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Luego de la exaltación leonina, no viene nada
mal la autocrítica de Virgo, sobre todo porque
tiene la tarea de cerrar el primer hemiciclo zodiacal,
el arco de los seis primeros signos individuales y será
parte de su labor efectuar la síntesis de lo
personal para ofrecer lo mejor de sí al Otro
que llegará en Libra.
Para decirlo más sencillo, piense en alguna
situación de su vida en los momentos previos
a una cita importante - amorosa, laboral, etc. - esa
mezcla de inseguridad, necesidad de dominio de la situación
para que no se note que las manos le transpiran, el
acomodarse cien veces la corbata o el mechón
de pelo como si de ello dependiese no sólo su
futuro sino el de la humanidad en pleno. Bien si ha
podido visualizar la escena, ha entrado de lleno en
el mundo de Virgo.
El símbolo con que los antiguos lo representaron,
era una doncella con una espiga de trigo en la mano;
alguien ya madura y preparada a la espera del momento
de salir de su mundo conocido para entrar al universo
desconocido que propone el salirse de sí mismo.
También definida como un ser en transformación,
en tanto adquiere un nuevo yo, luego de haber ofrendado
su yo egoísta.
En el orden del zodíaco es el segundo signo
de Tierra, pero a diferencia de Tauro que es fijo, aquí
la Tierra es mutable. Y si en Tauro, el hombre se aferraba
a la materia como una forma de anclaje en el mundo,
aquí el ser humano ya pertenece, se ha afianzado
y ha tomado conciencia de su poderío, por lo
tanto no necesita atarse a la materia, ya puede modelarla,
transformarla, ponerla a su servicio. Entramos en el
mundo de la herramienta y el trabajo.
El concepto de utilidad se convierte en un valor central,
sea en el plano psíquico, físico, mental,
estético, ético. El ¿para qué
sirve? va acompañado por un profundo rechazo
al desperdicio material o de energía y para no
desperdiciar es necesario racionalizar, planificar,
diagramar una hoja de ruta antes de asumir cualquier
actividad, física o psicológica.
Dueños de un agudo sentido de la previsión,
su prudencia y precaución a veces se confunde
con una actitud temerosa frente a la vida. Sin embargo,
estas características, desarrolladas metodicamente,
los lleva a la investigación en aras de dominar
situaciones a través del conocimiento, pensado
como una herramienta de control de la realidad.
Observación, economía, organización,
eficiencia son principios vitales, a veces, elevados
a principios morales.
Con una aguda percepción de la interrelación
que une a las cosas entre sí, no rechazará
ninguna tarea por pequeña que pueda parecer.
Un mecanismo necesita, para funcionar bien, que cada
parte, por ínfima que parezca, haga a conciencia
su parte.
En el cuerpo humano, Virgo rige el intestino cuya función
es asimilar a través de capilares específicos
cada sustancia nutriente para el organismo, a la vez
que desecha lo inútil, dañino o superfluo.
Separar la paja del trigo es su tarea primordial. Y
así surge una característica básica
de este signo: el servicio. Servicio que no es vivido
como una entrega sacrificada, emocional ni abnegada
a la humanidad, sino que está asociada con la
claridad. Y así como el intestino recibe un indiferenciado
bolo alimenticio en el proceso de la digestión
y separa cada vitamina o cada mineral que es necesario
para el bienestar corporal, el virginiano discrimina
cada factor devolviéndolo, luego de su tarea,
de manera diferenciada y útil para el prójimo.
El arquetipo de este signo es la secretaria eficiente,
la bibliotecaria operativa, el científico sagaz.
Son individuos modestos, humildes de corazón,
que rara vez luchan por lograr una posición central
o poderosa. Poseen una mente aguda y analítica,
un ojo preciso para los detalles, prefiriendo observar,
disecar y estudiar la vida con cierta distancia emocional.
Sólidos y conservadores, llevan a cabo su tarea
de manera cuidadosa, eficiente y con el secreto orgullo
de hacerla bien. Lo que les falta de confianza en sí
mismo, lo compensan a menudo con destreza experta, conocimiento
técnico y especialización. En general
son hábiles con sus manos y disfrutan de arreglar
cosas, en especial aquellas que estaban fuera de circulación
y gracias a su labor vuelven a tener utilidad.
Buenos artesanos, reciben críticas por ser excesivamente
meticulosos, ya que suelen ser demasiado críticos
con aquellas cosas que no se realizan de acuerdo con
su criterio de calidad. Se preocupan por detalles que
los demás consideran triviales y de poca importancia.
Gustan de organizar, categorizar y diagramar usando
sistemas lógicos, y se sienten incómodos
frente a los fenómenos que no cuadran facilmente
en alguno de sus comportamientos mentales. La desorientación
para moverse frente a una realidad desoganizada, unida
a la incapacidad de improvisación, son los puntos
débiles de las personalidades virginianas.
El afán perfeccionista, los lleva a ser despiadadamente
críticos consigo mismos, en un afán por
mejorar, refinar y perfeccionar sus vidas. Son objetivos,
veraces y honestos y a menudo les cuesta reconocer su
mucha capacidad.
Es frecuente que presten atención a la dieta,
la higiene y los hábitos saludables. Su fama
de hipocondríacos es generalmente injusta. Virgo
posee una percepción muy aguda de sus procesos
corporales, de manera que cuando detectan un malestar
incipiente, se ponen alertas en su seguimiento. Para
ellos el cuerpo es una herramienta que como tal, necesita
funcionar con precisión y por ello es probable
que se realicen más estudios médicos que
el común de los mortales.
El exceso de prolijidad, la extrema sensibilidad y
sus hábitos de higiene y alimentación,
tal vez no los convierta en los mejores compañeros
para salir de campamento y vivir a la aventura.
De gustos sencillos, son discretos pero refinados,
sintiendo un profundo rechazo por lo vulgar, lo grosero
o lo brusco. Por detrás de su actitud algo fría
y reservada, existe una naturaleza servicial que disfruta
asistiendo, respaldando o dedicando su atención
a cuidar de los suyos.
Cuando algún gracioso haga por enésima
vez la broma de cómo una persona grande pertenece
aún a este signo, recordemos que Sean Connery
(el inolvidable James Bond) y Robert Redford son virginainos,
al igual que Peters Sellers, la Madre Teresa de Calcuta,
Greta Garbo, el boxeador Rocky Marciano y el Cardenal
Richelieu.
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