidos por un cordón.
La frase evangélica de "Al César
lo que es de César y a Dios lo que es de Dios"
así como también "...que no sepa
tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda",
podrían a yudar a comprender su significado.
El hombre es portador de una doble naturaleza: terrestre
y celeste y de ninguna de las dos puede ni debe prescindir.
Tal vez nos permita comprender y redondear el párrafo
anterior, recordar que Piscis, en el cuerpo humano rige
los pies. Aquellos que obligatoriamente están
en contacto con la tierra, se "ensucian" con
ella a fin de que el resto del cuerpo pueda permanecer
erecto, con la cabeza apuntando al cielo. Cuando Jesús
lava los pies a sus discípulos no sólo
manifiesta humildad, sino que en dicho gesto, libera
a los doce de su naturaleza terrestre, los limpia para
habilitarlos como seres celestes.
Piscis es la modalidad mutable de Agua, carece de la
impulsividad del cardinal Cáncer para generar
un proceso gestatorio como así también
de la intensidad del fijo Escorpio. Su mutabilidad se
trasunta en estados psíquicos sin dirección
definida, extremadamente sensible a toda vibración
del alma propia o ajena.
Su realidad interna semeja el mundo onírico,
en tanto no existen límites ni separaciones categóricas,
y donde las cosas suceden no por razones lógicas
ni necesarias sino por cierto emparentamiento emocional
que conforma constelaciones de significados. Es un universo,
que al igual que el del sueño, se manifiesta
a través de imágenes que con fluidez derivan
y se convierten en otras y otras...
El individuo puede sentirse a merced de estos influjos,
sintiendo que carece de estructura y fortaleza para
timonear su propia vida, de manera que necesita ser
protegido y dirigido por otro, o bien se envuelve en
engañosas "corazas" como las que otorgan
el alcohol o los barbitúricos.
Pero en términos generales, nos encontramos
con personas gentiles, impresionables, receptivas y
soñadoras. La imaginación, los sentimientos
y las intuiciones les son tan reales como el mundo externo
al común de los mortales, aunque sientan dificultades
para poder verbalizar o interpretar sus experiencias
internas de manera comprensiva para los otros.
Dueños de una rica vida interior, con tendencias
hacia la mística, la música u otras manifestaciones
artísticas, exteriormente se muestran callados,
replegados sobre sí, tímidos. De gran
sensibilidad y empatía con los demás,
es común que registren premoniciones que más
tarde se cumplen.
Tolerantes, indulgentes, comprensivos, tienden a aceptar
a los demás con sus carencias, sobre todo si
los perciben débiles o sufrientes. Son capaces
de brindarse a una vida de servicio en el área
de la salud o el trabajo social. Pero virtudes tan generosas
se ven muchas veces opacadas por la dificultad para
organizar, implementar y discriminar entre verdaderos
necesitados y aprovechadores profesionales.
La actitud simpática y pasiva frente a la vida
los hace eludir los conflictos frontales. Ignoran o
se desconectan de los problemas, a la espera de que
desaparezcan por arte de magia. Fluyen sin oponer resistencia
y se deslizan de manera sutil, secreta y con una astucia
especial para lograr lo que desean.
Encontrar un cauce, como la poesía, la danza,
el teatro o la música donde volcar tanta sensibilidad
e imaginación es un factor equilibrante para
la inestable personalidad de Piscis.
Si no quedan encerrados en la cárcel de su autocompasión,
de la queja frente a un mundo demasiado hostil que no
quiere cuidar de ellos, pueden lograr vidas ricas y
plenas de sentido, para sí y para los demás.
Algunos piscianos emotivos y famosos son: el ajedrecista
Bobby Fisher, las actrices Anna Magnani y Elizabeth
Taylor, el bailarín Rudolf Nureyev, los músicos
Harry Belafonte y Glenn Miller y el comediante Jerry
Lewis.
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